Dedocracia interna

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Los partidos políticos en España tienen la fea costumbre de designar a dedo a sus candidatos, aunque luego traten de vendernos a los ciudadanos que la elección se hace desde las bases, a través de los comités electorales locales, provinciales….y no sé cuántas milongas más. En un deseo de alardear de democracia interna, hace una década el PSOE sacó a la palestra las elecciones primarias y elegir a través de este sistema a la persona preferida por los militantes para competir en nombre de ese partido con los de las restantes formaciones políticas. El fuerte aparato socialista, que controla casi todas las agrupaciones, se encargaría de que la persona elegida fuera la más afín a la Ejecutiva. Pero afortunadamente la libertad no se controla, por eso es libertad y, en contra de la opinión de Ferraz ganó Borrel frente a Almunia, Rosa Díez frente a Nicolás Redondo y el propio Zapatero frente a Bono. Ante tanto fracaso del aparato desaparecieron las primarias., hasta ahora.  Tomás Gómez, el secretario general de los socialistas madrileños, las ha resucitado ante la pretensión de Zapatero de echarle a un lado para imponer a dedo a Trinidad Jiménez como candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid y enfrentarse con Esperanza Aguirre en las elecciones autonómicas de 2011. Obviamente, la decisión del ex alcalde más votado de España ha creado una gran división interna en el PSOE y ha erosionado la autoridad del presidente del Gobierno dentro de su partido.

Gómez se ha atrevido a dar este paso porque, presumiblemente, cuenta con importantes apoyos dentro de la antiguamente llamada Federación Socialista Madrileña, actual PSM; personas dispuestas a utilizar el apoyo que tienen entre los 25.000 militantes de esta federación para echarle un pulso a Zapatero, Blanco y toda la Ejecutiva Federal. Es de suponer que cuando el presidente de Gobierno llamó a Gómez a capítulo estaba convencido de que el actual secretario de los socialistas madrileños acataría su deseo y se retiraría. Ahora, tras el serio inconveniente, al PSOE no le queda otro remedio que hacer de la necesidad virtud, por lo que los principales colaboradores del presidente se han apresurado a celebrar la situación y defenderla como una muestra de profunda democracia interna de la que el partido saldrá reforzado.

Pero en cualquier caso, lo sucedido es una consecuencia de la falta de democracia interna en este partido que si bien no es el único, sí se encarga de criticar a los demás por actuaciones similares a esta. Si Zapatero no se hubiera empeñado en dar el cambiazo in extremis, no hubieran surgido las disputas entre cuál de las dos personas es mejor para ganar al PP o las descalificaciones entre partidarios de uno u otro. Los amigos de Gómez defienden que el proceso permitirá dar a conocer su proyecto y el profundo conocimiento que tiene de la Comunidad de Madrid; los de la ministra de Sanidad, que sus encuestas internas le dan una aceptación superior entre los madrileños. En cualquier caso, a Gómez le ha venido bien la polémica porque le ha servido para darse a conocer en Madrid y en el resto de España. Está por ver qué beneficios sacan Zapatero, Blanco e, incluso, la propia Trinidad Jiménez si el 3 de octubre no gana.

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3 Comments
  1. David says

    Es que en España no hay muchos políticos que crean en la democracia. No muchos que sean parlamentarios o estén en altos cargos, al menos. Sólo así se explican todos estos problemas, que en una misma formación siempre voten a bloque o que se salten a la torera las leyes cuando le convienen. También que diseñen las leyes para facilitar y promover la corrupción, en vez de perseguirla.

    Ellos no creen en la democracia, sino en la politicracia, que es lo que les permite seguir teniendo todos los parabienes que tienen, a costa de los demás.

  2. elblogdeluna says

    A mi, esto de los recomendados me suena a tiempos pasados,y casi me da miedo en una persona que habla de amplio consenso,¿será monoppolio suyo?

  3. Diego says

    La dedocracia no sólo está en los partidos, sino también en las instituciones. Esto es algo parecido a lo que sucede con los cargos de libre designación en la administración pública. La dedocracia significa comodidad y control para el que manda. No importan la eficacia o la eficiencia de las personas, importa la sumisión y la fidelidad hacia el que manda.

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