Lafontaine, amigo de Alfonso Guerra, pide el voto para IU

El histórico dirigente de la izquierda alemana Oskar Lafontaine, en un mitin de Die Linke en marzo. / Wikimedia Commons

Como si hubiesen sido enviadas por el personaje de Bohumil Hrabal en Trenes rigurosamente vigilados, el cronista ha recibido en las últimas horas dos cartas con matasellos en el trasero del PSOE. La primera es un escrito muy bien argumentado del dirigente de la izquierda alemana Oskar Lafontaine, amigo personal de Alfonso Guerra, manifestando su apoyo a Izquierda Unida (IU) y deseándole un buen resultado el 20-N. Y la segunda es una nota de María de la Cierva Gómez Acebo y Juan de la Cierva Hoces, herederos del reaccionario Juan de la Cierva, inventor del autogiro, en la que desautorizan a las Juventudes Socialistas por haberle mencionado en un video sobre progresos científico-técnicos. Aparte de confirmar la estulticia de los bien intencionados jóvenes socialistas al citar a tan montaraz personaje, la nota no tiene más valor que el de confirmar la mentalidad cavernaria de sus emisores.

La carta del ex secretario general de Die Linke, (la izquierda), Lafontaine, va dirigida al “queridoWilly Meyer, eurodiputado de IU, y aboga por “el éxito de IU en España” para fortalecer a la izquierda en toda Europa. “Las elecciones –dice-- se celebran en un momento en el que Europa se encuentra en una profunda crisis. La política neoliberal establecida en el Tratado de Lisboa ha fracasado estrepitosamente y el Espacio Euro amenaza con  desmoronarse. Cada vez más países se están entregando a los mercados financieros”.

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Argumentos de Lafontaine

Lafontaine añade que en los países más endeudados se está imponiendo una política estricta de ahorro, especialmente debido a las presiones del Gobierno alemán. Las consecuencias son el recorte de las prestaciones sociales, la eliminación de derechos democráticos y el empeoramiento de las condiciones de trabajo y de vida de las personas. El paraguas de salvamento decidido sirve sobre todo al aseguramiento de los créditos de los bancos, pero no a la defensa de los intereses del pueblo. Esta política no es sólo una injusticia social sino también un error económico porque con ella no sólo se estrangula el desarrollo económico de los países que se encuentran en crisis, también se frena el desarrollo económico en toda la UE. La Izquierda en Europa defiende una política fundamentalmente diferente:

  1. Si quieren sanear las finanzas del Estado, tienen que pagar los causantes de la crisis y los que se han beneficiado de ella. Para eso se requiere un impuesto del patrimonio en toda Europa, un impuesto sobre todas las transacciones financieras y una imposición real a los bancos.
  2. Los Estados se deben liberar del secuestro en el que los mantienen los mercados financieros. Las finanzas del Estado se tienen que desacoplar de los mercados financieros. El suministro de los Estados con créditos tiene que efectuarse a través de un banco público europeo.
  3. Se debe impedir la especulación financiera y los bancos tienen que estar sujetos a un control democrático.
  4. En lugar de reducir los salarios y los impuestos se requiere una política ofensiva de salarios que fortalezca los ingresos de la población y, en consecuencia, la demanda interna.
  5. Se necesita un programa coyuntural europeo que se oriente por las necesidades sociales y ecológicas. Sólo de esta manera se puede impulsar el desarrollo económico de la Unión Europea.

El partido alemán Die Linke –concluye Lafontaine-- se solidariza con Izquierda Unida y apoya su lucha por una política en defensa de los intereses del pueblo. Confiamos en la izquierda saldrá reforzada de estas elecciones. Un éxito de Izquierda Unida en España fortalece a la izquierda en toda Europa y contribuirá enormemente al desarrollo de una Europa democrática, social, ecológica y pacífica”.