Llamazares y Díez (por video) agitaron 'la tertulia' de los cinco

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Jáuregui (PSOE), Macias (CiU), Llamazares (IU), Erkoreka (PNV) y Ruiz-Gallardón (PP) (de izda. a dcha.), durante el debate electoral de ayer en La 1 de TVE. / Alberto Martín (Efe)

Si se trata de medir quién colocó mejor su mensaje, el dirigente de IU y candidato a diputado por Asturias, Gaspar Llamazares, llevó la voz cantante sobre la necesidad de una mejora de la democracia en el debate que protagonizaron anoche en TVE los cinco picos de oro elegidos por los partidos políticos con grupo parlamentario. Su receta contra el paro, la crisis económica y el descrédito de los políticos fue inteligible para toda “la gente” a la que se dirigió. Llamazares recogió el sentir del 15-M y denunció una corrupción que “ya llega a las más altas instituciones”, dijo en referencia a la Casa del Rey por el caso Urdangarín de desvío de más de dos millones de euros del gobierno balear que presidía Jame Matas (PP) a su entidad particular. También tuvo mérito la dirigente de UPyD, Rosa Díez, porque desde el video acordado por la Junta Electoral para dar una presencia remota a los miembros del grupo mixto –intervinieron además Francisco Jorquera (BNG) y Ana Oramas (CC)--, consiguió entrar en el debate e irritar al nacionalista de CiU Pere Macías al tildar de “chiringuitos” algunos organismos autonómicos. Del evento salieron tres compromisos: pacto por el empleo, por la sanidad y por el diálogo para evitar una escisión de ETA y convertir la paz en un hecho irreversible.

El socialista Ramón Jáuregui abrió el fuego del encuentro, que consideró “una tertulia”, intentando desmontar “tres falsedades”: que el Gobierno sea el culpable de la crisis, que cambiando de Gobierno se vayan a resolver los problemas de paro y estancamiento y que el PP haya ayudado al Ejecutivo y a España. “El PP ha jugado al cuanto peor mejor”. En contraste, recordó la colaboración histórica del PSOE desde los Pactos de la Moncloa, al comienzo de la Transición, para sacar el país adelante. El alcalde de Madrid y candidato al Congreso por el PP, Alberto Ruiz Gallardón, entró al trapo recordando que Rajoytardó cuatro minutos” en dar el sí a la reforma constitucional que le propuso Zapatero para atajar el déficit y reducir la deuda. “Otra cosa es que vosotros tengáis una contradicción, porque Rubalcaba no la quería”, le espetó.

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Alberto y Ramón

Por un momento parecía que el socialista y el conservador iban a protagonizar un rifirrafe de más altura que el cara a cara televisivo de sus jefes, pero ninguno elevó el tono y Gallardón tuteó a su oponente al tiempo que éste le llamó Alberto y no “Rodríguez Ruiz Gallardón” en respuesta al trato de Rajoy a Rubalcaba. Puesto que Gallardón prometió “reactivar la inversión y el crédito”, Jáuregui le recordó que las cañerías del dinero están secas, oxidadas, y no queda otra que subir los impuestos a los ricos y pedir la moratoria del ajuste en Bruselas. Puesto que  Gallardón aseguró que “no implantaremos el copago” ni habrá recortes en las prestaciones sanitarias y educativas esenciales ni, mucho menos en pensiones, vaciando la nevera de los pensionistas para meterles a ellos, el guipuzcoano le recordó que en Alemania las congelaron por tres años. Y, en fin, como el regidor y candidato invocó la “gran prosperidad” aznarista, el ministro le replicó con el derrumbe del ladrillo.

En medio, Pére Macías, de CiU y Josu Erkoreka, del PNV, trataron de llevar el agua a su molino, el primero con la petición de un “pacto fiscal” para que Cataluña no sea la primera en dar y la octava en recibir, y el segundo con el apoyo a la política industrial y a la innovación y la investigación, pues no en vano, gracias a los planes industriales “Euskadi es la Alemania española”, con mucho menos paro. Jáuregui se mostró de acuerdo, aunque a los méritos de José Antonio Ardanza y Juan José Ibarretxe tuvo que añadir la histórica reconversión industrial de Carlos Solchaga. Macías rechazó de plano el anuncio de Gallardón de una ley de “unidad de mercado” y Erkoreka le apoyó: “la unidad de mercado ya existe, incluso a nivel europeo”.

En el apartado socioeconómico quedó claro que no hay fórmulas mágicas para fomentar el empleo y la inversión productiva y que se necesita un gran pacto por el empleo. Jáuregui confió además en que las elecciones francesas y alemanas se lleven por delante a Nicolás Sarkozy y Ángela Merkel, por este orden, y la UE modifique su política. En cambio, Gallardón se aprestó a convocar al diálogo a todos para elaborar la ley del déficit cero que emana de la reforma constitucional. Y Macías se sintió feliz de que el PSOE y el PP hayan copiado a su jefe Durán i Lleida y prometan ahora eximir de las cuotas de la Seguridad Social a los empresarios que contraten empleados y darles 3.000 euros, respectivamente. (Durán propuso darles 5.000 euros).

Llamazares contra el error

Así iban las cosas hasta que Llamazares propuso medidas fiscales de fuerte calado para que “el keynesianismo” que invocó Jáuregui llegue a ser real: “Hay recursos importantes en las rentas más altas para recuperar la economía y el empleo”, afirmó después de criticar “la ley del embudo” del Gobierno de Zapatero, con la parte ancha para los ricos y la estrecha para los trabajadores. “Han facilitado 140.000 millones de euros a la banca, defraudan 60.000 millones, evaden 120.000 y les han rebajado los impuestos por valor de 30.000 millones”. Llamazares, que también recordó a Gallardón la venta de las “joyas de la corona” como parte de la prosperidad aznarista “para los compañeros de pupitre”, previno contra “la sinfonía del ajuste” y la tesis de recortar el "estado del medioestar" para salvarlo. “¿De qué hablan? Ya se han hecho reformas y ajustes y ¿cuál es el resultado? Que estamos al borde de la recesión. ¿Y ahora nos traen la misma receta fracasada? Con razón los ciudadanos no se fían”.

Quien colocó al de IU en el centro del semicírculo de la mesa acertó, pues Llamazares repartió estopa a derecha e izquierda. Y aunque se situó más cerca del programa del PSOE en materia fiscal y de rechazo a los recortes en la sanidad y en la enseñanza --con modelos privatizadores como el de Madrid, que transfiere recursos públicos a enseñanza privada y elimina a los profesores suplentes, o como lo que ocurre en la sanidad donde gobiernan CiU y el PP, que privatizan, amortizan plazas y deterioran la asistencia--, reprochó a los socialistas que pretendan “soplar y sorber al mismo tiempo” porque eso es imposible. (El viejo Pío Cabanillas, que en gloria esté, aseguraba, sin embargo, que Fraga era el único hombre que lo podía hacer). “La campaña electoral no suspende la realidad, y las privatizaciones y los recortes son un hecho”, manifestó el asturiano antes de exponer su tesis de que los mercados “han puesto en el punto de mira” a la sanidad, la enseñanza y las pensiones para “privatizar y hacer negocio”.

Ante sus argumentos y los que esgrimió Jáuregui en defensa del Estado del bienestar, Gallardón aseguró que no implantarán el “copago” ni privatizarán ningún servicio, y además la enseñanza será “trilingüe” en las comunidades con lengua propia. Eso sí, habrá que definir las prestaciones esenciales y las que no lo son, algo en lo que coincidieron todos y sobre lo que Llamazares no se pronunció. En ese sentido, Gallardón propuso un “pacto sanitario”. Los demás estuvieron de acuerdo. Fue la segunda coincidencia de la noche, pues previamente, a propuesta de Jáuregui, se manifestaron a favor de un gran acuerdo sobre la creación de empleo. Además, el socialista prometió elevar las pensiones de viudedad al 65% de la base reguladora.

Diálogo para la paz

En el último bloque del debate, sobre la calidad democrática, Jaúregui destacó la victoria de la democracia sobre el terrorismo de ETA y tras afirmar que “la paz no ha caído del cielo”, no descartó “una escisión” en la banda terrorista. Recordó la iniciativa de Zapatero en el año 2000 de pacto antiterrorista y afirmó que “faltan cosas por hacer” y van a requerir “diálogo, trabajo y lealtad”. Gallardón agarró el rábano por las hojas: “Nada de repartir medallas, salvo a las víctimas, la Policía, la Guardia Civil y la Erzaintza”. Dijo que el momento de las medallas será “cuando ETA se disuelva” y se mostró dispuesto al diálogo sin concesiones: “Nada por matar y nada por dejar de matar”. Erkoreka manifestó que el diálogo es necesario para “consolidar la paz” y hacer la transición en Euskadi, y Macías opinó: “Yo creo que el proceso no tiene vuelta atrás”. Sólo Llamazares manifestó que “todas las víctimas merecen reparación, justicia y memoria”; en su “todas” englobó a las del franquismo, a las que se ha negado las tres cosas, dijo sin citar a la última, el juez Baltasar Garzón.

Llamazares protagonizó las propuestas de reforma democrática, lucha contra la corrupción y reforma electoral. “El sistema electoral no es justo: a mí me cuesta ocho goles y a ustedes uno”. Trasladó un mensaje nítido contra la corrupción y llamó a convertir a los partidos en “responsables subsidiarios” para que la combatan de una manera eficaz y para que unos cuantos corruptos no sigan manchando a la mayoría de representantes honrados. Concitó el apoyo de los nacionalistas a las consultas en referéndum sobre los temas esenciales que afectan a los ciudadanos --momento que Macías aprovechó para anunciar una consulta en Cataluña sobre el “pacto fiscal”-- y denunció la contaminación bipartidista de las altas instituciones judiciales.

Si el dirigente de IU asumió con nitidez las reivindicaciones del movimiento del 15-M para recuperar la supremacía y la dignidad de la política, Jáuregui se esforzó en obtener un compromiso de Gallardón de que no harán retroceder los derechos civiles si llegan al Gobierno, pero no lo consiguió. En respuesta a Macías, Gallardón se comprometió, en cambio, a no atacar las emisiones en catalán de TV3. El representante de CiU, que coincidió en el granate de la corbata con Gallardón –los demás la llevaban azul-- y, visto por televisión, dio la impresión de que utilizaba las gafas para taparse los ojos, no sólo se sulfuró por la referencia de Rosa Díez a las duplicidades y gastos de los “chiringuitos” autonómicos, sino también contra un video electoral del PSC en el que aparece una anciana acompañada por un maniquí, unos niños con una profesora que es un maniquí, y un joven tendido en una camilla de hospital, inasistido por un maniquí. El joven muere. Macías pidió a Jáuregui que retirasen el video, no los maniquís, porque era ofensivo. Pero Jaúregui no lo había visto y no pudo opinar. El video pretendía denunciar los recortes de CiU y fue retirado por el PSC.

5 Comments
  1. democraciareal says

    Llmazares gano lejos paliza le dios a PPSOE hay carmela hay carmela

  2. SOTANA ROJA says

    La IU de Gaspar Llamazares es la única que que ha hablado claro de todos los temas que interesan a los ciudadanos españoles.
    Ganador por K.O. contra el PSOE+PP,Ciu+PNV.,toda la derecha española.

  3. borja says

    NI PSOE NI PP POR ESTO,corruptos 730 y los librados,29 años de gobierno mitad salario de Francia,Alemania,Italia,Inglaterra etc,se regalan coches,trajes,VPOS,viajes y joyas,se perdonan sus deudas,colocan a hijos,primos,amigos,control medios y analistas de TODAS las tertulias debates,se niegan saldar piso por hipoteca, incumplen programa electoral,(manipulan ceoe,ccoo,ugt,iglesia,tv,periodicos,todos a sueldo)¿JUSTICIA?¿existe una justicia justa?NO..NI PSOE NI PP,PERO VOTA.GRACIAS.PASALO PORFAVOR.

  4. celine says

    ¿Qué sería del análisis político sin sentido del humor? Por eso me gusta leer este blog, Escudier. También creo que fue Llamazares quien dio la buena nota del sentir de muchos, llevándose a su vera el 15M. Es cierto que lo tenía más fácil, pero eso no le resta mérito.

  5. celine says

    Perdón: quería decir Luis Díez (aunque el de Escudier también me gusta)

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