Zapatero en retirada y Rajoy triunfal ignorarán al 15M en su último debate

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Zapatero y Rubalcaba escucha, ayer, la interpretación del segundo movimiento del concierto para oboe y cuerda de Bach, con la que finalizó el homenaje a las víctimas del terrorismo, celebrado en el Congreso. / Kote Rodrigo (Efe)

Desde el último debate sobre el estado de la nación hasta el día de hoy, el PSOE se ha ido al infierno de la oposición local y regional, el mapa de España se ha teñido de azul PP, Zapatero ha anunciado que no vuelve a presentarse y ha cedido el testigo al vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba, y el movimiento del 15M se ha extendido por España. Pero sus demandas de una democracia más representativa, de empleo, futuro, salarios dignos, hipotecas razonables y sus denuncias contra la voracidad de unos mercados y un sistema financiero especulativo que ha arrasado a la economía real, seguirán siendo ignoradas por los dos grandes partidos.

Políticamente Zapatero ha llevado a su partido de los 6 puntos por encima del PP en 2008 a los 10 puntos por debajo en intención de voto en la actualidad, según el CIS. Su falta de liderazgo ante la crisis financiera y económica ha sido patente y patética y ha llevado a los socialistas a perder en Cataluña en noviembre de 2010 y en toda España en las municipales y autonómicas del 22 de mayo pasado. Con 2,2 millones de votos más a favor del PP, no puede decirse que Zapatero deje una buena herencia a los suyos y, especialmente, al esprinter Rubalcaba. El PSOE está en el 33,4% de intención de voto y el PP de Mariano Rajoy en el 43,8%, lo que equivale a una mayoría absoluta con tendencia absolutista.

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En el discurso judicial –que en términos aristotélicos es más de pasado que de futuro--, propio del que se marcha, repetirá hoy Zapatero el mensaje de que en plena crisis ha conseguido salvar los muebles del Estado del bienestar y que si no hubiera sido por las dolorosas medidas que ha adoptado –contra los asalariados y los pensionistas-- hoy estaríamos más intervenidos que los griegos. Todo lo cual se lo deberán agradecer algún día, no los 4,9 millones de desempleados y trabajadores que nunca alcanzarán el periodo de cotización mínima para cobrar una pensión decente, ni tampoco los que “disfrutarán” de un despido más barato, pero sí todos los demás.

Puesto que el apego al poder impidió a Zapatero y a su equipo convocar elecciones generales en 2010, cuando comenzaron a prevaricar practicando la política contraria a la establecida en su programa electoral y de investidura, no cabe hoy esperar anuncio alguno de elecciones anticipadas ni cuestiones de confianza. La tesis es resistir. Puede caber algún mohín de condolencia por el sufrimiento, por lo demás obligado y momentáneo, infligido a los trabajadores, que no acaban de entender que todo es por su bien, pero habrá bastantes dosis de suficiencia presidencial para agotar la legislatura, a ver si en el segundo semestre llegan los famosos fondos soberanos chinos y la ETA decide disolverse de una vez.

¿Será capaz Zapatero de recoger alguna reivindicación del movimiento del 15-M? Más allá de la expresión de “respeto y comprensión” genérica, nada indica que vaya a aceptar la idea de listas abiertas y de proporcionalidad electoral. Por lo demás, la libertad de mercado está en la Constitución y no se puede tocar. ¿Cabrá esperar algo de Rajoy, más allá de la apelación a la convulsión social contra el Gobierno? Según las fuentes consultadas, sólo sordina.

Si partimos del hecho de que la indignación afecta de una manera fisiológica al cuerpo individual y se manifiesta en esos ataques de adrenalina que penetran en el torrente sanguíneo y reclaman de los músculos, inundados de azúcar por la sangre, una acción violenta, cabe suponer que eso es lo que desea la derecha para moler a palos a los manifestantes como ya hiciera el conseller Puig en Barcelona. En el cuerpo social, como en el personal, se registran temblores o se sufre un ataque de cólera o se escribe un tratado revolucionario o se forma una úlcera, pero no cabe pedir a los políticos ni a los banqueros que entiendan el esfuerzo de autocontención que el movimiento ha demostrado.

Para el aspirante a la jefatura del Gobierno en las próximas elecciones y líder del PP, Rajoy, el debate servirá para lanzar cifras sobre el derroche socialista en las autonomías que ha gobernado. Baste decir que la sindicatura de cuentas de Castilla-La Mancha, que la nueva presidenta, Cospedal, ha suprimido, no fiscalizaba el gasto del gobernante Barreda desde 2007. Claro que Barreda era muy listo y había colocado al frente de la misma a un prohombre del PP, ex dirigente del partido en Talavera. Falta de ingresos y exceso de egresos aparte, de Rajoy cabe esperar asimismo alguna directriz económica y fiscal sobre la salida de la crisis, por ejemplo, esa fórmula de “copago” sanitario y eventualmente educativo que ha mandado estudiar a la FAES de Aznar para ver cómo, cuando y a quién se le puede aplicar.

2 Comments
  1. FRANCISCO PLAZA PIERI says

    Comprendo que, como se nos recuerda más arriba, el PSOE haya descendido a los abismos de la política española. Pero, cuanto menos, se nos hace chocante que se eleve a la cima más alta a unos ¿políticos? como los valencianos, madrileños, castellanomanchegos, etc.
    ¡Ahí están ellos, con la máxima puntuación…!
    ¡La incomprensible ciudadanía que, a lo más que aspira es la italianización, pero con Berlusconi, eso sí! Con don Mariano; o con doña Aguirre; o con el Camps ese…
    -¿Será que nos va la marcha?
    -¿Lo del síndrome de Estocolmo?
    -¿Cuanto peor mejor?
    ¡Ay!
    ¡Cuánto lúcido sin más luz que la que portara aquél Diógenes…!
    ¡Sí, el del farol en pleno día!
    ¡El que buscaba un hombre!
    ¿Lúcido?
    ¡Difícil lo tienes, Diógenes!
    Un pueblo que vota «de paso» o, peor aún, que «pasa de votar», nopuede reclamar nada.

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