Costa, o sea, está desilusionado, qué le ilusionará…

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Juan Costa, o sea, ha tomado la palabra en la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP para afirmar que la militancia del partido está desilusionada y que ello se debe a que Rajoy, que se nos ha vuelto un sociata y un traidorzuelo, o eso parece, no integra como debiera, sobre todo a él.

Costa, en efecto, está muy desilusionado, o sea, porque después de coordinar el programa del PP en las pasadas elecciones esperaba la llamada de Rajoy para ofrecerle ser el portavoz en el Congreso, que para eso había dejado Ernst & Young Abogados ganando un pastizal. Pero Rajoy, que desilusionando es una máquina, sólo le ofreció la portavocía adjunta, algo inaceptable. O sea.

O sea que el ex ministro se ha puesto al servicio de los opositores al gallego y se ha creído eso de que es el Zapatero de los populares, singular camelo que ha hecho circular ese apóstol de la libertad de expresión que dirige El Mundo. Pero se resiste a dar el paso porque, pese a su vocación de suicida y las palmadas en la espalda de los desilusionados, no termina de verlo claro, y está esperando a que su jefe Rato le diga cuál es último pétalo de la margarita, antes de valorar la oferta de General Electric de la que presume.

Además del discurso de Costa la reunión de la plana mayor del PP ha aportado para la galería la salida precipitada de Esperanza Aguirre con cara de pocos amigos, no se sabe si porque Costa no se ha decidido a hundirse el puñal en la boca del estómago, porque Vida Cuadras, que iba de crítico, ha optado por no seguir mordiendo la mano que le da de comer, o por el lema del congreso del partido: Crecemos juntos. O sea.

2 Comments
  1. Diego Fernández says

    ID: 425026
    Costa y el resto deberían actuar con más seriedad. Esto está resultando esperpéntico.
    Saludos,
    Diego

  2. Juan Costa says

    ID: 425600
    ¿Fabra o Fraga?

    En este país de televidentes, hambriento de primarias, con el verbo democratizar aún sin conjugar por lo que a los partidos políticos respecta, miramos con envidia a los que pueden, sin estar afiliados, decidir si será Obama o será Hillary el que se enfrente a McCain.

    Juan Luis Costa Zúñiga

    Verdes del Mediterráneo

    Image

    Es el nuestro, país de listas cerradas, donde el monopolio del poder consiste precisamente en confeccionarlas, estableciendo los límites a la libertad de elegir de los ciudadanos. Para muchos este nuevo «contrato social» es casi un contrato basura, porque se configura en base a la figura del contrato de adhesión que las grandes «compañías» que administran la política nos proponen una vez cada cuatro años.

    El sistema político de nuestra democracia, que gira alrededor de la partitocracia, es alérgico a los debates, con sustancia, se entiende. Se discute sobre las personas y no sobre las ideas, Aguirre o Rajoy, siguiendo el esquema trillado de las revistas del corazón y del tomate televisivo que da más réditos. Pero como quiera que ya todos vemos la CNN, incluso los que vamos a sufrir dentro de poco el apagón digital, y sabemos que en «América» puedes votar en las primarias, aún sin estar afiliado, todo nos hace añorar esa libertad de elección. Las encuestas previas a las últimas elecciones generales fueron unánimes en cuanto al rechazo que la candidatura de Rajoy recibía entre el común de los electores, aún así la misma fue impulsada por su partido al rompeolas de la debacle electoral.

    Ahora se plantean dentro del PP las primarias a celebrar en el Congreso de Valencia, Rajoy se postula para sucederse a sí mismo y Aguirre amaga con presentar candidatura alternativa, y cuando el PP valenciano parecía haber exorcizado el cisma entre campistas y zaplanistas, ahora el dilema se reproduce entre ponsistas y costistas. Y entre todos como advertía Mayor Oreja parece que aspiran a repetir el “hara kiri” que protagonizó en su día la UCD. Sin embargo si los ciudadanos sin carnet estuviéramos invitados a las primarias, verdaderamente sería complicado decidir a quién votar. Si analizamos las personas que se van agrupando en torno a las posibles candidaturas tenemos que preguntarnos : ¿Qué representan estas candidaturas? ¿Quién está detrás de la candidatura de Juan Costa? Aguirre, Rato y … Fabra. ¿Quién está detrás de la candidatura de Gonzalez Pons? Rajoy, Gallardón y … Fraga. Al final el mérito del PP desde el punto de vista de los verdes podría estar en conseguir reciclar a estas dos figuras insignes. En resumidas cuentas, que al final la decisión resulta tan complicada, que casi es una suerte para nosotros que no estemos invitados a estas primarias, y que debamos desear suerte y acierto a los afiliados del PP, si es que les permiten finalmente pronunciarse al respecto.

    Lo que está muy claro es que a Blanco le gustaría participar como votante en las primarias del PP, a mí como militante del ecologismo político valenciano, también me gustaría hacerlo en las primarias del socialismo valenciano. Yo personalmente me decantaría por Alarte, simplemente porque tiene la virtud de anunciar que prescindirá de pactos con terceros, y así nos ahorra a los Verdes el riesgo de incurrir nuevamente en ese tipo de trampas, los verdes no deberíamos intentar más pactos preelectorales, después de las elecciones, sin límites, siempre a cambio de conseguir acuerdos políticos que primen el «homo ecologicus” sobre el “homo faber”.

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