Ajo(blanco) y agua: un anarquista en Nueva York

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Pepe Ribas, en el Cervantes de Nueva York/A.G.

Cuando menos te lo esperas el Instituto Cervantes de Nueva York saca las garras y te convoca a un “encuentro íntimo” entre su director, Eduardo Lago, y Pepe Ribas, quien haga lo que haga en la vida, incluso si le dan el premio Nobel de la Paz como a Obama, está condenado a pasar a la Historia como el creador y director de Ajoblanco. La mítica revista libertaria que ahora parece que podría volver a asomar en forma de web, sí.

Pero con calma. Que a Pepe Ribas parece que en la edad adulta –tenía 20 años en 1973, cuando mataron a Carrero Blanco y él fundó Ajoblanco- le ha dado por pasar de todo o de mucho. Por escribir libros y novelas en vez de artículos. Por atender con mimo zen su huerto en l’Empordà (así mata tres pájaros de un tiro: se ahorra el yoga, el gimnasio y el hacer cola en el supermercado). Por dar clases por toda Latinoamérica. Por viajar y pensar mucho. Y por conversar, que es algo que hace magistral, casi hipnóticamente.

Y no es que te anestesie con halagos ni con corrección política. Qué va. Ejemplo número uno: “con el actual marco político catalán te mueres más de asco que con el franquismo”. Ejemplo número dos: “Barcelona se está convirtiendo en una ciudad que ya no produce nada, excepto prostitución. Esa es una de las razones de la gran popularidad internacional de Barcelona, por supuesto una razón que nadie cuenta”. Etc.

Es verdad que esto no lo soltó en el Cervantes sino en mi cara cuando dos días después comíamos en el bar Pitti, en la Sexta Avenida. Un sitio de esos que parecen sencillos pero que a poco que te despistes te encuentras con Donna Karan sentada en la mesa de al lado. Felizmente ese día los más vip éramos nosotros y pudimos disfrutar de la estupenda cocina italiana y de la intimidad de la inteligencia.

Quiero decir la inteligencia de él. Ribas suelta esas cosas que dice que piensa con una especie de flema británica. ¿Un gentleman del anarquismo? Con todo lo provocador que es y está reside en él una elegancia, un distraído aire aristocrático –de cuando aristocracia significaba el gobierno, o el desgobierno si me apuras, de los mejores-, propio de quien ha nacido, más que en la edad de la pérgola y el tenis, en la de la ilusión y las ideas. Cuando parecía abrumadoramente posible –casi inevitable- cambiar el mundo.

“Y no como ahora que a lo máximo que puedes aspirar es a cambiar tu vida”, concluye, sereno como Norman Bates cuando ya ha salido del baño y ya se ha quedado tranquilo. Pues ya lo tiene todo hecho.

A día de hoy Ribas asegura que huye como de la peste de dos cosas: del éxito y de lo mediático. Da gracias al cielo –y parece que las da sinceramente- por una cadena de despropósitos editoriales que frustraron que su libro Los 70 a destajo se convirtiera en el best-seller que merecía ser. “Si llega a pasar eso, yo no podría ir ahora a mi aire”, concluye.

Y él lo de ir a su aire lo tiene sagrado. Cuenta que, como muchos de su quinta, se hizo libertario por pura intuición. Por el asco perfectamente simétrico que le inspiraban tanto el autoritarismo franquista como el de la izquierda miope sectaria, la misma que en nombre de la libertad te decía lo que tenías que leer, vestir, pensar, expeler...y si no, kaputt.

Ribas es mucho Ribas y cuando quiere te levanta de la silla hablando de aquellos tiempos. Glosando la erupción libertaria de Sevilla en los albores de la Transición, cuando se organizaban surreales fiestas de tres días con jóvenes señoritos andaluces redimidos por la subversión beatnik y por el hashish que ya habían empezado históricamente a fumarse, más los militares de la base norteamericana de Rota que traían más hashish y discos de Jimi Hendrix, más los gitanos que al oír a Hendrix ataron cabos, pusieron cordaje eléctrico a sus guitarras y se lanzaron a rasguear como demonios en un encabritado estado de gracia.

En resumen parece que a casi todos los héroes de la Transición les pasó como a los gitanos con Hendrix: que tuvieron que asomarse fuera para buscar lo que no sabían que llevaban dentro. Ribas describe la odisea de aquellos anarquistas españoles “intuitivos” que al principio desconocían su propia y larga tradición -¿quién coño sería Federica Montseny? ¿Y Buenaventura Durruti?- y la tuvieron que tomar prestada en versión light y extranjera de toda clase de malditos de aquí y de allá, del Mayo francés, etc.

Ribas de lo que habla es de una revolución de las ideas pero sobre todo de la vida. De las ganas de vivir de una determinada, apasionada manera. De salir de la larga noche de la dictadura que era también la de la cutrez. Pero con cuidadito de no entrar en otra.

Sostiene Ribas que incluso a estas alturas la Transición española sigue siendo como un iceberg pavoroso, con mucha más memoria oculta que a la vista. Insiste en que de todas las memorias históricas que España tiene pendiente, ninguna ha sido más escamoteada que la de los antiautoritarios. Perseguidos por arriba y por abajo, por la derecha y por la izquierda. Silenciados, traicionados y en ocasiones asesinados de la manera más insoportablemente paradójica. Surreal.

Y con todo tuvieron la suerte de vivir un tiempo extraordinario. Un tiempo en que era fácil creer que ser mejor era útil.

Ribas cree que en ninguna parte, ni en la célebre Movida madrileña, se vivió la Transición con tanta sustancia y tanta creatividad como en Barcelona. Visto desde ahora y desde aquí: qué envidia, Dios mío. ¿Dónde reparten grandiosidad? ¿En qué cola hay que ponerse?

Pero nada, lo único que ahora mismo reparten son unos tetrabik enormes donde pone: “Quién te ha visto y quién te ve, marca Acme”.

Entonces Ribas, él que puede –pues nunca tuvo hijos ni vicios- va y se quita estratégicamente de en medio de la mediocridad y la estrechez. Y se va...a su aire.

¿Qué le parecen Zapatero, Rajoy, Obama?...Me callo al ver cómo se pinta en su cara un automático, espectacular aburrimiento. “Me parecen puros monigotes mediáticos; no me interesan ni ellos ni nadie que salga en la prensa convencional actual. Lo que de verdad importa hace tiempo que no sale en los periódicos”.

Justo. Por eso estamos aquí.

10 Comments
  1. maty says

    Me ha gustado el artículo, aunque es demasido corto, se agradecería una entrevista más extensa a alguien que tiene muchas cosas que contar.

    Por lo demás, un acierto la edición enriquecida, con negrita y cursiva, amén de párrafos cortos, lo que facilita la lectura y evita una espantada inicial.

    A ver si el resto de periodistas toman nota de tal edición.

    – Un saludo –

  2. apolitico says

    Interesante, pero realmente no dice nada de nada, no se moja. Pura revisión del pasado. Y eso de que :
    “Y no como ahora que a lo máximo que puedes aspirar es a cambiar tu vida”, concluye»

    verdareramente patético, de viejo de asilo. Mejor entrevista a Agustín García Calvo hombre, que ese si sigue en la brecho siendo aún más viejo.

  3. Lo que dice Bakunin del "gobierno de los mejores says

    «Pero hay una tercera razón que hace imposible tal gobierno: es que una academia científica revestida de esa soberanía digamos que absoluta, aunque estuviere compuesta por los hombres más ilustres, acabaría infaliblemente y pronto por corromperse moral e intelectualmente. Esta es hoy, ya, con los pocos privilegios que se les dejan, la historia de todas las academias. El mayor genio científico, desde el momento en que se convierte en académico, en sabio oficial, patentado, cae inevitablemente y se adormece. Pierde su espontaneidad, su atrevimiento revolucionario, y esa energía incómoda y salvaje que caracteriza la naturaleza de los grandes genios, llamados siempre a destruir los mundos caducos y a echar los fundamentos de mundos nuevos. Gana sin duda en cortesía, sabiduría utilitaria y práctica, lo que pierde en potencia de pensamiento. Se corrompe, en una palabra.

    Es propio del privilegio y de toda posición privilegiada el matar el espíritu y el corazón de los hombres. El hombre privilegiado, sea política, sea económicamente, es un hombre intelectual y moralmente depravado. He ahí una ley social que no admite ninguna excepción, y que se aplica tanto a las naciones enteras como a las clases, a las compañías como a los individuos. Es la ley de la igualdad, condición suprema de la libertad y de la humanidad. El objetivo principal de este libro es precisamente desarrollarla y demostrar la verdad en todas las manifestaciones de la vida humana.»

  4. vilaboi says

    Es necesario entrevistar tios que no se enteran de nada, por mucho que ensu tiempo fueran o fuesen alguién. Lo de BCN y la prostitución «es masa» el pasado casi siempre es peor. O NY lo comparamos con el paraiso de ma Mafia todavia? hay gente que lleva mal el hacerse mayor. Menos topicos y más INTELIGENCIA.

  5. panclasta says

    Pepe Ribas

    Parece un viejo verde obsesionado con la prostitución. Barcelona, se ha convertido en un aparador turístico. Una ciudad a imagen y beneficio de la burguesía. Putas inmigrantes, parados y demás los están quitando del centro. Lo primero que quitó la burguesía catalana fueron a los marginales de toda iberia, a los ex exiliados de toda la península que andaban por Barcelona como por su casa. Por lo que se ve ni conoce la prostitución que había en la época, de la que insiste en presumir que era director de una revista colectiva, libertaria y autogestionada

    Parece que se quedó colocado en la movida en la que figuraba de director. Muy triste. En fin eso no seria malo sino no fuera por ir dando lecciones, exhibiendo su ego, doctrinar y afirmaciones que dan risa. ¿Cómo va a decir alguien que rehuye lo mediático cuando acepta la primera entrevista que le proponen de un funcionario que va de inteligente por NY? ¿Como va a decir que rehuye del éxito si esta tramando de manera individual reproducir un éxito colectivo, fruto de un momento?
    Y ya no hablemos de la comparación entre la movida madrileña y la de aquí. No existía.
    A todos nos gustaría reproducir aventuras pasadas, amores pasados, fiestas y juergas pasadas en un viaje al tiempo pero sólo de momentos felices. No es lo mismo, ni están los mismos, ni hay la misma energía. Lo que hay ahora son idealizaciones, fijaciones, y frustración.
    Creo que ya se intentó rehacer ajo blanco. Algo oí. ¿Ahora una Web? Es fácil prever el fracaso de esta futura Web. Solo hay que ver los comentarios que preceden. Mejor se dedique a hacer yoga, ver crecer las calabazas.
    Total que menos chorradas de huertitos en el Ampurdán y tres pájaros de un tiro, que la crisis no esta para bollos.
    ¿Qué ha escrito? ¿Escribe en algún ateneo o organización libertario, en un movimiento social, en alguna asociación de vecinos, en su pueblito del Ampurdan? ¿No?
    Pues que siga cultivando calabazas.
    debo decir que no he leido el libro, y que hay algunas ideas buenas como la persecución a lo libertario de todos lados y sobre la chapucera transición.
    Un abrazo y éxitos,

  6. jonathan says

    Ah, el viejo Ribas… Se cabrean con él los jóvenes porque a nadie le gusta que le digan que lo bueno ya se acabó. ¡Ca, home! Mucho queda, mucho, por hacer.

  7. Que mal envejecen algunos says

    Lo cierto es que del plantel de «Ajoblanco» es el que mejor está, al margen de todo, antinacionalistacatalán y por tanto nacionalista español, pero conserva cierta lucided crítica, cosa que no se puede decir de otros de su época como Racionero, Escohotado o Dragó que se han vendido al PP por cuatro cuartos.
    Lo que se nota es que ni sabe ni le interesa por dónde va la pelea de los libertarios de hoy en día.

  8. Pepito la Gomera says

    Hablando de libertarios de acción en lugar de salón, el dia 14 hizo 32 años que Agustin Rueda fue asesinado por sus carceleros en la carcel de Carabanchel.

  9. Uruktao says

    Me gusta su postura vital, pero me gustaría mucho más que, al pensar y reflexionar sobre el pasado y el presente, no se las diera de libertario derrotista privilegiado. Que se mojara no sólo en la crítica, que ya lo hace, y bien radical, sino también en propuestas o vislumbres de futuro que no sea de nuevo lo que él critica: cambiar la vida individual y sálvese el que pueda

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