Lo difícil empieza ahora

EL 'NÚCLEO DURO' DE LA NUEVA EJECUTIVA.– De izquierda a derecha y de arriba abajo: José Antonio Griñán (presidente), Alfredo Pérez Rubalcaba (secretario general), Elena Valenciano (viicesecretaria general), Óscar López (Organización), Patxi López (Relaciones Políticas), Purificación Causapié (Igualdad), Inmaculada Rodríguez Piñero (Economía), Antonio Hernando (Relaciones institucionales y autonómicas), María González Veracruz (Participación, redes e innovación), Gaspar Zarrías (Ciudades y política municipal), Jesús Caldera (Ideas y programas), Trinidad Jiménez (Política social), María del Mar Villafranca (Educación y Cultura) y Hugo Morán (Ordenación del Territorio y Sostenibilidad). / Efe

(Actualización de las 13:10 h. con la composición de la nueva ejecutiva Federal)

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SEVILLA.– “Hemos hecho lo más fácil. Lo difícil empieza ahora”, confesó Alfredo Pérez Rubalcaba a sus compañeros, inmediatamente después de ser proclamado secretario general del PSOE. Difícil, sin duda, lo tienen los socialistas y él como nuevo timonel de una parroquia tremendamente dividida y enfrentada, pese a las fotos de familia, las felicitaciones y la aparente deportividad en la derrota de la una y la supuesta generosidad en la victoria del otro. Puro teatro. Y puro parche, porque la Ejecutiva resultante [PDF] de una noche en vela y varias rondas de negociaciones se resume en que todos los fieles del nuevo secretario general asumen  todos los puestos de responsabilidad y, en un alarde del estratega Rubalcaba, se sienta al presidente andaluz, José Antonio Griñán, en la presidencia, un puesto honorífico para quien tiene todas las probabilidades de compartir derrota electoral con el nuevo líder en las próximas elecciones andaluzas. Por lo demás, el PSC mantiene su cuota reflejada en sus dos representantes: José Zaragoza y Esperanza Esteve. Para ellos, dos vocalías y adiós muy buenas.

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Cuando  Rubalcaba hablaba de dificultades no se refería, precisamente, a la composición de la Ejecutiva, ni tan siquiera a la necesidad de dar una leve apariencia de unidad horas después de haberse apuñalado por los pasillos del sevillano hotel Renacimiento, donde arranca su mandato y su misión: cambiar para seguir siendo el PSOE, renacer, o reencarnarse en sí mismos, en los que llevan 30 años haciendo política desde el socialismo.

A nadie ha sorprendido los nombres que acompañan a Rubalcaba en esta nueva travesía. Son los mismos que le siguieron en la aventura de la secretaría general. Los más fieles: Elena Valenciano, Oscar López, el lehendakari Patxi López, Gaspar Zarrías o Juan Moscoso, entre otros. Queda claro que el reto de la integración, no lo ha superado. Pero a Rubalcaba, los que se le presentan a continuación son mucho más complejos aún que tratar de trenzar una Ejecutiva que simule unidad. Y sin lograr el primero, difícilmente va a superar el resto.

Rubalcaba y Griñán, ayer, tras la proclamación del primero como nuevo secretario general. / Juan Ferreras (Efe)

Es todo un reto para el PSOE comparecer ante el electorado andaluz, el próximo 25 de marzo, con un candidato, José Antonio Griñán, que acaba de proclamarse perdedor en la gran batalla de su partido (fue uno de los más activos barones trabajando por la candidatura de Chacón) y que, como refuerzo a su cartel y su buena voluntad, llevará a quien le derrotó a él, sí,  pero  a su vez fue vapuleado por el PP hace un par de meses: Alfredo Pérez Rubalcaba. Ni en sus mejores sueños, el líder del PP andaluz, Javier Arenas, había imaginado tremendo “regalo”. Y eso que el feo asunto de los ERES y la guerra fraticida que están protagonizando los socialistas andaluces daban ya para mucha fantasía y calentura…

Tampoco pintan bien las elecciones en Asturias para los socialistas. Todo parece indicar que, tras la ajustada victoria en el Congreso, Rubalcaba va a tener muy poco que celebrar. En poco más de un mes, el próximo 25 de marzo, puede estar lamentando dos nuevas derrotas: la de Asturias y la del penúltimo bastión, el más doloroso: Andalucía.

El siguiente escollo al que tendrá que hacer frente Rubalcaba se llama Cataluña. El PSC  votaba ayer prácticamente en bloque a Carme Chacón. Convencidos  estaban los socialistas catalanes de que la victoria facilitaría el encaje en el PSOE del PSC, un partido con Estatutos propios y capacidad de decidir a quién quiere sentar en la Ejecutiva del PSOE (si es que tiene ocasión de hacerlo), como bien ha recordado en más de un Congreso Federal el que fuera todopoderoso secretario de organización del PSC, José Zaragoza. Anoche, por cierto, Chacón, que rechazaba formar parte de la nueva direcicón, lo convertía de nuevo en el “negociador”. En nombre del derrotado chaconismo, Zaragoza recordaba a los hombres de Rubalcaba la necesidad de contar con el PSC para tener la fiesta en paz y un buen granero de votos (aunque no sea ya la sombra de lo que fue) si es que el equipo de Rubalcaba quiere tener alguna posibilidad de volver al gobierno en el futuro. El resultado de sus gestiones ha sido su propia inclusión y la de Esperanza Esteve en la nueva cúpula socialista. Y en ella permanecerán vigilantes, por el momento.

Por si fuera poco, la división del PSOE es patente en todas las federaciones: Valencia, Castilla-La Mancha, Extremadura, Madrid y un  largo etcétera que recorre toda la geografía española.

Afrontar tantos retos se hace difícil; superarlos con éxito parece un imposible. Pero si lo logra, a Rubalcaba podrían empezar a llamarle McGyver y hasta habría quien pensara que podría ser un estupendo candidato para 2015. Pero Rubalcaba no ha llegado hasta aquí para eso. De hecho, ayer mismo estuvo a punto de anunciar, durante su discurso de presentación de la candidatura, ante el plenario del 38ºCongreso Federal del PSOE, que tenía decidido dedicarse enteramente a ser secretario general y no concurrir a las primarias para ser el futuro candidato. Los suyos comentaban por los pasillos que, en un par de años,” Alfredo abrirá paso al futuro candidato y líder del PSOE. Y lo va a anunciar en su discurso”. Y, en este punto de la reiterada confidencia, se disparaban las especulaciones: ¿Ya tiene delfín? ¿Eduardo Madina? ¿Emiliano García-Page, el alcalde de Toledo? Fue el propio Rubalcaba quien frenó dichas especulaciones cuando suprimió ese anuncio de su discurso. Y es que, en este PSOE, tras el 38º congreso ya nunca dirán nunca jamás. Solamente Alfonso Guerra se atrevió a decírselo a Rubalcaba, cuando éste último le propuso ocupar la presidencia del PSOE en la nueva Ejecutiva. Genio y figura, Guerra, que agitó también a su pequeño círculo de influencia a favor de Rubalcaba, respondió sencilla y llanamente que no quería sentarse en una Ejecutiva y sentirse, desde el minuto uno, el “Pepito Grillo”. ¡Cómo está el patio!