La contratación inestable repunta a pesar de los incentivos del Gobierno al empleo indefinido

  • Los contratos con duración menor a una semana ya superan el medio millón y suponen el 29% de la contratación

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Las 80.000 cartas que el Gobierno de Pedro Sánchez envió a las empresas donde se sospechaba que existía fraude en la contratación tuvo un retorno positivo, según el Ejecutivo. Desde su puesta en marcha hasta enero de 2019 más de 60.000 contratos temporales fueron convertidos a indefinidos. Sin embargo, no han sido capaces de reducir el número de contratos más inestables: los de duración menor a una semana.

Todo ello, en medio del debate sobre las horas extra tras la entrada en vigor en mayo del Real Decreto-ley 8/2019 de medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral. La precariedad y la temporalidad en la contratación tienen también su reflejo en la cantidad de horas extra que realizan sin cobrar: un 48% de las horas extra que se realizan, según la EPA, ni se pagan ni se compensan con horas de descanso. A pesar de estas cifras y los tímidos esfuerzos por cambiar la situación, los datos plantean un panorama algo más turbio.

El repunte en la contratación más precaria o inestable comenzó su ascenso más agudo en el año 2013, cuando en marzo se firmaron más de 234.000 contratos de duración menor a 7 días. A su vez, se firmaron 98.068 contratos indefinidos. Seis años más tarde, en marzo de 2019, la contratación indefinida se quedó en los 179.821 contratos firmados; la de duración menor a una semana, en 461.292. En 2013, la contratación inestable era del 23%; en 2019, del 27%.

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Sin embargo, los últimos datos que ofrece el SEPE revelan un panorama aún más negativo en cuanto a duración de la contratación: en el mes de abril de 2019, último con referencias en contratación hasta la fecha, el 29% de los contratos fueron de duración menor a una semana, en concreto 505.918.

La Semana Santa de este año se celebró en el mes de abril, desde el 14 hasta el 21 del mes. Estas fechas donde el movimiento del turismo hace moverse al mercado laboral suele incrementar las contrataciones temporales y muy puntuales. Sin embargo, las de este año han sido especialmente precarias: en marzo de 2018, coincidiendo con la festividad de Semana Santa del pasado año, se firmaron 446.309 contratos de duración menor a una semana, un 27%, dos puntos menos que en el presente año.

Los jóvenes son quienes más lo sufren

El 35% de los contratos firmados por aquellos entre 20 y 24 años durante el mes de abril de este año duró una semana o menos. Entre los jóvenes de entre 25 y 29 años, la proporción se quedó en el 30%. Son los dos grupos de edad en los que más impactan estos contratos inestables. No es un hecho nuevo, sino que se mantiene en el tiempo.

Desde 2013, año en que la proporción de contratos con duración menor a una semana empezó a repuntar, la proporción en estos grupos de edad se situaba en torno a un 26% de la contratación.

Esta situación tiene un efecto claro en la duración media de los contratos: si en años anteriores la duración media de la contratación se situaba en torno a los 58 días, en los últimos datos, los de abril de 2019, la cifra se queda en los 51 días.

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