Esperanza para Haití

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Michelle Martelly, presidente de Haití. / Wikimedia

El futuro  primer ministro del país caribeño, cuyo nombramiento aún negocia el presidente Michelle Martelly,  solicitará  a Naciones Unidas que formule un programa modelo para la reconstrucción de Haití que se probará en seis campos y 16 barrios. La idea es que las personas dejen progresivamente los campos y regresen a sus hogares -esta palabra es un claro eufemismo-. Desde hace unos meses, las autoridades de Puerto Príncipe estaban sacando por la fuerza a la gente de los campos -evicción-, mientras que Martelly había prometido en campaña  abordar este problema con otro enfoque. De suerte que un equipo de este organismo internacional ha desarrollado la propuesta.

Los habitantes de Puerto Príncipe ya eran pobres antes del terremoto y los  servicios de la ciudad muy  deficientes. No existía ordenamiento territorial, lo que significa que cada uno construía  donde le quería   y como mejor le parecía.  El terremoto vino a poner de manifiesto una situación inaceptable que se ocultaba tras un tenso silencio. Y en este momento, los campos montados para los desplazados internos no sólo son ocupados por quienes  directamente sufrieron la tragedia -éstos serían quienes vieron desaparecer sus viviendas- sino también por miles de personas afectadas en general y por más de un oportunista. Así pues, la finalidad de  la propuesta consiste en que las familias que estén en los campos puedan regresar a sus hogares.

En este momento la situación real se ve agravada por el hecho de que la ayuda que se da en los campos y los programas de generación de ingresos han supuesto un efecto llamada, incluso para familias que estaban en otras zonas del país. La capital podría albergar 300.000 personas en condiciones óptimas y 600.000 en coyunturas difíciles. Sin embargo tiene a 1,5 millones de ciudadanos deambulando por sus calles. En este sentido, la proposición de Naciones Unida consistiría en  ofrecer soluciones de vivienda a las personas, de acuerdo a su situación previa. Existe un subsidio para alquiler, otro para reconstrucción de la vivienda y un tercero para reparación. Por otro lado, dado que las personas en ocasiones se quedan en los campamentos porque hay mejores -eufemismo- servicios que en sus barrios, la inversión que se realice en viviendas será la equivalente a la que se lleve a cabo en mejoramiento de servicios, con la idea de que las condiciones de los barrios al menos no se vean empeoradas como consecuencia del incremento de población que regresa de los campamentos.

El programa pretende dar facilidades para la reparación/reconstrucción de hogares, de forma que aumente el stock y no se disparen los precios de alquiler, que ya están por las nubes, pero ,sobre todo, que las familias tengan un lugar para vivir. Sin embargo, los expertos están convencidos de que salvo que se empieza a atender el problema de la tenencia de la tierra -no sé sabe qué es de quién- y a construir en altura, el déficit de vivienda sólo aumentará, a pesar de todos los esfuerzos. Ésta es la parte que más les preocupa y también la necesidad de poner los mecanismos necesarios a tiempo, pues dada la inversión que se va a realizar en material de construcción podría  provocar una inflación que afectaría a la población en general y que impedirá una vez más  conseguir los objetivos para que Haití como país  y los haitianos como personas, puedan tener alguna esperanza.

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