Si los mercados vinieran en tanque

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Ángela Merkel. / Wikimedia Commons

Cuenta la leyenda que Valle-Inclán tenía por costumbre ciertas noches apostarse ante el Palacio Real y gritar: “¡Borbón, baja! ¡Borbón, baja!”. Los guardias de palacio, familiarizados con sus barbas de chivo y su tendencia a vociferar, le decían: “No nos comprometa, don Ramón, no nos comprometa”. El viejo escritor se desgañitaba llamando al poder para pedirle explicaciones de sus desmanes y errores.

Siempre que pienso en cómo ha cambiado la naturaleza del poder me viene a la cabeza esta anécdota. Ahora los verdaderamente poderosos son invisibles. Los mercados “son sólo personas”, como dijo el gobernador del Banco de España, pero nunca tienen nombre. Hoy Valle-Inclán no sabría ante qué muros palaciegos increparlos para que dieran la cara y se responsabilizaran de las consecuencias sociales de sus actos. ¿Dónde gritamos: ¡Moody’s, baja! ¡Especulador, baja! ¡Mercado, baja!? Sólo tenemos certeza del paradero de Ángela Merkel.

Hace poco más de un año, cuando el diferencial de la deuda española estaba aún bastante por debajo de los 200 puntos básicos, el presidente del Gobierno aseguró que los recortes apaciguarían a los mercaderes (puesto que son personas, evitemos la abstracción de “mercados”). Impuso restricciones para satisfacerlos, en contra de la población, pero siguió sin desvelar su identidad. Ahora los mercaderes han llevado la prima de riesgo a superar los 370 puntos. Son los propios inversores, grandes bancos y fondos de inversión, los que deciden los precios: los destinos de los países se subastan. Muchos, algunos, pocos –tampoco lo sabemos- realizan operaciones especulativas a corto plazo con la deuda soberana y ahora han puesto sus garras sobre Italia. Las agencias de calificación son el principal instrumento para controlar los precios en ese mercado que se supone libre. Así lo confesó Warren Buffet –principal accionista de Moody’s- ante la comisión del Congreso estadounidense que investigó la crisis financiera.

Cada vez que sube la prima de riesgo los intereses que pagamos se multiplican. Si atendemos al presidente del BBVA, Francisco González, cada 100 puntos de aumento en el diferencial nos cuestan 12.400 millones anuales, el 1,2% del PIB español. Para ponerlo en perspectiva lo compara con la previsión de inversión anual de infraestructuras de este año: 8.400 millones. La gran diferencia es que las infraestructuras crean puestos de trabajo, unos 160.000, dijo González. El pago de intereses, no. Al contrario, dificulta la recuperación económica y obliga a más ajustes del gasto público: se retrae el crédito y el consumo, las empresas cierran, la gente no gasta, la economía se detiene. Cuando eso ocurre sobreviene el rescate y la imposición de nuevos ajustes y privatizaciones, como le ha ocurrido a Grecia.

Nos tienen cercados en un círculo vicioso, y ni siquiera sabemos dónde ir a gritarle al poder que baje. Castigan a la deuda pública, pese a que, de los cuatro billones totales de deuda española, la del Estado sólo supone el 18%, que representa poco más del 60,2% del PIB. (el límite establecido por Maastricht es el 60%) Son datos que nos recuerda un interesante informe de Democracia Real Ya, titulado "La estafa de la deuda". Las críticas ciudadanas recaen en los gobernantes porque ellos ponen el rostro mientras infligen a la población, de forma delegada, sufrimientos sin fin.

Si una hilera de tanques extranjeros cruzara alguna de nuestras fronteras para robarnos varios miles millones de euros, nuestras Fuerzas Armadas responderían con hostilidad. Si unidades de infantería bien pertrechadas arramblaran en unos días con más del 1% de nuestra riqueza o dejaran sin empleo a 160.000 personas, no tendríamos ninguna duda de considerarlos nuestros enemigos. Si sitiaran una ciudad, conminándonos a congelar las pensiones y deshacernos del patrimonio público a precio de saldo, les mandaríamos la fuerza aérea. Al no venir en tanque el enemigo, los gobernantes insisten en apaciguarlo. La necesidad de hacerle frente es evidente, pero ¿dónde está? Nos informan de que todo esto forma parte de las reglas del mercado. De esas reglas que garantizan invisibilidad e impunidad a quienes son capaces de destruir un país, quizá un continente, si con ello satisfacen su codicia.

12 Comments
  1. IGNACIO says

    A diferencia de otras crisis en que los pobres se hacían más pobres, en la actual los pobres (China, Brasil, India, etcétera) lo son cada vez menos, y los ricos, empezando por Estados Unidos, son menos ricos. Hemos vivido a costa de otros, olvidándonos de producir y consumiendo de prestado. Ahora pagamos las consecuencias. En España, deberíamos echar de la política a todos los que han participado en el gobierno desde Aznar a Zapatero. Tenemos el enemigo en casa.

  2. Sergio says

    Estupendo artículo, pero a veces hace falta comentar quién y cuándo decidió que España participase en este juego. Y quién se opuso.

  3. Ricardo says

    No puedo darles los nombres de las personas de carne y hueso que están sumiendo al mundo en una crisis que como destino final tiene la destrucción del Estado de Bienestar, en cambio, utilizando la técnica policial, les puedo hacer su retrato robot. Son unos tipos que al levantarse por la mañana miran sus cuentas pensando en aumentarlas todo lo posible. Viven rodeados de todos los lujos posibles, y si quisieran gastar todo el dinero que ahora mismo tienen necesitarían vivir mil años. Su infinita avaricia les empuja a conseguir más y mas aunque sus actos provoquen la miseria y la desgracia de millones de personas.

    Los nombres de los políticos acobardados o serviles ante estos tiburones todos los conocemos. Yo conozco a dos de estos tipos que para más inri son tontos, uno que decía que España iba bien, y el otro que decía que íbamos a jugar en la Champion League de los poderosos.

  4. FRANCISCO PLAZA PIERI says

    Comenzando por el final de su artículo, le dirá algo que todos sabemos: estos codiciosos nada ni nadie es capaz de satisfacer eso, su codicia.
    Nadie, digo, mientras ese ‘ellos’ sea los propios gobernantes, algunos, se entiende, los que pueden, de los que dependemos los ‘periféricos’ y alguno que otro de los menos periféricos.
    Malos tiempos para don Ramón María del Valle-Inclán, malos tiempos, estos que nos ha tocado vivir… Y, al parecer, no se atisba un horizonte despejado.
    Hace un tiempo, ante la disyuntiva del deseo de un mejor momento como período vital personal, yo me veía allá, en siglos venideros, y no era por la situación que actualmente sufrimos, no, lo decía por los avances que han de disfrutar los que les alcancen. Hoy lo llevaría incluso al actual estadio de cosas…

  5. Mario K says

    Trivial y superficial. Demagógico tambien.
    Es muy fácil: si no quieres que te cobren intereses demasiado elevados, no pidas prestado.
    Si no puedes devolver lo que debes, no lo devuelvas. Nadie te va a invadir por eso.
    Que te quedas fuera del juego? Ah…pero querías jugar…

  6. Rubén says

    Leía hoy un poema de Elvira Daudet, «Todo es aire», que recoge estos versos entre otros:
    Pero hay buenas noticias. Merkel no invadirá hoy los Sudetes/hay fórmulas más limpias y sutiles. Las agencias del Capital informan/de las dificultades que sufren los paises-causadas por la crisis/financiera que hizo temblar el templo de sistema…

  7. Dux says

    NO PAGUEMOS LA DEUDA ! YA ¡

  8. Gomera says

    El problema es que los gobernantes ,independientemente del partido al que pertenezcan, son la quinta columna del ejercito invasor y trabajan para ellos en lugar de para los ciudadanos que se supone representan.

  9. The Doll says

    Insisto, sólo nos dejan mirar al frente, a la derecha y a la izquierda, detengámonos, demos una vuelta de 360 º y contemplemos el resto del paisaje, la opciones están abiertas.
    saludos

  10. quinta says

    Tiene razón en lo que dice mario k., ¿quiénes tienen deudas y de qué cuantías? ¿por qué las tienen? ¿era necesario endeudarse? ¿porque el precio del dinero estaba barato?! ¿es que no era muy caro aquello que se compraba a crédito? La prueba está en los deshaucios y la mora en todo tipo de bienes -no solo casas-. Era muy caro porque la gente no puede pagar lo que compró.
    Es duro pero es cierto.
    Las otras responsabilidades (bancos, políticos) también existen y probablemente sean de tipo delictivo pero… Este no es el mejor Mundo de los posibles.

  11. CONSO says

    MUY ACERTADO EL RETRATO DE LOS MERCADOS, ESOS TIBURONES FINANCIEROS INSACIABLES EN BUSCA DE MÁS Y MÁS RIQUEZAS, ¿PERO QUE HAY DE NUESTRA SOCIEDAD?…LA RIQUEZA DE UNA SOCIEDAD, DEBERIA BASARSE EN LOS BIENES QUE ES CAPAZ DE PRODUCIR, NO EN LOS QUE CONSUME…DAROS UNA VUELTA POR CUALQUIER CENTRO COMERCIAL Y PENSAR ¿CUANTOS DE LOS BIENES QUE CONSUMIMOS ESTÁN PRODUCIDOS AQUÍ?…SI QUEREMOS CONSUMIR LO QUE NO PRODUCIMOS, TENEMOS QUE PEDIR PRESTADO…YA SÉ QUE ES SIMPLIFICAR DEMASIADO..PERO EN EL FONDO ES ESO, POR EJEMPLO, CHINA ES LA DUEÑA DE UNA GRAN PARTE DE NUESTRA DEUDA…CURIOSAMENTE LLEVAN AÑOS PRODUCIENDO PARA NOSOTROS…..IGUAL TENDRIAMOS QUE PRODUCIR MÁS Y CONSUMIR MENOS …¿NO?…¿CUAL ES LA SOLUCIÓN AHORA?…NO LA SÉ, SI LA TUBIERA ME METERIA EN POLITICA;AUNQUE SOSPECHO QUE LOS QUE ESTÁN AHORA MISMO EN ELLO, TAMPOCO LA CONOCEN…..

  12. Paz says

    Excelente artículo. Si los gobiernos, que son los que deben plantarse, no lo hacen acabaremos siendo los ciudadanos los que nos plantemos ante los gobiernos.

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