Wert carga contra los becarios, los opositores y las autonomías

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Wert, durante una de sus intervenciones en la sesión de control celebrada el miércoles en el Congreso. / Emilio Naranjo (Efe)

Cuando le preguntamos al ministro de Hacienda y Administraciones Pública, Cristobal Montoro, si va a recurrir la convocatoria de oposiciones en Andalucía para cubrir 2.398 plazas de profesores de Formación Profesional y Enseñanza Media, contestó: “No informamos de los recursos antes de ponerlos”. Más claro, agua. Pero esperará a que pasen las elecciones del 25 de marzo para ajustar las cuentas a la enseñanza pública andaluza, que forma al 80% de los jóvenes. Andalucía, Euskadi, Canarias, Cantabria y Madrid, han hecho caso omiso a la recomendación del titular de Educación, José Ignacio Wert, de no cubrir las plazas vacantes de profesores en la enseñanza pública en 2012 y aplazar hasta 2013 la celebración de oposiciones.

Si será buena la intención de Wert que cuando se reunió con sus homólogos autonómicos el 26 de enero les dijo que se ahorraran el gasto de las oposiciones, pues para cubrir el 10% de las vacantes que establece el recorte presupuestario decretado por el Gobierno no vale la pena montar el dispositivo examinador. Sólo que la población escolar sigue creciendo en Andalucía, Canarias y Madrid, y que se necesitan maestros y profesores. En Andalucía, la administración de José Antonio Griñán convocó 3.796 plazas para maestros de infantil y primaria el año pasado, cuando la reposición llegaba al 30% de las vacantes. Y se ha pasado del 10% este año de reposición máxima en la enseñanza media. En Madrid, la administración de Esperanza Aguirre también necesita cubrir unas 2.000 plazas y ya tiene los tribunales formados. En el País Vasco, el gobierno de Patxi López ha convocado 556 plazas de infantil y primaria.

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Puesto que en Madrid y Cantabria –a las que se puede sumar Aragón– no gobierna el PSOE, como ocurre en Andalucía y Euskadi –también cogobierna en Canarias–, no vale decir que estamos ante una desobediencia “política”, sino ante un asunto de estricta necesidad para cumplir el precepto orgánico de la Constitución sobre el derecho a la enseñanza. La supeditación de la enseñanza al ajuste del déficit establecido en la última reforma constitucional podría ser fácilmente anulada por el Tribunal Constitucional a favor del derecho fundamental. Pero sin necesidad de que Wert y el catedrático Montoro se pongan estupendos, el Ejecutivo de Griñán ya reconoce que ha rebasado el límite en 300 de las 2.398 plazas de secundaria que ha convocado, pero el gasto no será elevado, pues dos tercios de la convocatoria es para que los interinos consoliden sus plazas.

Sin embargo, Wert ha querido dejar claro que aquí manda él. Y sin la preceptiva consulta con los gobiernos autonómicos y sin informar al Congreso ni, mucho menos, a los sindicatos de profesores y maestros, ha derogado los temarios de las oposiciones que fueron aprobados en noviembre después de un largo proceso de elaboración por parte de 700 profesores y especialistas en las distintas materias. “¿Estamos ante un castigo a las autonomías que sacan plazas?”, le preguntó el miércoles en el pleno del Congreso el portavoz socialista de Educación, Mario Bedera. “Ni mucho menos –respondió el ministro–; se trata de mejorar la calidad del sistema educativo y de facilitar a los alumnos una educación basada en la excelencia”.

Los socialistas no saben si será “excelente” volver a los temarios de 1993, cuando la UE no imponía sus eurísticos recortes porque no existía y cuando no se estudiaba el ADN porque la investigación sobre el genoma humano estaba en pañales, pero sospechan que el avance hacia el pasado no puede ser bueno. Para los más de 100.000 licenciados que preparan la oposición a las contadas plazas en las cinco autonomías mencionadas, la vuelta a las viejas temáticas exigirá un repaso. Luego, en 2013, si hubiera plazas, y con independencia del gasto añadido, Wert implantará su nuevo temario para que no digan que la “excelencia”, como los convenios colectivos, se quedó en papel mojado.

El ministro también ha anunciado un tajo a las becas universitarias. Quiere dar prioridad al rendimiento académico sobre el nivel de renta con el fin incentivar la “competitividad”, y va a revisar la nota media para acceder a las ayudas y para mantenerlas, pues la exigencia académica en vigor le parece escasa. Si se hubiera reunido antes con el Consejo de Estudiantes Universitarios, creado por su antecesor, Ángel Gabilondo, habría reflexionado más sobre otros problemas de la Universidad en vez de anunciar su bálsamo de Fierabrás contra los necesitados.

Según explica María José Romero, vicepresidenta del Consejo de Estudiantes, el ministro podría tener en cuenta el abandono temprano de los estudios universitarios, que supone “un altísimo coste para el sistema y para la sociedad en general”, y adoptar otras medidas sin cercenar las becas. Pero Wert no ha hablado con los representantes universitarios y ha incurrido en lo que Romero califica de “desfachatez”. Para Fidel González, portavoz de la Federación de Asociaciones de Estudiantes de Centros y Universidades, el anuncio del ministro “ataca” el principio de igualdad de oportunidades, que consiste en ayudar a quienes, por ser hijos de trabajadores con rentas bajas, no pueden permitirse estudiar. La portavoz parlamentaria de IU (Izquierda Plural), Caridad García, ha anunciado su rechazo frontal a la medida y lo propio harán los socialistas, que todavía confían en que la denuncia que formuló hace un siglo Miguel de Unamuno –“educación, cantidad negativa”–, no se verifique.