Las medidas «extremadamente agresivas» de Rajoy

La reforma laboral que aprobó el viernes el Consejo de Ministros ha sido la guinda de los ajustes que ha venido haciendo Mariano Rajoy, aunque ya ha anunciado que la faena no se ha concluido y quedan unos cuantos recortes más por aprobar en breve: habrá que ver la que nos cae con la aprobación de los Presupuestos cuando pasen las elecciones andaluzas del 25 de marzo). Llueve sobre mojado en esta peculiar tormenta de medidas “extremadamente agresivas”, como calificó Luis de Guindos la de esta Reforma Laboral en conversación con el vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn [en el vídeo]. En apenas un mes de Gobierno ya van once iniciativas de las que ponen los pelos de punta.

  • Primero fue la de subir impuestos. Aunque Rajoy se pasó toda la campaña prometiendo que no los subiría fue lo primero que hizo, castigando especialmente a las rentas medias y las del trabajo por subir el IRPF en todos sus tramos y por hacer otro tanto con el IBI.
  • La segunda fue congelar el Salario Mínimo Interprofesional, lo que ni siquiera se hizo en los años más duros de la crisis (2009, 2010 y 2011).
  • La tercera, paralizar la aplicación de la Ley de Dependencia, lo que ha dejado a más de 300.000 ciudadanos en situación de especial debilidad, sin la ayuda y atención a la que tienen derecho por ley.
  • La cuarta medida fue suprimir la Renta Básica de Emancipación a los jóvenes, la ayuda al pago del alquiler de su vivienda de la que han venido disfrutando cerca de medio millón de jóvenes en España.
  • La quinta, subir un 1% las pensiones, pero quitarles más por la vía recaudatoria. La subida supone 1.000 millones de gasto para el Gobierno, pero al subir los impuestos a los pensionistas una media del 0,75% a través del IRPF ingresa 1.300 millones.
  • La sexta fue la no reposición de las plantillas de los empleados públicos. No se cubrirán las plazas de quienes se jubilen y en los servicios básicos sólo 1 de cada 10. Es decir, de cada 10 médicos, profesores o policías que se jubilen, sólo uno será sustituido.
  • La séptima, la ampliación de horas de trabajo de empleados públicos manteniéndoles el sueldo congelado.
  • La octava ha sido la decisión de prorrogar la vida de las centrales nucleares empezando por revocar el cierre de Garoña, previsto para 2013 y aprobando una moratoria para las energías renovables. Es decir, se dejan de impulsar las instalaciones y la producción de energías renovables en España, siendo un país puntero en esta materia.
  • La novena es la aprobación del anteproyecto de Ley de Estabilidad Presupuestaria que incumple lo acordado en la reforma Constitucional (un 0,4% del déficit, con la posibilidad de rebasarlo ligeramente en situaciones de especial dificultad, catástrofe, etc.). Ahora el Gobierno habla de déficit cero, lo que va más allá de las exigencias de la UE.
  • La décima fue el cambio por sorpresa y unilateralmente del temario para las oposiciones a profesor. Una decisión que ha tirado por tierra el esfuerzo y el tiempo de centenares de futuros profesores que habían preparado su oposición para este año 2012 porque el Gobierno vuelve a poner en vigor el que se utilizaba en España hace casi 20 años.
  • Ahora, la undécima medida es una reforma laboral que abarata el despido de todos los trabajadores, incluidos los nueve millones de contratos indefinidos que hasta ahora tenían una indemnización de 45 días y pasan a 33 días y que permite que, ahora mismo, prácticamente todas las empresas puedan despedir a sus trabajadores con solo 20 días de indemnización. Además, los trabajadores perderán los derechos laborales después de dos años de bloqueo de los convenios colectivos, que se tendrán que negociar de nuevo desde cero. Y se aprueba un denominado “contrato de emprendedores” que no garantiza la creación de empleo estable porque fija un año de prueba durante el cual el despido es libre y gratuito.

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Pero la cosa no queda aquí y ya está anunciada otra tacada de medidas “extremadamente agresivas”:

  • La primera será la liquidación de 450 empresas públicas antes de que acabe este año.
  • La segunda, el cambio de la Ley del Aborto para volver a los supuestos de 1985.
  • La tercera, implantar en España la cadena perpetua bajo el eufemismo de “pena de prisión permanente revisable”.
  • La cuarta, cambiar el Sistema Educativo retirando la asignatura Educación por la Ciudadanía y ampliando en un año el bachillerato al tiempo que se acorta en un año la ESO, lo cual supone la segregación dentro de la educación obligatoria y abrir la puerta a los conciertos también en Bachillerato.
  • La quinta medida será cambiar la ley para que los miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sean elegidos por los propios jueces.
  • La sexta, la imposición de tasas judiciales para los recursos de segunda instancia.
  • La séptima, la reforma de la Ley del Menor para que se juzgue en el mismo juicio a los mayores y menores que estén implicados en el delito juzgado.
  • También pone los pelos de punta el anuncio de que se va a rescatar el Plan Hidrológico de José María Aznar, basado exclusivamente en la construcción de trasvases, algo que choca frontalmente con las Directivas Europeas y rompe con los principios de sostenibilidad económica. O de que se va a hacer una nueva Ley de Costas con la filosofía del todo urbanizable para los suelos costeros cuando aún estamos padeciendo los efectos de la burbuja inmobiliaria, originada por la Ley del Suelo que aprobó el Gobierno de Aznar. O, en fin, el adelanto de Arias Cañete de que España se va a desvincular formalmente de la estrategia europea de reducción de emisiones de CO2 hasta un 30% en el año 2020.

El panorama, sobre el que asoman las negras tormentas de los nuevos Presupuestos y una casi segura subida del IVA tras el 25 de marzo, parece que va a invitar a las movilizaciones sociales. El propio Rajoy lo adelantó diciendo que la Reforma Laboral le iba a costar una huelga general. De momento, ha elegido una manera muy sui géneris de combatirla permitiendo a los empresarios que puedan despedir a placer a sus trabajadores. Cuantos más parados haya, menos serán los que puedan hacerla. Debería pensar que quien no trabaja tiende a salir a la calle. Y que ocuparla también es otra forma de protestar. Generalmente más conflictiva.