Gallardón también reivindica a Tierno

Estatua de Tierno Galván en el parque de Madrid que lleva su nombre. / Alberto Salguero (Wikimedia Commons)

A Enrique Tierno Galván le apreciaba todo el mundo por sus palabras y sus obras. Prueba de ello es que el miércoles, 19 de enero, con ocasión del 25 aniversario de su desaparición, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, ha contraprogramado el homenaje que le van a tributar los socialistas a las 11 de la mañana en el cementerio de la Almudena, presentando a la misma hora una recopilación de sus obras en el salón de cristal que se ha construido en el antiguo Palacio de Correos, en Cibeles.

Veinticinco años después del fallecimiento del primer alcalde democrático de Madrid, su sucesor Juan Barranco le recuerda como la persona que “nos devolvió el orgullo de ser madrileños” y enumera de corrido algunas realizaciones de aquella época: “el plan de las 18.000 viviendas para los trabajadores sin posibles, decenas de parques públicos y dotaciones deportivas en los barrios, el Campo de las Naciones, las nuevas instalaciones de Mercamadrid, el saneamiento del río Manzanares con patos incluidos, la rehabilitación y modernización del Madrid antiguo, salvándolo de la piqueta, la construcción del Auditorio de Príncipe de Vergara…

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Fueron años de gran esfuerzo e intensidad para dotar a los barrios de las infraestructuras necesarias para paliar el desequilibrio insultante entre ricos y pobres, años en los que Madrid conoció un desarrollo extraordinario, convirtiéndose en lo que hoy es, con una participación ciudadana en las juntas municipales de distrito que luego, con la derecha en el poder hasta el día de hoy, se perdió para nunca jamás.

Los socialistas Tomás Gómez y Jaime Lizabeski presentaron el lunes los actos de homenaje al Viejo Profesor, como le llamaban, que incluirán charlas y una exposición itinerante sobre aquel personaje cuyo magisterio político fue especialmente apreciado por los jóvenes. Con sus palabras sobre la convivencia, la educación ciudadana, el socialismo, la paz, la libertad, la igualdad, el progreso, la juventud, la mujer, los niños, los ancianos…, se puede componer una antología esgrimible contra los que han hecho de la política un oficio de villanos.

De aquel alcalde que convirtió el bando en una pieza literaria vale recordar un objetivo: “Vamos a intentar que los gorriones vuelvan a Madrid”, un propósito: “La juventud está llena de ideales, debemos ayudar a la juventud”, una pregunta: “¿Cómo podemos pedir a unas personas que viven en chabolas, en pésimas condiciones, sin colegio para sus hijos, sin salario y, posiblemente al borde de la desesperación, que luchen por la libertad?” Y una afirmación: “Las personas progresistas son las que mueven la historia y nos dan la esperanza de futuro”.