Caso De Juana: retorcer la ley sale caro

El pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha decidido mantener en prisión provisional y hospitalizado al etarra De Juana Chaos, pese al informe de los médicos que alertan de que su vida corre grave peligro por la huelga de hambre que mantiene desde el pasado 7 de noviembre.

En el ‘caso De Juana’ se han cometido muchos despropósitos. El primero fue retorcer la ley para impedir que saliera de prisión porque a muchos, empezando por el ministro de Justicia, les parecía mal que recobrara la libertad en 18 años después haber matado a 20 personas. Era, sin embargo, lo que establecía el ordenamiento jurídico cuando el etarra cometió sus delitos. Se logró mantenerle entre rejas después de que la Fiscalía, a instancias del Gobierno, decidiera imputarle por amenazas y pertenencia a banda armada–delito éste por el que ya había cumplido condena- por dos artículos publicados en Gara y pidiera para él una pena de 98 años de cárcel, el equivalente a tres asesinatos.

El segundo disparate fue negociar con el recluso para que, a cambio de que no obstaculizara el proceso de paz, abandonara la huelga de hambre. Fue cuando el fiscal rebajó su petición.

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El tercer desatino fue la propia condena a 12 años, la mayor de la historia por dos artículos de opinión, por entender el Tribunal que en sus escritos se apreciaba una señal inequívoca de señalamiento de personas que habrían de convertirse en objetivos terroristas, algo difícil de demostrar, sobre todo, porque nada de ello se ha materializado.

Posiblemente, el de ahora sea el cuarto error, aunque es preciso reconocer que la situación no era sencilla. En cualquier caso reproduzco parte del artículo 3 de la Ley General Penitenciaria, que a buen seguro sus señorías habrán tenido en cuenta: “La administración penitenciaria velará por la vida, integridad y salud de los internos”. Veremos.