El responsable del "cuento chino" de Zapatero

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Félix Monteira, en la toma de posesión del cargo de secretario de Estado de Comunicación, en marzo de 2010. / Efe

La inversión de China en la economía española era y sigue siendo una buena noticia”, asegura un  miembro del entramado monclovita, que insiste, igual que hizo el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en que el gobierno chino tiene previsto invertir en España una cantidad que no se atreve a especificar y que, prueba de ello – añade- “no solo es la palabra de sus gobernantes, sino el hecho de que ya está previsto un viaje de una delegación China a España, que analizará sobre el terreno y, tras sus contactos, con la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) entre otros  organismos, la cuantía de la inversión”.

Si todo eso es así y hay motivos para la alegría ¿por qué la depresión, el equívoco y los comentarios en la prensa económica internacional sobre el “error” del gobierno español al anunciar una inversión de China que el propio Fondo soberano China Investment Corporation desmintió? Por un “error de comunicación”, según la versión oficial del Ejecutivo español, aunque para miembros de gobierno y de la dirección socialista, ese “error” tiene nombre y apellidos: el secretario de Estado de Comunicación, Félix Monteira.

A Félix Monteira, aseguran quienes salvan a Zapatero y cargan las tintas contra él, le traicionaron sus “ansias por dar una buena noticia económica”. Fue Monteira, el cuarto secretario de Estado de Comunicación que ha nombrado Zapatero desde su llegada a la Moncloa, quien informó a los periodistas de las intenciones inversoras de China e, incluso, las cifró en 9.300 millones de euros, una “filtración” que apareció reflejada en los medios de comunicación de inmediato y que fue rectificada por el China Investment Corporation, que argumentó que inversión y cifra están todavía en fase de estudios preliminares. ¿Inventó Monteira cifras y voluntades del gobierno chino para impresionar a la prensa española? No parece que el experimentado periodista sea el único responsable de la imprudencia, aunque descargar en él todas las culpas e iras es mucho más cómodo e “higiénico” para quienes no están ya por enlodar más la imagen de quien ha sido la fuente principal de Monteira en el controvertido episodio de la inversión china: José Luis Rodríguez Zapatero.

El último “cuento chino” del gobierno no es ni el primer error de comunicación ni tampoco el más sonoro que se ha producido. Y, por supuesto, no todos son atribuibles a Monteira, ya que el secretario de Estado lleva poco más de un  año al frente del cargo y el Ejecutivo lleva años acumulando errores de este tipo. En la pasada legislatura, se produjo, por ejemplo, otro alboroto a cuenta de una Ley para atajar el elevado consumo de alcohol entre los menores, que acabó convirtiéndose en lo que se llamó la “Ley del Vino”. Entonces, también se atribuyó a un “error de comunicación” lo que llevó al sector vitivinícola a ponerse en pie de guerra contra la entonces Ministra de Sanidad, Elena Salgado. El resultado final fue la retirada del borrador que debía acabar siendo ley. También, más cercanos en el tiempo, se recuerdan errores garrafales, como el envío a Bruselas de un documento que aventuraba una reforma de las pensiones que tuvo que ser desmentido en cuestión de horas, o la prohibición inmediata del endeudamiento de los entes locales, que pasó a formar parte de la “fe de errores” del BOE, horas después, cuando se cambió esa inmediatez y se postergó la entrada en vigor de la norma hasta enero de 2011. En estos dos últimos casos, Monteira llevaba apenas un mes en su puesto, pero nadie le señaló como responsable de esos “errores”. Seguramente, porque nada tuvo que ver.

La comunicación nunca ha sido el punto fuerte del gobierno de Zapatero. De ahí que haya querido situar al frente de la coordinación ministerial y de la portavocía del Ejecutivo al vicepresidente, Alfredo Pérez Rubalcaba, que tiene el reconocimiento como gran estratega de la comunicación y de la táctica política, tanto de sus compañeros de partido, como de sus rivales (sorprendidos en una ocasión confesándolo ante un micrófono indiscreto).

Pero, si en los patinazos mencionados anteriormente se señalaba casi siempre a Zapatero como responsable último del control o descontrol de la política de comunicación, ahora que ha anunciado su marcha y sus correligionarios están en fase de agradecimiento absoluto al líder saliente, no hay crítica a Zapatero, salvo la que se apresuró a hacer el presidente del PP, Mariano Rajoy.

A  Zapatero ya no le critican en su partido. Ahora ya no es responsable de los errores del gobierno, para aquellos de sus compañeros de partido que, hace tan sólo un mes, le consideraban el principal problema de partido y gobierno. Ahora tienen lo que querían: el anuncio de la marcha de Zapatero. Y lo siguiente es exhibir su “buen estilo” y pasarse a la loa y el reconocimiento al líder saliente. Lo que ocurre es que, ahora, cuando hay una metedura de pata, necesitan localizar un responsable. Y ensañarse con él, como antes lo hacían con el presidente,  porque Zapatero ya no es de este mundo ni merece el “pim pam pum”. Siempre les quedará Monteira.

1 Comment
  1. Aguila says

    Ante tanto cuento fallido no hay otra calificación que la de llamar a ese gobierno incompetente. Muchas promesas y pronósticos incumplidos. No es cuestión de Zapatero exclusivamente, el gobierno completo es un fracaso, lo mejor que pueden hacer es irse.,

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