La larga despedida del 'capitán' Corbacho

0
Celestino Corbacho. / la-moncloa.es

La próxima salida del gobierno del todavía ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, no ha sorprendido en absoluto a su entorno. Los suyos estaban perfectamente al tanto de su retorno a Cataluña, de su intención de ocupar un puesto destacado en las listas del PSC para las elecciones autonómicas catalanas y de su creciente desazón ante el papel que le ha tocado desempeñar en el gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero. Por eso y porque el ministro decidió dejar a un lado la discreción y empezar a “despedirse” de sus conocidos en Madrid, en encuentros y cenáculos varios, la marcha de Corbacho  su insatisfacción en el seno del gobierno eran un secreto a voces desde hace medio año.

Publicidad

Ni siquiera el ministro creyó que su mandato pudiera prolongarse “más allá del pasado mes de junio”, aseguran desde su entorno, pero el calendario de Zapatero se impuso sobre los cálculos e intereses de Celestino Corbacho. No era la primera vez que ocurría. De hecho, el ministro no ha podido olvidar cómo las necesidades del guión de Zapatero le dejaron fuera de plano ante la primera y única buena noticia que Corbacho pudo dar en mucho tiempo: tras 14 meses de alarmantes incrementos del paro, el mes de mayo de 2009 arrojó una primera cifra alentadora con el descenso del desempleo en 24.741 personas. Pero Corbacho,  quien arrastraba ya consigo el sobrenombre de “el ministro del paro”, recibió una llamada de Presidencia del Gobierno anunciándole que Zapatero iba a comparecer ante la prensa aquel 2 de junio, para anunciar el “cambio de tendencia” en la economía española, apoyándose en ese primer brote verde. Para Corbacho se reservaba otro marrón informativo: la quiebra de General Motors y sus efectos en España, con la incertidumbre sobre los 52.000 puestos de trabajo de la planta de GM en la localidad zaragozana de Figueruelas.

Publicidad

En esta ocasión, el calendario y los intereses de Zapatero se han vuelto a imponer, con el beneplácito del presidente de la Generalitat, José Montilla. Pero el ministro lleva ya muchos meses preparando su retorno a Cataluña. Allí, tras la previsible derrota de Montilla en las urnas y la más que probable renuncia a su escaño en el Parlament, Corbacho puede convertirse en hombre fuerte del PSC, además de ser ya hombre de confianza de Montilla. Ambos prepararon la “rebelión de los capitanes” a mediados de los 90, junto con el actual secretario de organización del PSC, José Zaragoza, y, con el poder que les daba tener en sus manos la organización del PSC en todo el cinturón barcelonés, desbancaron de la cúpula dirigente  a Raimón Obiols y su entorno,  que llevaban años  al frente del partido, abanderando la sensibilidad más catalanista del socialismo catalán. Años después,  la presencia de Corbacho garantiza la continuidad de esa generación de capitanes al frente del partido y sofoca las posibles intentonas de rebelión de quienes han manifestado ya sus pasiones soberanistas. Montilla podrá pasar a segundo plano, pero los capitanes seguirán capitaneando la nave del PSC, con Corbacho de vuelta en casa.

El propio ministro, que ha llevado con resignación dos años y medio de sinsabores y sobrenombres ha reconocido en múltiples ocasiones en la intimidad y ante círculos muy variopintos que su sitio estaba en Cataluña, que su esposa tampoco se había acomodado a la vida en Madrid y que estaba deseosa de retornar a su puesto en la Administración, desde donde había solicitado un traslado para poder seguir a su marido; que su tiempo libre y los  fines de semana que podían, se marchaban a Barcelona, donde mantenían su casa abierta y preparada para un retorno inminente.

El retorno,  lo han fijado entre Zapatero y Montilla: después de la huelga general del 29 de septiembre (¿Por qué quemar a un nuevo ministro de trabajo con una huelga general, teniendo quemado y previsto para su traslado a Corbacho?) y a tiempo para estar en perfecto estado de revista en la celebración de las elecciones catalanas, que no pueden ir más allá del 16 de diciembre, pese a que la fecha que parece barajar Montilla con mayores probabilidades de convertirse en día D es el 28 de noviembre.

El calendario lo cerraron este pasado mes de agosto: primero, Montilla y Corbacho aproximaron fechas, en un encuentro que mantuvieron el 4 de agosto. Después, Zapatero y Montilla barajaron fechas: después de la huelga general, pasada la visita del Papa a Barcelona (7 de noviembre), pero no más allá del 16 de diciembre. En todo caso, había una fecha ineludible: hoy, viernes 3 de septiembre, se inicia el proceso de elaboración de listas en las agrupaciones del PSC. Y el nombre de Corbacho figura en la propuesta que el PSC de L´Hospitalet de Llobregat aprobará esta noche.

Es precisamente en L´Hospitalet de Llobregat donde Zapatero, hace poco más de 10 años, presentaba ante un grupo de militantes socialistas su candidatura a secretario general del PSOE, con la ayuda que le brindó Celestino Corbacho, entonces alcalde de L´Hospitalet de Llobregat. Hoy, esa misma militancia que escuchó acogió y en buena medida apoyó a Zapatero, para liderar el PSOE, rescata al que fuera su alcalde de las fauces gubernamentales de José Luis Rodríguez Zapatero.

Leave A Reply

Your email address will not be published.