Los veterinarios españoles despiertan ante su situación de “asfixia”

  • La falta de convenio colectivo, que ahora se negocia, la precarización, la fragmentación empresarial y la subida del IVA son solo algunos de los problemas
  • "El sector entero es precario, no solamente los trabajadores. Todos los veterinarios viven mal", aseguran las fuentes consultadas

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Cada vez más hogares españoles tienen perros o gatos. Se calcula que el sector de las mascotas mueve unos 1.200 millones al año y los animales se entienden, cada vez más, como un miembro más de la familia. Sin embargo, esto no se refleja en las condiciones laborales de los veterinarios, que son mileuristas y no tienen convenio colectivo por el que regirse, mientras los servicios que prestan se ven gravados por un 21% del IVA. En resumen: "Muchos malviven".

Según el Instituto Nacional de Estadística, en España hay unos 33.207 veterinarios. "El sector entero es precario, no solamente los trabajadores. Todos los veterinarios viven mal. La palabra que define al colectivo es asfixia", reconoce Paula Moreno, la vocal Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (Colvema), que estipula que el salario medios de estos profesionales está en torno a 1.039 euros.

La cifra crece cada año. En 2008 había 28.188 profesionales y en 1998 eran 20.833. Es otra de las quejas del sector. Antonio Reinoso, vicepresidente de la Asociación Española de Veterinarios Clínicos apunta a la base: la universidad lanza cada año a miles de nuevos veterinarios a un mercado laboral incierto: "El problema es que no tenemos ayuda de las administraciones. En España hay 13 facultades de veterinaria. Más que en Francia, Alemania y Holanda juntas".

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Los veterinarios están regulados por la Ley 44/2003, que ordena las profesiones sanitarias y en las que también están incluidos los médicos, farmacéuticos y los dentistas. Sin embargo, hay muchas diferencias de valoración. "El salario medio del sanitario está en torno a 2.126 euros. Nosotros cobramos menos de la mitad", explica Moreno. Muchas veces, ese salario mileurista incluye horarios partidos y guardias. Además, hay una brecha notable entre los jóvenes licenciados y los profesionales más veteranos. "La media de un veterinario junior puede ser de 800 euros y de uno que lleve cinco o seis años puede ser de 1.200", estiman desde Veterinaria Digna Madrid, uno de los colectivos que ha echado a andar en los últimos meses, después de que los profesionales decidieran organizarse.

La negociación de su primer convenio

Y es que una de las principales características de los veterinarios es la fragmentación. "Empiezas a trabajar, te explotan y decides montar una clínica. Para que me exploten, me exploto yo a mí mismo, pero no todo el mundo puede permitírselo. Hay muchas clínicas, pero algunas no progresan", explican desde la citada asociación. El Informe sobre la situación socioeconómica y laboral del sector veterinario en España (año 2018), elaborado por la Universitat de Girona, dibujaba un mosaico, donde "el 98,65% del personal ocupado del sector desarrolla su actividad en empresas de menos de 10 empleados". 

La  Confederación Española de Veterinaria (CEVE) ahonda en esta idea en su análisis del documento. En 2017, el número de empresas se había incrementado un 33,36% respecto a 2009 (2.591 unidades) pero  el organismo estima que "oculta un aumento extraordinario del autoempleo", ya que en 2017 el 57,62% de las empresas con actividad veterinaria estaba formada por una única persona. "A veces esta situación nos lleva a la competencia desleal o a bajadas de precios. Provocan un mal vivir en los veterinarios. Muchos trabajan solos", recalca Antonio Reinoso. 


Este fraccionamiento tiene otras consecuencias.
En las microempresas no suele haber representación sindical. Aunque los sindicatos sectoriales han cogido fuerza en los últimos dos años, el primer convenio colectivo del sector veterinario lo están negociando CCOO y UGT. Eso sí, todas las fuentes coinciden en que en los últimos años la necesidad de asociarse comienza a cundir en el sector y han surgido varias iniciativas. 

La guerra del IVA

Montar una clínica es, de por sí, muy caro. Requiere material sanitario, máquinas especiales y exige turnos con horario comercial y a veces urgencias. Algunos veterinarios han hipotecado su vivienda para emprender su propio negocio. El mencionado estudio de Veterindustria cifraba en 1.200 millones de euros el negocio de las mascotas en España, pero de esa abultada facturación, solo 278,36 millones fueron en medicamentos, mientras 952.997 millones se gasta en comida, tal y como reflejó el periódico Cinco Días.

El vicepresidente de AEVET apunta a 2012 como otro de los años clave que explica la situación de las clínicas veterinarias. En plena crisis, el gobierno decidió subir el IVA de los servicios veterinarios al 21%, encareciendo un servicio ya de por sí privado. De hecho, ya hubo una manifestación en Vigo contra esta subida el pasado 28 de agosto. "A muchos nos hundió porque asumimos nosotros esa subida del 13%. Visto ahora, fue un error, pero también fue necesario para seguir atendiendo", explica Antonio Reinoso.  

La opinión de la vocal Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid camina en el mismo sentido. Cree que, en el fondo, los veterinarios no gozan del "prestigio social de otros sanitarios" y no se valora, por ejemplo, su trabajo para evitar las zoonosis, aquellas enfermedades de animales que pueden pasarse al ser humano.  Pero esta labor silenciosa es clave y se encuadra dentro de la corriente de One Health (“Una Sola Salud”), que considera que tiene que haber un enfoque unitario de la salud y que la salud animal repercute en la humana. 

"Del total, en los servicios veterinarios no se gasta tanto dinero. En España sí falta aún cierta conciencia del cuidado de los animales. Los españoles los consideran parte de su familia, pero piensan que gastarse dinero en su salud es caro", ejemplifica la vocal del Colegio de Veterinarios.

En cualquier caso, los veterinarios se están movilizando y permanecen muy pendientes de la firma del convenio laboral. Nadie descarta movilizaciones también en los próximos meses.

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