Toxo: "Hay que activar un plan contra la corrupción que trascienda el pacto político"

Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO.
Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO. / Efe

Ignacio Fernández Toxo (Ferrol, A Coruña, 1952) vivirá este lunes su último Primero de Mayo como secretario general de CCOO. Tras su renuncia a optar a un nuevo mandato y proponer al vasco Unai Sordo como nuevo secretario general, afronta su última etapa en la dirección del sindicato en un entorno de alarma por la corrupción en lo político y de aumento de las desigualdades y de la pobreza en lo económico y social. Estas son sus respuestas a unas horas de su última intervención sobre el escenario de la Puerta del Sol.

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– ¿Está siendo suficientemente contundente la respuesta política, social y sindical al clima de corrupción generalizada que se vive en España? ¿Qué se puede hacer?

– No. La corrupción daña  gravemente la credibilidad del sistema democrático, porque el problema no es ya de tal o cual dirigente, empresario o responsable público. Afecta a las entrañas mismas de un partido, a su estructura y financiación, y existen serias sospechas de que cuenta con la complicidad de importantes sectores -sobre todo, judiciales- del aparato del Estado. Por si fuera poco, se usa y abusa de empresas públicas –o que lo fueron-, que son intervenidas y extorsionadas para facilitar el enriquecimiento de unos cuantos y la financiación partidaria. Es una situación insoportable y CCOO cree que debe activarse un plan urgente contra la corrupción que trascienda al mero pacto político de coyuntura. Se trata de blindar la democracia, no ya de corruptos y corruptores, sino de la posibilidad de que estos puedan valerse de una normativa que la tolera.

– ¿Esperan algo de las negociaciones con la patronal? ¿Hasta cuándo deberá esperar la recuperación del poder adquisitivo de los salarios?

– Es un hecho ya aceptado por la inmensa mayoría de los portavoces sociales, políticos y económicos que los salarios deben recuperar de forma clara poder adquisitivo en los próximos años. La última palabra la tiene la patronal que, siendo verdad un cierto movimiento en sus posiciones iniciales, sigue resistiéndose a fijar una política salarial más acorde a la propia recuperación de las empresas. Quiero creer que aún es posible un acuerdo de incremento salarial más cerca de la banda  que proponen los sindicatos(1,8-3%) que de otra cosa. Si no fuera posible, iremos a la ofensiva en la negociación colectiva, llevando a todos los convenios la propuesta sindical. No es el escenario deseado, porque sin acuerdo con la patronal, las negociaciones serán más complicadas. Pero cuando uno está convencido de lo que es justo, intenta hacer lo necesario para lograrlo.

– ¿Y la respuesta al incremento de la pobreza, la precariedad y la desigualdad por parte de los sindicatos es suficiente o se imponen acciones más contundentes como una huelga general?

"La huelga general dependerá de las decisiones que adopten el Gobierno y la patronal"

– Desigualdad, pobreza y precariedad son la dura expresión de una recuperación económica que de momento, y principalmente, solo llega a la cuenta de resultados de las empresas. El empleo que se crea y los salarios que se pagan confirman que la situación es bien distinta, según se hable de rentas de capital y empresas, o de población asalariada, contratación precaria, pensionistas o personas en paro. El esfuerzo y la propuesta sindical en las mesas de diálogo social es precisamente combatir esta situación. El empleo de calidad, los salarios, las pensiones y la protección social son nuestras prioridades. Si la respuesta a esta situación es una acción de mayor o menor contundencia, incluida la huelga general, dependerá de las decisiones que adopte el Gobierno o de la posición final de la patronal. Nunca se puede descartar la huelga general, pero cuando se programa o se anuncia con cierta ligereza, pareciera que forme parte de un mero debate retórico. La huelga general cuando se anuncie es para organizarla y hacerla.

– ¿Están preocupados por los planes del Gobierno respecto a la reforma de las pensiones? ¿Por qué?

– Creo que el Gobierno sigue enfrentando un problema de fondo con parches y ofertas de coyuntura. Las pensiones públicas han sufrido directamente las consecuencias de la masiva destrucción de empleo y, en la actualidad, sufren la creciente precariedad del empleo que se crea. El sistema se enfrenta a una pérdida progresiva de ingresos, porque sin empleo no se cotiza y con empleo precario se cotiza poco. En opinión de CCOO, necesitamos algunas actuaciones urgentes que pasan por un plan para crear tres millones de empleos, mejorando su calidad, incrementar coyunturalmente dos puntos de cotización, incrementar las bases máximas de cotización, equiparar las bases medias de cotización del Régimen de Autónomos y del Régimen General, asunción por parte del Estado del gasto de la Administración de la Seguridad Social, fijar en los PGE la cuantía que se considere necesaria en cada momento, y lucha contra la economía sumergida, unas medidas que pueden tener un impacto de más de 70 mil millones de euros, un 6,3% sobre el PIB de 2016.

– ¿Qué tiene de especial este último primero de mayo como secretario general de las CCOO?

– Es un orgullo representar a CCOO en las manifestaciones del 1 de mayo y siempre. Y será un orgullo seguir asistiendo a las manifestaciones del 1 de mayo como afiliado al sindicato. La singularidad de este primero de mayo reside en la combinación explosiva de corrupción y desigualdad, que puede echar por tierra el discurso autocomplaciente del Gobierno. CCOO será implacable en la lucha contra la corrupción y firme en la defensa de los derechos de las trabajadoras y trabajadores.