La banda sonora de los secundarios

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Los protagonistas del debate a cinco: De izda. a dcha, Josu Erkoreka (PNV), Alberto Ruiz-Gallardón (PP), María Casado (presentadora), Ramón Jáuregui (PSOE), Pere Macias (CiU) y Gaspar Llamazares (IU). / Alberto Martín (Efe)

Tras la disputa de la final de la Champions League de los debates, el que protagonizaron anoche Ramón Jáuregui (PSOE); Alberto Ruiz-Gallardón (PP), Pere Macias (CIU), Josu Erkoreka (PNV) y Gaspar Llamazares (IU) se presentaba como la película iraní de un festival de cine que se proyecta a continuación de una superproducción de Spielberg: un film plagado de secundarios, de bajo presupuesto y mortalmente aburrida. Será que uno es rarito, pasa de los efectos especiales y piensa que la política en democracia no tiene por qué ser divertida, pero la cinta se dejó ver hasta el final y sin palomitas. Así se comportó el reparto:

JÁUREGUI: Bailaba con la más fea, y ello no le impidió dar algunos pases talentosos. Defendió la gestión que el Gobierno ha hecho de la crisis  y aprovechó que tenía enfrente a Gallardón para ridiculizar el discurso de austeridad del PP (“Hemos escuchado muchas veces decir a Rajoy que no se puede gastar más de lo que se ingresa; estaría bien que Rajoy se dijera a usted”). Acusó a los populares de haber practicado la estrategia de cuanto peor mejor, atizó a Aznar, que pasaba justamente por ahí, atribuyó al PSOE la invención de la rueda en lo que a políticas sociales se refiere, y se empleó a fondo con Llamazares, sabiendo que una parte de los votos del PSOE pueden acabar en IU. Al ministro no le costó ningún esfuerzo mostrarse cercano y hasta supo crear complicidades. Que antes de darle la cartera de Presidencia, Zapatero le mandara al destierro de Estrasburgo confirma el ojo clínico del todavía presidente.

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GALLARDÓN: Se vio tan sobrado, que hasta tuvo que obligarse a mirar de vez en cuando a los papeles para no dejar mal a ese lector contumaz que fue Rajoy en el primer debate. Para no querer hablar del pasado, dedicó gran parte de su tiempo a resaltar los éxitos económicos del anterior Gobierno del PP, “la mejor gestión económica que ha habido nunca en la historia”, según dijo. (“Con nosotros 8 de cada 10 empleos que se creaban en Europa eran españoles; ahora son españoles 8 de cada 10 parados”). Rehuyó el cuerpo a cuerpo, incluso cuando Jáuregui acusó a su partido de querer privatizar la educación y la sanidad, y reiteró los compromisos de no subir el IVA, modernizar el IRPF, garantizar por ley la revalorización de las pensiones, llevar a cabo otra reforma laboral y no implantar el copago sanitario. El alcalde de Madrid cumplió tan bien el guión que hasta se resistió a ser brillante, no fuera a despertar los recelos de quien puede hacerle ministro o vicepresidente.

LLAMAZARES: No dejó títere con cabeza. Denunció el “estado del medioestar” al que conducen los recortes de socialistas y populares y proclamó que el ajuste salvaje es el causante del paro y de la recesión a la que nos asomamos. Gracias al de IU se habló de corrupción y de la manera de combatirla: hacer a los partidos responsables civiles subsidiarios del latrocinio de sus ovejas negras, una gran idea, y no sólo porque un servidor ya la hubiera avanzado hace año y medio. El asturiano dio voz a los indignados y a los que no entienden que nunca falte dinero para salvar a los bancos, mientras la crisis se ceba con los de siempre (“a los banqueros no sólo no se les ha pedido esfuerzos sino que se les han rebajado los impuestos… ya está bien”) Pidió una reforma fiscal para que paguen más lo que más tienen y  que se persiga a unas rentas altas que cada año defraudan 60.000 millones de euros. Explicó que el bipartidismo había contaminado todas las instituciones del Estado y arremetió contra un sistema electoral injusto.

PERE MACIAS: Fue al debate a hablar de su libro, en especial de dos capítulos: el pacto fiscal, o lo que es lo mismo, un concierto económico para detener “el expolio a los catalanes”, que de solidarios que son abusamos, y el corredor ferroviario mediterráneo, que a juicio de CiU, debía haber sido la opción del Gobierno cuando la UE pidió a España que enumerase las infraestructuras subvencionables que consideraba prioritarias. Tuvo la habilidad para hablar de Sanidad y pedir un pacto de Estado sin referirse a los recortes de la Generalitat. A final, obligó a la moderadora a improvisar una traducción simultánea cuando pronunció unas frases en la versión original en catalán sin subtítulos en castellano.

ERKOREKA: En la línea de los dirigentes del PNV, por su boca no habló el partido sino Euskadi en su conjunto. En su opinión, si el País Vasco enfrentaba mejor la crisis que el resto era porque allí había prevalecido la industria frente al ladrillo, la economía al frente a la especulativa, y no le faltaba razón. Se declaró defensor de la democracia directa, entre cuyos pioneros citó al ex lehendakari Ibarretxe y su pretendido referéndum de autodeterminación.

La película duró algo más de dos horas y por cuestión de metraje las propuestas de Coalición Canaria, el BNG y UPyD se sirvieron como pausas publicitarias. No ganará el Oso de oro de Berlín, pero dice más de la democracia y el pluralismo que el paripé hollywoodiense de Rubalcaba y Rajoy. Y, por supuesto, fue más barata.

2 Comments
  1. celine says

    Fue más barata y, según andamos, que nadie se atreva a decir eso tan español de «no hay que reparar en gastos». En cuanto a «bailaba con la más fea», ya me gustaría que esa frasecita muchomacho la descartáramos del diccio, ¿que no? Estorba a su buena labia, Escudier. Además, para feo, Erkoreka.

  2. krollian says

    A mi me gustaría ver un debate sobre qué criterios hacen crecer a sus negocios Botín, Amancio Ortega, Florentino Pérez…

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