Cómo hacer una revolución sin molestar

Un momento de la asamblea celebrada anoche en la Puerta del Sol. / Alberto Martín (Efe)

Muchos periodistas y escritorcillos otrora entusiasmados con el 15M, les empiezan a pedir que prosigan con su revolución sin molestar. Es lo que ellos han venido haciendo durante años. Con su fabuloso altavoz mediático o su cátedra contribuyeron a la complacencia general y se procuraron una vida muelle. Todo ello sin dejar de autoproclamarse revolucionarios ni un solo minuto. Con tanto antifranquista como tuvimos no se entiende que Franco muriera de viejo. Con el heroico periodismo patrio agolpado en el Congreso el 23F resulta un misterio que nadie resultara baleado. Qué tiempos aquellos en que los intelectuales epataban sin cesar a los burgueses. Hoy son pobres burgueses epatados.

En general, dar consejos es de imbéciles. Y en particular, dar consejos imbéciles es de muy imbéciles. Los demócratas modélicos recomendaron a los jóvenes respetar la legalidad ordenada por la Junta electoral, porque la democracia se basa en el imperio de la ley. Si por ellos fuera, se habría pedido permiso al Rey de Francia para asaltar la prisión de la Bastilla y viviríamos aún en el Antiguo Régimen. También han aconsejado al Movimiento 15M que se convierta en partido político, porque el deseo de todo buen revolucionario como ellos es que la revuelta se institucionalice a toda prisa. No ha faltado la sugerencia de que abandonen la Puerta del Sol, argumentando que ya han tenido su minuto de gloria mediática y ahora deben reinventarse. ¿Reinventarse, cuando aún no han terminado de inventarse? ¿Es que se están quedando anticuados?  Otros tratan de convencerlos de que plieguen el campamento porque molestan a comerciantes y transeúntes, y van a perder la simpatía popular que inspiraron inicialmente.

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La realidad es que no ha habido una revuelta más cívica que ésta. Los de Sol suspenden sus asambleas a las doce de la noche para no perturbar el sueño de los vecinos y, por lo mismo, se concentraron ante la embajada francesa el domingo por la noche en silencio. El Ayuntamiento mandó a Sol una inspección sanitaria que dio el visto bueno a las condiciones higiénicas del campamento, mientras en Barcelona respondían al apaleo brutal de los Mossos dejando la plaza como la patena. Contra porras, flores; y frente a las quejas de los comerciantes, limpieza de escaparates.

En realidad, una de las debilidades del Movimiento 15M es su afán por no molestar a nadie. En las asambleas sólo se aprueba aquello que concita la unanimidad de centenares de personas que no se conocen entre sí. Parecen convencidos de que alcanzar un consenso es cuestión de buena disposición, pese a que el lema de la primera manifestación evidenciaba su conciencia de los intereses en juego: “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. Quieren erradicar la corrupción con el voto favorable de los corruptos, que no están vetados en las asambleas; quieren cercenar el poder de los banqueros con la aquiescencia de los emisarios de Botín, a quien le bastaría con mandar a media docena de los suyos para impedir una resolución contra el sistema financiero actual.

Quieren cambiar todo sin molestar a nadie, pero una revuelta no tiene que aspirar a caer simpática. Éste es mi consejo de imbécil.