Presos a la baja

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Mercedes Gallizo. / mir.es

Al atardecer del 7 de octubre ya habían pasado sesenta y ocho altos cargos por las comisiones correspondientes del Congreso de los Diputados para explicar las partidas del austero Presupuesto del Estado para el año entrante. Sólo faltaba la secretaria general de Prisiones, Mercedes Gallizo, y el responsable del organismo autónomo Trabajos Penitenciarios, Ángel Martínez Sanjuán. Ambos han sido diputados del PSOE y, como otros altos cargos del Ministerio del Interior, habían preparado la defensa de sus cuentas a la baja con los portavoces de su grupo mediante la técnica del espejo retrovisor: mirando al último presupuesto del PP en 2004.

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Como era día de Premio Nobel a un literato en lengua castellana --algo que suele ocurrir diez veces por siglo--, cualquier noticia palidecía ante la felicidad del estupendo acontecimiento, así que la novedad que aportó Gallizo sobre el descenso del número de presos, por primera vez en tres décadas, pasó un poco desapercibida. La tendencia al descenso de reclusos ha sido estudiada durante un año por los responsables de Interior antes de echar las campanas al vuelo. “Pero un periodo de un año es suficiente para afirmar que no es coyuntural sino estructural”, sostiene Gallizo. Y eso, en plena crisis económica y con la oposición a la espera de que aumente la inseguridad ciudadana, tiene cierto mérito.

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Los datos que aportó Gallizo revelan que desde el 1 de octubre del año pasado al mismo día del año en curso la población reclusa se ha reducido un 2%. Quiere decirse que si en 2009 había 65.971 personas presas, ahora hay 1.272 menos en las sesenta cárceles dependientes del Gobierno (todas menos Cataluña). El ministro Alfredo Pérez Rubalcaba ya dijo el 24 de septiembre, día de la Merced, patrona de las prisiones, que la población reclusa se había estancado. Se calló la reducción para no quitarle el titular a su eficiente secretaria general.

¿Quiere esto decir que la sociedad es hoy mejor que ayer y peor que mañana o, con palabras de Albert Camus, que hemos logrado transformar las tendencias de plomo en conductas de oro? “¡Qué va!”, exclama Gallizo. ¿Qué lectura dar al asunto? De un lado, la sustitución de penas de prisión por trabajos en beneficio de la comunidad, y de otro, el aumento de las plantillas policiales, la prevención de delitos y, en consecuencia, la reducción de presos preventivos. En resumen: no somos mejores, pero tenemos más vigilantes y policías que nunca.

Según el director de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, “somos la envidia de Europa”. Y con un despliegue de 154.376 agentes en unas seis mil comisarías y cuarteles repartidos por toda España, “estamos a la cabeza de la UE en materia de seguridad”. Y para que el miedo (y la vigilancia) sigan guardando la viña y el Gobierno no tenga que soltar a los penados un año antes de que satisfagan sus condenas, como ha hecho Berlusconi en Italia, Velázquez quiere prolongar la vida laboral de los agentes hasta los 65 años. “Aunque de manera voluntaria”, aclara.

3 Comments
  1. María says

    Si desciende el número de presos cuando aumentan los casos de corrupción debe de ser porque los corruptos no van a la cárcel.

  2. Julián Sauquillo says

    Es curioso el desparpajo de la Directora general al ser preguntada sobre la reinserción del delincuente como causa posible del descenso estructural de reclusos en el último año de las prisiones de nuestro país («¡Qué va!!»). ¿Interesa realmente la reinserción en nuestra sociedad? Me da que pensar

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