Andalucía ante las urnas. Una breve radiografía socioeconómica

  • Andalucía representa el 18,1% de la población española pero solo el 14,3% del PIB estatal
  • Es la comunidad con una tasa de ocupación más baja del Estado

Este domingo tienen lugar las elecciones autonómicas de Andalucía, en las que el PSOE aspira a continuar comandando el timón de la Junta durante cuatro años más, tras 38 años de gobierno ininterrumpido de los socialistas. Por otra parte, la oposición de derechas aspira a desbancar a los inquilinos del Palacio de San Telmo, aunque si hacemos caso de las encuestas es bastante probable que las izquierdas conserven la mayoría absoluta en el parlamento de la comunidad. Otra cosa será ver si son capaces de ponerse de acuerdo para gobernar.

Durante la campaña electoral ha sorprendido a propios y extraños el hincapié que se ha hecho en hablar PINsobre realidades ajenas a los andaluces, especialmente en cuanto a Catalunya. Incluso la jefa de la oposición en el Parlament de Catalunya, Inés Arrimadas (C’s), ha “desaparecido” de la escena política catalana para trasladarse a la andaluza, hasta el punto que en algunos momentos ha parecido ser ella la que se presentaba como cabeza de lista de los naranjas para ocupar San Telmo.

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Ahora bien, debates políticos al margen, ¿cuál es la Andalucía que está llamada a las urnas este domingo? No en vano, estamos ante la comunidad más poblada del Estado español, y por lo tanto los resultados electorales que allí se produzcan tendrán un impacto destacado en la política estatal.

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Una riqueza muy alejada de la media española

A pesar de representar el 18,1% de la población española, la economía andaluza (la tercera más importante del Estado) aporta tan solo el 13,4% del PIB estatal. Se trata de un porcentaje que apenas ha variado en el periodo 2000-2016 según Eurostat, ya que a principios del siglo XXI la economía andaluza tenía exactamente el mismo peso en el conjunto de la economía española que en la actualidad.

En consonancia con la divergencia entre peso poblacional y peso económico, Andalucía tiene la segunda renta per cápita –en paridad de poder de compra– más baja del Estado español (19.800€ anuales), superando sólo a Extremadura (18.000€ anuales), y a casi 7.000€ de distancia de la del conjunto del Estado (26.700€ anuales). Esta penúltima posición en el ranquin del Estado ya la ocupaba el año 2000, y tanto ahora como entonces su renta per cápita representa un 74% de la renta per cápita estatal. Estas cifras nada halagüeñas todavía empeoran si las comparamos con la renta per cápita media de la Unión Europea (UE-28); en este caso, la renta per cápita andaluza representa el 68% de la del conjunto comunitario.

Un mercado laboral marcado por las altas tasas de paro

Un primer elemento que caracteriza el mercado laboral andaluz, según Eurostat, son las bajas tasas de ocupación, esto es, qué porcentaje de la población en edad de trabajar trabaja. Concretamente, Andalucía es la segunda comunidad con una tasa de ocupación más baja del Estado (un 56,3% en la población de 20 a 64 años), sólo por delante de Extremadura. Esta cifra está nueve puntos por debajo de la del conjunto del Estado (65,5%) y dieciséis por debajo de la del conjunto de UE-28 (72,1%). En el caso de las mujeres estas diferencias son todavía mayores. Así, la tasa de ocupación de las andaluzas es del 48,7%, lo que la convierte en una de la dos únicas CCAA cuya tasa de ocupación femenina está por debajo de la mitad de la población. Al mismo tiempo, esta tasa está once puntos por debajo de la española (59,6%) y dieciocho puntos por debajo de la de la UE-28 (66,4%).

Por otro lado, cabe destacar que un cuarto de la población activa andaluza (25,1%) se encuentra en situación de desempleo, lo que la convierte, de nuevo, en la segunda comunidad con más paro del Estado español. En este sentido, Andalucía tiene una tasa de paro ocho puntos por encima de la española (16,9%) y casi dieciocho puntos por encima de la de la UE-28 (7,5%). Ésta no es una situación nueva para los andaluces, ya que en el año 2000, cuando empezó el presente siglo, Andalucía ya tenía una tasa de paro del 23,4%, la segunda más alta del Estado español. A su vez, llama también la atención el azote del paro entre la población de 15 a 24 años. En concreto, la tasa de paro de los jóvenes en Andalucía es del 49%, la más alta del Estado español, diez puntos por encima de la española (38,6%) y treinta y dos puntos por encima de la de la UE-28 (16,8%).

Finalmente, otro dato destacable del mercado laboral andaluz es que un 10,9% de la población activa sufre paro de larga duración, la tercera cifra más alta del Estado sólo por debajo de Extremadura y Canarias, tres puntos y medio por encima del conjunto del Estado (7,7%), y siete puntos y medio por encima del conjunto de la UE-28 (3,4%).

Una redistribución de la renta insuficiente para mitigar las desigualdades

En cuanto a la renta de la que disponen los andaluces, según el estudio La capacidad redistributiva del conjunto de ingresos y gastos públicos en España: análisis por Comunidades Autónomas Andalucía es la comunidad que registra una mayor desigualdad en la distribución de la renta, con un índice de Gini de 0,38653, cifra que es un 3,5% mayor que el índice del conjunto del Estado (0,37368), y muy alejado del índice más bajo de las CCAA con el sistema de financiación de régimen común, que corresponde a Cantabria (0,30216). Cabe destacar, por el contrario, que Andalucía es la comunidad cuyas prestaciones monetarias más reducen la desigualdad en la distribución inicial de la renta (la reducción es de un 0,05032, ya que la desigualdad inicial es de 0,43685). Sin embargo, ello no es suficiente para mejorar su situación con respecto a las otras CCAA de régimen común.

Podemos observar el efecto de estas desigualdades, por ejemplo, si comparamos la renta de la que dispone el 20% de la población con más renta con la del 20% de la población con menos renta, mediante el indicador S80/S20. Según datos del INE para el año 2017, los andaluces más ricos tienen 6,9 veces más renta de la que disponen los andaluces con menos renta, lo que la convierte en la cuarta comunidad más desigual, sólo por detrás de las Illes Balears, la Comunidad de Madrid y las Canarias. A su vez, según Eurostat, el 31% de los andaluces está en riesgo de pobreza, lo que convierte a Andalucía en la segunda comunidad con una tasa de riesgo de pobreza más alta del Estado, sólo por delante de Extremadura; en contraste, en el conjunto del Estado “sólo” un 21,6% de la población está en riesgo de pobreza, mientras que en Navarra este porcentaje “sólo” alcanza al 8,3% de la población.

El camino que todavía queda por recorrer

Este breve análisis de la situación socioeconómica de Andalucía demuestra que, a pesar de 40 años de democracia, todavía queda mucho trabajo por hacer en la comunidad autónoma más poblada del Estado español para conseguir acercarla a los estándares españoles (y europeos) de (des)igualdad. Ello hace todavía más sorprendente que, durante la campaña para las elecciones de este domingo, muchos de los representantes de los partidos políticos andaluces se hayan dedicado en cuerpo y alma a hablar sobre temas ajenos a los que afectan el día a día de los andaluces y las andaluzas.

En cualquier caso, la realidad es tozuda, y las cifras mostradas en este artículo (y otras que no aparecen) pueden arrojar algo de luz sobre el contexto en el que se producen estas elecciones y, por lo tanto, pueden servir para entender la decisión que tomen los votantes de Andalucía en cuanto al futuro de su comunidad se refiere. En unas horas todo estará (o no) más claro.