Rubalcaba ocupa de facto la secretaría general del PSOE

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Rubalcaba, el pasado 13 de julio, en su nuevo despacho de la sede socialista. / Ángel Díaz (Efe)

El 13 de julio se hizo evidente que José Luís Rodríguez Zapatero ha delegado en Alfredo Pérez Rubalcaba, “de facto”, la secretaría general del PSOE. Por si no quedaba claro, el propio Rubalcaba organizó un acto de posesión de su despacho de Ferraz para proclamarlo a bombo y platillo convocando a los medios de comunicación a tomar imágenes de su ocupación y del primer encuentro con Elena Valenciano y su equipo de campaña. El montaje fue de una entrega de carteras ministerial al que le faltó el cesante. En este caso, Zapatero.

Fue el final de la consumación de un pacto entre ambos dirigentes socialistas por el que se ha procedido a un estricto reparto del poder que viene a certificar la posibilidad cada vez más clara de que se produzca un adelanto electoral para noviembre. El adelanto del programa electoral presentado por Rubalcaba durante su proclamación del día 9 de julio ya fue en sí mismo el síntoma más evidente de que el acuerdo de reparto de poder entre presidente y candidato está cerrado. Y que conlleva, además de la estricta separación de territorios de dominio (el Gobierno por un lado y el partido por otro), el adelanto electoral.

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Por lo que se refiere al adelanto, la proclamación añadió un síntoma más por las propuestas de Rubalcaba. Parece evidente que si se ha atrevido a concretar tanto es porque piensa que el Congreso de los Diputados no volverá a reunirse en pleno en septiembre (o como mucho para una ocasión excepcional). Porque, de reunirse la Cámara Baja, los palos que podría llevarse el PSOE serían más que notables si, por ejemplo, IU y ERC o Rosa Díez proponen ya iniciativas sobre el pago del impuesto de beneficios de los bancos o la reforma de la Ley Electoral. Los socialistas tendrían que votarlas favorablemente para no hacer el ridículo. Y de nada valdría lo que ya utiliza Rubalcaba como argumento de respuesta a la crítica de por qué no ha hecho en estos ochos años lo que propone para los cuatro siguientes: que se trata del futuro, de una nueva legislatura, y que los tiempos han cambiado. Recuerda demasiado al triste aforismo de Zapatero cuando, al presentar las medidas de ajuste en el Congreso, dijo en mayo del año pasado que él no había cambiado, que lo que habían cambiado eran las circunstancias.

Por eso se habla ahora incluso de que la convocatoria electoral se produzca justo antes de la presentación de los Presupuestos el 30 de septiembre. Unos Presupuestos que deberían ser obligatoriamente más restrictivos que nunca y que posiblemente no se elaborarán para que no choquen con el programa electoral del PSOE que propondrá la Conferencia Política del 30 se septiembre y el 1 y 2 de octubre. Hay quien hace el cálculo del anuncio de la convocatoria con los 55 días previos preceptivos y fija en el 20 de septiembre la convocatoria para celebrar los comicios el 13 de noviembre. Para otros, lo ideal es el 27 aunque la convocatoria se haga después de la fecha de presentación de los Presupuestos, previo anuncio público, a finales de septiembre, de que estos no se presentarán. En cualquier caso, en lo que sí hay coincidencia es en que Zapatero, por caballerosidad, no las convocará para el 20 de noviembre por no hacerle el feo a Mariano Rajoy de que deba celebrar su victoria, si la alcanza, en una fecha tan señalada como el aniversario de la muerte de Franco y José Antonio.

De modo que la parte del acuerdo referida a la organización socialista se escenificó el 13 de julio como epítome de una remodelación de Gobierno que colocó a cada cual en su sitio. Zapatero se quedó claramente con el Gobierno y nombró a José Blanco como portavoz para que, además de manejar los dineros de Fomento, se luzca y disfrute como sempiterno segundo de su canto del cisne en el escenario político, dejando fuera al candidato al puesto de Rubalcaba: Ramón Jáuregui. Puso en Interior a Antonio Camacho, un hombre que fue fiel a Rubalcaba en el Ministerio pero a quien colocó en el puesto de Secretario de Seguridad su valedor José Antonio Alonso. Y sólo le hizo una concesión a Rubalcaba: la de no colocar a nadie en su puesto de vicepresidente para que se entendiese que no tiene sustituto.

Por su lado, Rubalcaba ocupó la sede de Ferraz y se puso al volante de líder indiscutible del aparato y de la elaboración de las listas electorales. Lo que ahora importa en el PSOE.-

2 Comments
  1. borja says

    Por favor pedir a amigos,conocidos,familiares que no voten ni al psoe ni al pp pasarlo por favor.Si nadie vota a estos dos partidos los que ganen tendran que cambiar las cosas sin posibilidad de no hacer nada.Estarian obligados a cambiar la justicia y la leyes electorales la clave es que psoe y pp no tengan ni un voto.GENERACION NI NI,NI PSOE NI PP PASARLO PORFAVOR,hablar de ello con familiares y amigos y que nadie les vote y TODOS A VOTAR.Que voten a quien sea menos psoe y pp gracias.

  2. jose says

    No hay razones para el adelanto electoral.

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