El Caudillo se cuela en los ordenadores de Garmendia y la ministra pide disculpas

Cristina Garmendia, el martes, durante una intervención en el Senado. / Juanjo Martín (Efe)

A la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, se le ha colado “El Caudillo” toponímico en el sistema informático de su departamento y se ha visto obligada a pedir disculpas al portavoz del Bloque Nacionalista Galego (BNG) en el Congreso, Francisco Jorquera, y a prometerle que el fallo no se volverá a repetir.

Todo comenzó cuando la Universidad de A Coruña solicitó en 2008 una subvención reglamentaria del departamento de Garmendia, para lo cual, sus representantes tuvieron que rellenar un formulario expedido por el propio Ministerio en el que figuraba el nombre de El Ferrol del Caudillo. Ya era notoria la supresión del topónimo de la localidad en la que nació el dictador y, antes que él, el fundador del PSOE y la UGT, Pablo Iglesias, y había sido retirada la estatua ecuestre de Franco de la plaza de entrada a la localidad.

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Por eso al diputado del BNG, Jorquera, le extrañó que se mantuviera el “nombre ilegal” de El Caudillo. No olvidaba que en los años setenta del siglo pasado unos jóvenes correligionarios habían ido a la cárcel por intentar volar la enorme estatua del Generalísimo. Como los romanos que gritaban Tiberio al Tibet y arrojaron al río la escultura del emperador, aquellos ilusos nacionalistas gallegos pensaron que dinamitando el monumento de Franco al grito de “el burro y la jaca, fuera de la plaza” iban a destrozar la dictadura.

El caso es que Jorquera, más centrado en los problemas humanos que en los deslices toponímicos, se olvidó del asunto. Pero el año pasado, un oficio del Ministerio de Ciencia e Innovación volvió a consignar el nombre de El Ferrol con el añadido de El Caudillo y entonces el diputado se dirigió a la ministra Garmendia para recordarle que esa designación es ilegal y está derogada. La ministra examinó el asunto y unos meses después, o sea, el lunes pasado le ha reconocido que lleva razón.

El Ministerio lamenta lo ocurrido y empleará la máxima diligencia para que no se vuelva a producir ese error”. Eso le ha dicho. ¿En qué consiste la diligencia?, le preguntó Jorquera sin ánimo de criticar los 110 kh. Y la ministra, que en términos científico-técnicos de sobra sabe que la diligencia es un medio de transporte asaltable por forajidos y gusanos burocráticos, que diría el gallego Valle Inclán, le explicó: “ya he indicado a las distintas unidades que extremen la atención a la hora del empleo de topónimos en documentos oficiales; creo que con esto es suficiente para evitar errores futuros”.