El díscolo Núñez Feijóo ya no es ministrable de Rajoy

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Núñez Feijóo en la rueda de prensa que ofreció tras el Consejo de Gobierno celebrado en Ferrol el pasado día 24. / Kiko (Efe)

A menos de dos meses de la celebración de las elecciones municipales y autonómicas, en los cuarteles generales del PP todo es paz interna. Escenificado el “pacto del deshielo”, entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón; escenificado también el abrazo del poder genovés con el PP valenciano, protagonizado éste por la secretaria general, María Dolores de Cospedal, y el propio presidente, Francisco Camps, el único flanco al que atacar todos a una se llama PSOE: la crisis económica, “Váyase señor Zapatero”, el caso Faisán o “Váyase, señor Rubalcaba”. Sin embargo, más allá de esa unidad preelectoral, aflora el malestar de Mariano Rajoy y de quienes forman parte de su círculo más estrecho con algunos líderes regionales. Se hizo evidente, hace apenas unos días, el que generó el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, cuando, sin mencionarlo, defendió la fórmula del copago sanitario, públicamente, para después matizarlo y desmentirlo. Pero mucho menos evidente, aunque más profundo es el malestar que, según fuentes del PP, genera la actitud del presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, del que, fuentes de la cúpula del PP sentencian: “ha decidido ir por libre y no hace caso a nadie”.

Si al presidente de Murcia se le perdona la “torpeza” de abrir “un debate incómodo en un momento muy inoportuno”, como lo describe un miembro de la dirección del PP, también se le reconoce su celeridad a la hora de enmendar el error. Pelillos a la mar, pues, en el caso de Valcárcel. Sin embargo, estas mismas fuentes achacan al presidente de la Xunta de Galicia una “actitud calculada”. Contra Núñez Feijóo pesan dos grandes reproches en los cuarteles generales de la calle Génova: no admite sugerencias o consejos, y mucho menos concede las peticiones  que le han llegado ni en lo referente a su política de nombramientos ni en su acción de gobierno, en aquellos casos que afecta a temas que son de ámbito nacional y para los que el PP tiene un discurso propio.

Según fuentes próximas a Mariano Rajoy, a Alberto Núñez Feijóo no le perdonan que, ante las reiteradas peticiones que le llegaron desde la dirección nacional del PP, para que nombrase algunos altos cargos en ciertos organismos públicos de Galicia, su respuesta fuese, en primera instancia, hacer “oídos sordos”, para pasar a recordar a sus interlocutores más persistentes que él fue quien ganó las elecciones y que él mejor que nadie sabe a quién debe nombrar. De acuerdo con  esta versión, desde Génova se intentó sin éxito impulsar a ciertos periodistas para que ocupasen puestos y obtuviesen contratos en CRTVG (Compañía de Radio y Televisión de Galicia), además de a otros técnicos afines al partido, para que se incorporasen a algunas Direcciones Generales e incluso cargos de mayor rango, en varias consellerías. El porcentaje de maleabilidad en este terreno del díscolo Núñez Feijóo fue cero. De todos los sugeridos, ni uno.

Por otra parte, la reciente polémica desatada por la decisión de la Xunta de Galicia de aprobar por ley un Catálogo de Medicamentos, también ha tensado la relación entre el presidente gallego y la dirección nacional del PP. Según fuentes de la cúpula popular, el PP no veía con buenos ojos que Núñez Feijóo pusiera en práctica una ley, por su cuenta, “sin contar con el PP nacional y sin coordinar esa política con el resto de Comunidades Autónomas del PP (gobernadas por el PP)”. Los populares, que no critican el fondo de la cuestión, la necesidad de realizar ese catálogo para racionalizar el gasto farmacéutico, sí admiten que pidieron retrasar  la aprobación de esa ley autonómica, para tratar de coordinar esa acción política a nivel nacional y presentar una iniciativa, con el apoyo de todas las comunidades autónomas gobernadas por el PP, en el Consejo Interterritorial de Sanidad.  Pero, una vez más, Feijóo no atendió a razones, ni a sus colegas de partido y aprobó una normativa que ha sido suspendida cautelarmente por el Tribunal Constitucional, tras la denuncia del gobierno central por  “invadir competencias estatales” y que el resto de comunidades del PP no han seguido

Oficialmente, el PP defiende a la Xunta de Galicia y su voluntad de poner en práctica una política racional que reduzca el gasto farmacéutico. De hecho, la ex ministra del PP, Ana Pastor,  ha manifestado públicamente que la ministra de Sanidad, Leire Pajín, “no está haciendo política sanitaria” y que, en su lugar, se dedica a “hacer oposición a Feijóo”. Pero lo cierto, según los dirigentes del PP consultados por cuartopoder.es, es que esa nueva muestra del presidente gallego de que no atiende a ruegos, sugerencias, ni a intereses de su partido, ha molestado sensiblemente a la cúpula popular, porque ha puesto en bandeja la crítica al PSOE, cuya responsable de Bienestar Social, Marisol Pérez, repite que, “mientras el PP denuncia que con el PSOE se rompe España, son ellos los que invaden competencias del Gobierno de España y no respetan las leyes”.

Con todo, Núñez Feijóo, a quien en el reducido entorno de Rajoy veían como “uno de los nuestros” ha pasado a convertirse en “un díscolo, que va por libre” y al que, con el tiempo, “estas actitudes le pasarán factura”. La primera represalia que apuntan en los cuarteles generales de Génova es que “ahora mismo ya no es un ministrable de Rajoy”. Es una hipótesis con la que coincide, por cierto, un conselleiro de la Xunta de Galicia, que asegura: “Es verdad, no es mininistrable, porque es y va a seguir siendo presidente de la Xunta y a lo que se dedica es a gobernar en Galicia y a gestionar lo mejor posible nuestros recursos, porque es el mejor gestor”.

4 Comments
  1. el andaluz says

    Como decía el Sr. Guerra:» el que se mueve en la foto no sale». Pero entonces ¿ que clase de politicos queremos ? Creo que es mejor para la democracia y para los ciudadanos, que los políticos tengan autonomía propia y se les juzgue por su capacidad de gestión y compromiso social.
    Los designados para servir a los aparatos de los partidos finalmente piensan más en el partido que en los ciudadanos, «eso no huele bien». A priori confió más en una persona como el Sr. Feijoo que hace su labor con plena independencia. Si esa actitud le puede crear problemas futuros, y él lo sabe, eso significa que este Sr. es honesto,no es ambicioso y no aspira a perpetuarse en el poder.¡Fantastico! Ojala tuvieramos mas Feijoos……

  2. celeste says

    es cierto, no es ministrable, porque el Sr. Feijóo es un político serio y ha contrañido un compromiso para un Gobierno de 4 años al frente de la Xunta de Galicia. ¿Qué clase de presidente sería si no cumpliese con ello? Creo que el Sr. Rajoy aprecia de el, precisamnete, su lealtad y seriedad.

  3. A.P.R. says

    Esther anda,de la politica gallega,por lo que se deduce de este artículo,sabes lo justito.
    Llama aunque sea a alguien del PSdG para que te aclare las ideas y como dicen arriba,ojala tuvieramos más presidentes serios y con coraje como es Alberto Nuñez Feijóo.

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