El encuentro de Zapatero y Mas no cambia las reglas del endeudamiento autonómico

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero (izquierda), saluda al presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, momentos antes de la reunión que mantuvieron el pasado 7 de febrero en La Moncloa. / Kote Rodrigo (Efe)

Es lo de siempre. El PP da por perdida Catalunya y juega a hacerla electoralmente rentable en el resto de España. Cuando un president de la Generalitat acude a Madrid a negociar con el presidente del Gobierno central su coro mediático monta la parafernalia del agravio comparativo, de los privilegios. Y, para que no falte nada, acude al tópico de los catalanes peseteros y construye la teoría de que los socialistas venden España a los nacionalistas, siempre soltando parné, a cambio del apoyo político que les permita seguir mandando en Madrid.

Lo malo de esa filosofía es que no resiste las cifras ni la realidad, aunque a algunos les importe un pimiento por aquello del “miente que algo queda”.

José Luís Rodríguez Zapatero, una vez más, tuvo que salir al paso de lo que él mismo juzgó como interpretaciones malintencionadas de su entrevista con Artur Mas. Y tuvo que hacerlo porque, para todo aquel que quiere saber la verdad, no es difícil averiguar que la autorización a Catalunya de la renegociación de su deuda no cambia en absoluto las reglas de juego establecidas para todas las autonomías antes del encuentro en La Moncloa. Sobre todo, porque no se autoriza deuda nueva.

Sobre la posibilidad de endeudamiento de las Comunidades Autónomas (todas y cada una de ellas, sin excepción) no ha cambiado nada. El Gobierno aplica las mismas normas a todas las CC.AA. Unas normas que estableció nada menos que la Comisión de Política Fiscal y Financiera, de la que forman parte todas las Comunidades Autónomas que gobiernan el PSOE o el PP. Esas normas se aprobaron a principios del año pasado y funcionan tras fijar un diagnóstico de la situación que se aprobó el 23 de noviembre del año pasado. La radiografía que salió puso de relieve que 11 de las CCAA iban a cumplir el objetivo de déficit para 2010, fijado en el 2,4% y que sólo Castilla-La Mancha y Murcia corrían un riesgo grave de no cumplir con los objetivos establecidos y que otras cuatro (Galicia, Comunidad Valenciana, Canarias y Castilla y León) presentaban un riesgo de desviación leve.

Las reglas actuales fijan que se alcance un déficit del 1,3% para el año 2011 y que todas las comunidades tienen autonomía fiscal y financiera sobre sus límites de gasto para adoptar las medidas que crean necesarias de cara a alcanzar ese objetivo de déficit. Las que ya cumplen el objetivo de déficit pueden endeudarse y las que no lo hacen hoy, pero presentan un Plan de Austeridad que justifique la consecución del 1,3% a finales de 2011, pueden recibir también autorización para endeudarse y refinanciar su deuda.

Eso sí. Cada plan que presente una Comunidad Autónoma debe ser aprobado por el Consejo de Política Fiscal y Financiera y, si la decisión es favorable, el ministerio de Economía y Hacienda autoriza la refinanciación de la deuda. Si no lo es, no puede autorizarla.

Además, el endeudamiento autorizado es exclusivamente para financiar la reducción del déficit al 1,3% y atender los vencimientos de deudas de años anteriores. En ningún caso puede ser para gastar más.

De hecho, Catalunya, Castilla-La Mancha y Murcia han presentado ya su plan de reducción de déficit y todas las demás pueden hacer otro tanto. Y el de Catalunya, en concreto, supone, respecto al año pasado, una reducción del gasto del 10% en 2011. Para remate, esa realidad, que no ha sufrido ningún cambio ni antes ni después de la entrevista de Zapatero con Mas, tiene un marco legal que se estableció en el año 2003, cuando el PP gobernaba con mayoría absoluta.

Por cierto, un marco legal que, en el caso de los Ayuntamientos, determina la Ley de Haciendas Locales, también reformada por José María Aznar en el año 2002. Esa ley es la que impide taxativamente la refinanciación de la deuda de años anteriores que reclama Alberto Ruiz Gallardón.


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2 Comments
  1. trejuvell says

    No nos engañemos: Entre los presidentes de Comunidad que saltaron como monas histéricas por nada, habían tanto miembros del PP como del PSOE. Incluso el de Navarra, al que ni le va, ni le viene, salió en defensa de ni dios sabe qué. En cuanto a aquel pobre energúmeno, presidente de Cantabria, con sus amenazas se ha ganado la befa eterna de todos los catalanes hacia su pequeñísima persona y hacia la palabra «cuidadín». Resumiendo, un gran momento para el último capítulo de la Historia de España tal y como la conocemos, porque evidentemente, gracias a ese tipo de conductas nítidamente xenófobas, Cataluña ya está más fuera que dentro. ¿Que no? Meses antes de la independencia de Cuba, casi nadie la daba por perdida.

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