Algo va mal

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Portada del libro.

A algunos lectores de cuartopoder.es no les sentó bien mi texto sobre el libro de Stephane Hessel, ¡Indignaos! Criticaba yo una cierta pobreza de ideas y de forma, sin dejar de señalar mi acuerdo en lo fundamental del contenido y en su súplica de alguna señal de indignación popular. Pero hubo gente que lo interpretó como un intento de desacreditarlo, sin más. El malentendido es muy frecuente y, para sortearlo, traigo hoy aquí mi lectura de un libro que sí considero imprescindible, un libro cabal de principio a fin, y que contiene ideas verdaderamente útiles para enfrentarnos a la dictadura de los mercados y a los recortes sociales.

Me refiero a Algo va mal, de Tony Judt (Taurus, 2010), quien empieza por señalar uno de los defectos que yo achacaba a Hessel: nuestra incapacidad para imaginar alternativas y la necesidad de encontrar un nuevo lenguaje. “La izquierda debe hallar su propia voz. Hay mucho sobre lo que indignarse: las crecientes desigualdades en riqueza y oportunidades; las injusticias de clase y casta; la explotación económica; la corrupción, el dinero y los privilegios que ocluyen las arterias de la democracia”. No se puede combatir al capitalismo financiero y desregulado de hoy con propuestas y palabras de los años 40.

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Ese Estado de bienestar que están desmantelando conserva intacta su popularidad entre la mayoría de la gente. Lo demuestra, por cierto, esa encuesta del CIS de la semana pasada según la cual el 80% de la población está en contra del aumento de la edad de jubilación, a pesar de que el 80% o quizá más, de los medios de comunicación la han apoyado. Y sin embargo, parecemos dispuestos a dejarnos robar los derechos conquistados en los últimos 50 años sin protestar. La gente no es tonta, pero necesita oír otras formas de pensar y de actuar distintas de las que proponen los gobiernos y los intelectuales, ejem, que tienen voz en los medios. “¿Por qué nos resulta tan difícil imaginar siquiera otro tipo de sociedad? –se pregunta Judt- ¿Estamos condenados a dar bandazos eternamente entre un mercado libre disfuncional y los tan publicitados horrores del socialismo? Nuestra incapacidad es discursiva: simplemente ya no sabemos cómo hablar de todo esto”.

Frente al entusiasmo por el capitalismo desregulado y por una economía basada en los servicios financieros que imponga sus leyes a la política, se trata de introducir una forma de pensar política que ponga límites sociales a la actividad económica. Se trata de exigir a los hombres de negocios, particularmente al sector financiero, que tengan en cuenta las consecuencias sociales de sus decisiones. Debemos pensar política y no económicamente para dejar de considerar todas las cuestiones sólo sobre la base del beneficio. En palabras de John Stuart Mill, citado por Judt: “La idea de una sociedad en la que los únicos vínculos son las relaciones y los sentimientos que surgen del interés pecuniario es esencialmente repulsiva”. Inside Job, el documental que nadie debe dejar de ver, deja muy claro que el sector financiero, por sí solo, no va a mostrarse misericordioso con los débiles. Pero tiene suficiente poder y dinero como para corromper no sólo el mundo de la política, sino también el académico. ¿Cuántos intelectuales necesitamos para imponer la idea de la desregulación a ultranza? ¿Medio kilo? Pues compremos kilo y medio, por si acaso, parecen decir. Pueden adquirir todo lo que necesiten. Por eso estamos tan necesitados de pensadores honestos y rigurosos, con una visión social de la economía. Por eso fue tan triste la muerte de Judt el verano pasado y sigue siendo tan urgente la lectura de Algo va mal.

19 Comments
  1. MVS says

    Es un verdadero placer leerte, una bocanada de aire fresco.
    Muchas gracias.

  2. oikos says

    Totalmente de acuerdo con que el libro de Hessel (a quién no le quito ni pizca de valía por toda una vida de lucha) es naïf y decepciona un poco, al menos a las que ya estamos indignadas; y también totalmente de acuerdo con que Judt es im-pres-cin-di-ble.
    La socialdemocracia europea ha perdido su oportunidad, en época de bonanza, de proponer un sistema económico viable y alternativo al liberal impuesto desde los ’80 por Reagan y Thatcher. Luego, cuando la cosa va mal, las recetas también son, claro, propias de la derecha económica. ¿Cómo no lo van a ser si estamos hablando del mismo sistema regentado – y aquí ‘regencia’ cobra todo su valor semántico- por las finanzas?

  3. Rawandi says

    La solución es votar a un partido más ‘progresista’ que el PSOE: UPyD, un partido que, a diferencia del PSOE, no está acomplejado ni por los bancos ni por los nacionalismos.

    IU no es buena opción porque en realidad no es un partido progresista: su cúpula es marxista y el marxismo es una ideología irracional cargada de crímenes. Baste recordar que la IU de Euskadi llegó incluso a pactar con ETA en Lizarra.

  4. César says

    No sólo el panfleto es naif, sino que además es falso en gran parte. Casi todo aquello por lo que llama a indignarse es falso: la misma ONU en sus Objetivos del Milenio, reconocen la mejora en la pobreza, mortalidad infantil, hambre, aumento de esperanza de vida, acceso a educación, mejor salud maternal, acceso a agua potable, avances frente al VIH, malaria, tuberculosis, más igualdad de la mujer, menor carga de la deuda externa en paises pobres… Es decir, los motivos para la indignación que propone SON FALSOS. El informe Goldstone contra Israel ha sido un fiasco al retractarse el mismo autor. Y además, Hessel NO ha sido redactor, ni ha participado en la redacción de la Declaración de Derechos Humanos por mucho que los medios lo repitan.

  5. Rubén says

    El libro de Judt presenta una descripción del panorama muy oportuna. ¿Por qué el estado de bienestar floreció hasta los años 80 en el mundo occidental? ¿Sería porque los grandes poderes tenían miedo a que estallaran revoluciones como las comunistas en sus narices y estaban dispuestos a mejorar la vida de la clase obrera para evitar ese peligro? En España sólo hemos tenido un estado de medio bienestar. La descripción del capital hecha por Marx también hay que rescatarla, a pesar de los intentos de echar tierra sobre ella (ver comentario de Rwandi, mezclando churras con merinas). Marx presenta las «leyes» del capitalismo, y es conveniente conocerlas como se conocen las de la física. Por otra parte recomiendo el libro «castigar a los pobres» de Loïc Wacquant, sobre todo a Cesar(ver su comentario)

  6. César says

    Muchas gracias Rubén por la sugerencia del libro. La reseña es cuando menos interesante. Aunque esyo en contra del paternalismo de ningún estado, y mucho más de algo calificado como «liberal-paternalista» (que me suena a oxímoron). Sobre lo que no estoy de acuerdo es en lo de rescatar las leyes del capitalismo de Marx pero no por adjudicarles crímenes ni nada parecido, sino simple y llanamente porque no funcionan, no han funcionado nunca y porque el llamado colapso del capitalismo que anunció Marx no se ha producido, más bien todo lo contrario. La economía no es un juego de suma cero, por eso el concepto marxista de plusvalía no funciona, simplemente. Es un hecho…

  7. Pedro says

    Me hace gracia que le gente diga que el marxismo no funciona. Y que acto seguido defienda el capitalismo, que sí ha funcionado. ¿Cómo deberíamos llamar a un mundo en que 1.000 millones viven más o menos bien, y 5.000 millones viven francamente mal? ¿Daños colaterales?

    Lo que sí hay que reconocer al capital es su capacidad para conseguir que la propia persona explotada defienda al capitalismo, como quien lame la bota que oprime su cabeza. Es un sistema realmente admirable en este aspecto.

  8. Rubén says

    Cesar: creo que el análisis de Marx acerca de la plusvalía es acertado, así como su descripción de la tasa de ganancia y la tasa de explotación. No es que deje o no de funcionar, simplemente intenta describir. Y da de lleno en la diana. Por eso inspira «tanto recelo» Marx, por hacer la foto de «estas leyes crueles del capitalismo», que trata a los hombres como mercancías. Y qué le vamos a hacer, no en todo Marx parece haber acertado ( aunque quién sabe, nuestro planeta es limitado y el capitalismo se comporta como si sus recursos fueran ilimitados, así que: ¿vamos hacia el abismo, el colapso?) En todo caso, Tony Judt y Hessel tienen cosas en común: constatar el increíble, rampante crecimiento de las desigualdades a partir de los 70, incluyendo a Occidente, que se había creído a salvo de esas desigualdades y las había exportado «afuera» Y otra cosa en común es su postura ante Israel. Un saludo

  9. Pedro says

    Por cierto, a los que defienden que Marx se equivocó al predecir el colapso del capitalismo, que no echen las campanas al vuelo tan pronto. Rubén ha apuntado un dato inexcusable: los recursos del planeta son finitos, y se agotan a buen ritmo. Por otro lado, ya hay quien predice una gran revolución popular, espoleada por unas diferencias sociales cada vez más sonrojantes. Lo dicen unos «rojazos» peligros que creo que se llaman The Wall Street Journal:

    http://www.elpais.com/articulo/economia/ricos/pagan/impuestos/enfrentaran/revolucion/elpepueco/20110404elpepueco_14/Tes

  10. Concha says

    He comentado este mismo libro en mi blog personal de lectura, coincido con Irene, para quien quiera leer mi comentario sobre el libro de Judt http://lalectoravoraz.blogspot.com/2011/02/algo-va-mal-tony-judt.html

  11. César says

    No me gustaría mezclar diferentes órdenes de discusión. Mi tesis inicial es que los motivos de indignación expuestos por Hessel, llevan en realidad mejorando considerablemente en los últimos años a un ritmo e intensidad nunca vistos en la historia de la humanidad. Las razones para ello… no necesitamos entrar en ellas hasta que no acordemos si nos creemos los informes de la ONU.
    ¿Cómo interpretamos los notables avances que ya mencioné en mi primer post recogidos en los Objetivos del Milenio? Todos convendremos en que es algo por lo que alegrarnos, y no indignarnos precisamente. Y todo esto ha ocurrido coincidiendo con un incremento de población monstruosos, siendo ya 7.000 millones de almas (no ha ocurrido con población menguando). Esto son hechos contrastables. ¿Qué hay mucho aún por hacer? Ya lo creo, pero reconozcamos también los avances para identificar claramente nuestros siguientes pasos.

  12. AnaCreonte says

    xx

  13. Rawandi says

    El capitalismo salvaje acarrea el agotamiento de los recursos naturales en un planeta que ya está superpoblado: somos unos 7 mil millones de humanos contaminando el entorno y amenazando la biodiversidad. El marxismo se parece al capitalismo salvaje en que también conduce al desastre, pero el marxismo lo consigue de un modo mucho más rápido, sin necesidad siquiera de que se agoten los recursos. El problema del marxismo es su esencia «dialéctica», la cual atenta contra contra la lógica elemental, ya que por ejemplo niega el principio lógico de identidad.

    Por eso digo yo que en vez de votar a la derecha (cómplice del capitalismo cruel y explotador) o a IU (apegada a la irracionalidad marxista), sería mejor votar a un partido progresista y razonable como UPyD.

  14. Aleve Sicofante says

    Pues no sé si queda despejado el malentendido, doña Irene…

    El panfleto de Hessel es una revulsiva llamada a la acción (o una súplica, como usted prefiera, para que los herederos del autor, que no está para dirigir revoluciones, despertemos de una maldita vez). No parece un ensayo, precisamente, y por eso no se le puede exigir «riqueza de ideas y de forma».

    Leeremos también a Judt, desde luego, pero para mí que hacen falta ambos.

  15. Ysipiensas says

    Hola Irene: totalmente de acuerdo en la valoración crítica del texto de Hessel. Los hay mucho mejores, más claros y precisos (la gente de ATTAC, conferencias de Arcadi Oliveres, Vicenç Navarro, entre otros). Así como en tu excelente post actual. ¡Adelante! Saludos!

  16. HArendt says

    Comparto su opinión. A mi también me ha decepcionado un tanto el manifiesto de Hessel por sus excesivas apelaciones a unas medidas que se tomaron hace sesenta años. Para mal y para bien, esa época y esas medidas ya no son válidas. Comparto en mucha mayor medida los contenidos del libro de Judt y su opinión de que la izquierda democrática (de la otra,la utópica y revolucionaria que promete el paraiso en la tierra me trae sin cuidado) se ha quedado sin discurso. Le invito a visitar mi blog (http://harendt.blogspot.com) y verá que coincidimos en gran manera en nuestros análisis. Un saludo afectuoso desde Gran Canaria.

  17. Concha says

    Para quienes, como yo, admiren a Irene, aquí tenéis el comentario de uno de sus libros en mi blog de lectura http://lalectoravoraz.blogspot.com/2010/10/lenguas-en-guerra-irene-lozano.html

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