Y para colmo Acebes salió rana

El anuncio de Ángel Acebes de que nos deja ha servido a algunos de excusa para rasgarse las vestiduras y simular idéntica fatalidad a la que se experimenta con los óbitos inesperados. "Siempre se van los mejores" dicen quienes quisieran que otro fuera el muerto. Acebes hubiera debido besar por donde pisa Rajoy, que le ha regalado cuatro años de vida en política tras su actuación estelar en la gestión del 11-M, pero, en vez de eso, el jardinero fiel se ha puesto digno y se ha ido dando un portazo. A las 24 horas se le ha visto compartiendo mantel con Zaplana, lo que da una idea del hambre que da ser renovado.

Al gallego le están poniendo las cosas difíciles en el PP porque sus adversarios, una legión y media, han cambiado de estrategia y en vez de hacerle frente en el Congreso de junio han decidido desgastarle y darle batalla y matarile en el próximo cónclave de 2011, con el objetivo de que no sea el candidato a las generales del año siguiente. Ya lo decía el difunto Pío Cabanillas: "Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros".

Parte central de esta estrategia es aparentar que con Rajoy el partido se deshace, y de ahí el goteo de despedidas, muy sentidas todas ellas, como si se quisiera facilitar una excusa para que el gran timonel de la derecha, o sea Aznar, intervenga como hizo Fraga en el siglo pasado con Hernández Mancha y ponga orden en el caos que ellos mismos han provocado. O, incluso, dar la idea de que el PP puede acabar igual que la UCD si continúa en manos del señor de las barbas. No es descartable, en consecuencia, que los abandonos continúen, y ya se hacen apuestas sobre el día en que el gran Pizarro anunciará su marcha “porque esto, chico, no te haces idea, es como una jaula de grillos”, dicho sea con sus propias palabras.

Publicidad

Lo que le piden ahora a Rajoy es que adelante el nombre de la futura dirección del partido, algo que haría bien en evitar salvo que pretenda suicidarse. Cualquiera que sea el elegido para la secretaría general recibirá sin piedad el fuego amigo, ya sea por haber cambiado a un pura sangre como Acebes por una burra sin fuelle, por elegir a un dinosaurio y hacer una renovación de medio pelo o por cualquier otra razón que se les ocurra a Ramírez & Losantos, la pareja de periodistas independientes a los que corresponde la divina misión de investir al líder de la derecha patria.

Rajoy, que les ha salido más listo de lo que imaginaban, ha dado hoyla callada por respuesta sobre este particular. Lo único que reconoció fue una situación «difícil» mientras prometía a militantes y votantes que imperará la sensatez y la sangre no llegará al río, se supone que la suya. Mantener esta incógnita es vital para inmovilizar a Aznar en el proceso, ya que la posibilidad de ver convertida a su señora en alcaldesa si es Gallardón el designado le convierte en parte interesada. Y siempre es mejor que Aznar hable de Pla, como hizo el martes, que de uno, y mal.

Además de Gallardón, cuyo nombre entró en liza para desactivar una hipotética candidatura de Esperanza Aguirre, las quinielas de los últimos días para la secretaría general han incorporado una galería pintoresca, en la que cuelgan retratos como el de Javier Arenas, incombustible pese a su afición a perder elecciones, o el de Jorge Moragas, un diputado menos famoso que su mochila. Como quedan paredes libres, sirva el dibujo a carboncillo de Gabriel Elorriaga, secretario de Comunicación, el único marianista de pura cepa que permanece descolocado y en espera de destino.

Lo que sí parece decidido es la creación de una portavocía específica del partido, puesto que existió en su día y que todo el mundo adjudica al diputado valenciano Esteban González Pons, algo más que un tributo al apoyo incondicional de Francisco Camps. El presidente valenciano es de los que creen que Rajoy debe continuar y que en 2011 será otro cantar con él como tenor invitado.

Sea porque el volantazo al centro desgasta mucho las ruedas o porque la crisis interna aprieta y también ahoga, lo cierto es que los populares tienen muy abandonadas sus tareas de oposición, al punto de que en el PSOE la consigna es no mover ni un músculo mientras sus adversarios se cuecen a fuego lento. España ya no se rompe pero se queda en paro y se echa en falta la voz del líder del PP. Rajoy, ocupado como está esquivando balas de los suyos, no termina de desenfundar.