Zapatero deja La Moncloa como el presidente más pobre de la democracia

Zapatero, a su llegada al Congreso, el martes, para asistir a los actos del Día de la Constitución. / S. Barreneceha (Efe)

Cuando era presidente, Adolfo Suárez se construyó una magnífica mansión en Ávila, en el interior de la muralla, cerca de la Puerta de Santa Teresa, que algunos años después, necesitado de fondos, tuvo que vender. Leopoldo Calvo-Sotelo no se construyó nada porque su mandato fue muy breve. Felipe González adquirió una parcela y se construyó una vivienda a su gusto en una de las zonas más cotizadas de Madrid, cerca de Boadilla del Monte. Su sucesor, José María Aznar, se mudó de un piso en la apreciada zona de Arturo Soria a una vivienda exclusiva, lujosa y protegida en la zona entonces más cotizada del norte de la capital, la urbanización La Moraleja. Por cierto que el notario y mentor Félix Pastor Ridruejo, buen conocedor de las aficiones artísticas de Aznar, le regaló una talla románica para que adornara debidamente un ángulo de su nueva casa. Luego resultó que la talla era robada; se la habían sustraído nada menos que a don Emilio Botín de su chalet de Santander. Pero esto sólo lo supo la Guardia Civil y jamás se publicó.

En contraste patrimonial con los citados ex presidentes, José Luis Rodríguez Zapatero, que acaba de despedirse de sus colegas de la UE y sólo espera la constitución del nuevo Parlamento, las preceptivas consultas del Rey y la investidura de Mariano Rajoy para abandonar el palacio La Moncloa el próximo día 20, no tiene casa en propiedad a la que ir. El presidente dejó de ser diputado el mismo día que disolvió el Congreso, el 27 de septiembre, pero no olvidó realizar su declaración patrimonial como diputado saliente. El 22 de octubre la remitió al Congreso, que la incluyó en su boletín de 2 diciembre pasado.

Publicidad

Según los datos que figuran al alcance de cualquier ciudadano, Zapatero abandona la política con 33.480 euros en su cuenta corriente después de haber cobrado una percepción neta de 56.981,88 euros el último año como presidente del Gobierno y 10.000 euros netos del Grupo Socialista como diputado. En su declaración figuran tres planes de pensiones, uno de la Administración del Estado y dos personales con un valor total de 3.475 euros. Y 120.000 euros por el pago aplazado de la venta de un inmueble (su piso en León) que ha invertido en la compra de “una parcela de 074,12 m2 para vivienda unifamiliar en construcción” en León. Evidentemente hay un error en la extensión de la famosa parcela, pues no son 074,12 sino 740,12 metros cuadrados.

Todo lo cual se anota y significa para dejar constancia de que el tipo que se despide y que tanta ventura lleve como descanso deja a la derecha y a su propio partido ha sido el inquilino mas transparente y pobre --en términos patrimoniales-- de cuantos han pasado por La Moncloa en tres décadas y media de democracia. Por no tener, ni coche tiene, aunque tampoco los que el día de la Constitución gritaban frente al Congreso: “¡En autobús!” podrán verle en los transportes públicos si él no quiere, ya que, como es bien sabido, conserva entre otros privilegios institucionales el coche oficial con su Bautista de turno.