Colofón del debate: el PSOE embargado de satisfacción se aplaude a sí mismo

Zapatero, Salgado y miembros del Grupo Socialista aplauden, ayer, tras la intervención de Eduardo Madina (segundo por la izda. en la segunda fila). / Flickr del PSOE

Los socialistas terminaron el debate del estado de la Nación tan embargados de satisfacción que comenzaron a aplaudirse a sí mismos. Los diputados aplaudían a los portavoces José Antonio Alonso y Eduardo Madina y los portavoces aplaudían a los ministros y al presidente, que, a su vez, aplaudían a los portavoces y a los diputados. De la sonora circunstancia se libró el candidato Alfredo P. Rubalcaba –así figura en los carteles de la proclamación prevista para la segunda semana de julio– por hallarse reunido con sus colegas cancerberos europeos del G6.

Luego, el presidente José Bono abrió la puerta de la calle Fernanflor para que sus señorías salieran más deprisa, sin el tapón que se forma en el pasillo, y corrieran a coger el AVE y el avión. Dicho sea de paso, por la puerta del ilustre periodista se entraba al comienzo de la transición, cuando Alfonso Guerra miraba hacia la esquina a ver si habían aparcado el caballo de Pavía en la calle de Zorrilla. Bono rehabilitó hace dos años esa entrada palatina para acudir a trabajar a las seis de la madrugada sin molestar a los guardias ni al portero mayor.

La satisfacción de los socialistas era muy lógica. Sus 15 propuestas de resolución fueron aprobadas sin dificultad gracias al apoyo del PNV y de Coalición Canaria, pero también de CiU y del PP en lo atinente al dogal de las hipotecas que han amargado la vida a 300.000 paganos y amenazan con agriársela a otros tantos españoles empeñados hasta las cejas para vivir bajo techo y que han perdido el empleo. El de la nación fue en cierto modo el debate de las hipotecas.

A la elevación de un 50% del SMI inembargable (961 euros) que anunció el presidente Rodríguez Zapatero, se sumó en la negociación con PP y CiU la supervisión de las hipotecas para evitar los intereses abusivos por el precio del suelo y el compromiso de desarrollar la concesión de créditos “con la única garantía del bien hipotecado”. Se suprime además el tope legal del 50% del valor de mercado en las viviendas ofertadas en subastas desiertas. Con ello se cercena una vía especulativa que ha enriquecido a muchos granujas, como denunció entre líneas el catalán Pere Macías, y se facilita a las entidades la recuperación de una mayor parte del crédito al tiempo que se rebaja en la misma proporción la deuda a las víctimas de las ejecuciones hipotecarias.

Los socialistas coincidieron con Joan Tardá, de ERC, en una resolución de advertencia a los gobernantes del PP en Baleares y la Comunidad Valenciana de que no eliminen las respectivas ramas del catalán como lengua vehicular en la enseñanza, y también coincidieron con IU-ICV en el apoyo al Estado Palestino, si bien, matizaron que será necesario el acuerdo de paz duradera y fronteras seguras con Israel. Otras resoluciones compartidas con los nacionalistas hacen referencia a traspasos, austeridad, supresión de duplicidades administrativas y asuntos sectoriales. La reforma electoral para la transparencia y el “gobierno abierto” fue aprobada por amplia mayoría. La implantación de la tasa Tobin fue apoyada por toda la izquierda.

El PP convirtió su cupo de 15 resoluciones en una batería de más de ochenta medidas que formarán parte de su programa electoral. Entre ellas, una desgravación fiscal para los empresarios de 3.000 euros por cada nuevo contrato de trabajo, el pago de 500 euros por cada hijo menor de tres años, la bajada del IVA o la recuperación de la desgravación por hipoteca. El PP y UPyD no lograron arrancar al PSOE el compromiso de cargar ya contra los electos de Bildu en los ayuntamientos vascos en los que han comenzado a incumplir la ley de símbolos. Los socialistas pidieron paciencia con los bildus y aprobaron una resolución recordando el deber de todos los representantes públicos de cumplir y hacer cumplir las leyes y de acatar las sentencias del Tribunal Constitucional, cuya renovación parcial figura entre los asuntos pendientes que el PSOE desea resolver antes de las vacaciones parlamentarias. ¿Será posible? Mariano Rajoy y Federico Trillo tienen la palabra y el presidente Bono ya ha propuesto posponer el trámite hasta los primeros días de septiembre.