Andalucía y Asturias tienen el voto para frenar la ofensiva de la derecha

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Arenas, con el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, durante un acto electoral en la localidad de Los Palacios y Villafranca, el pasado día 11. / Eduardo Abad (Efe)

Tres sentencias de la Junta Electoral de Andalucía han sustanciado la parcialidad de Canal Sur, razón por la cual las gentes del PP y su dirigente, Javier Arenas, no están dispuestos a bailar el agua de la cadena autonómica. Me lo explica Ricardo Tarno, uno de los pocos diputados cuya declaración de bienes no figura en la web del Congreso y la de actividades sale dañada, lo que no quita para conocer su cometido de director de la campaña de Arenas. No iba el candidato a debatir en la hacienda televisiva de José Antonio Griñán para salir chamuscado. La ventaja demoscópica que sitúa al eterno candidato como presidente andaluz, esta vez sí, no iba a incrementarse en un pugilato dialéctico con Diego Valderas y Griñán, y, por otra parte, Arenas corría el riesgo de que le acorralaran por culpa de Mariano Rajoy. O sea, mejor no.

Los andaluces se han quedado sin debate a tres, lo que teóricamente beneficia a la izquierda y deja en mal lugar a la derecha. Di tu que el debate entre Valderas y Griñán perdió interés y solo tuvo 385.000 telespectadores de media -los andaluces con derecho a voto son 6.228.955–, lo que convierte el beneficio propiamente dicho en algo tristemente mensurable. Arenas ganó el debate por inasistencia u omisión. Ergo, sabia decisión.

Cosa distinta es que pueda gobernar si gana, como es seguro. La clave para que no gobierne –me dice Gaspar Zarrías, quien fuera pararrayos de Manuel Chaves– pasa por que el PSOE mantenga su suelo electoral e IU consiga al menos un diputado por cada circunscripción, que en Sevilla y en Málaga pueden ser dos. Con un resultado de8 a 10 diputados de IU y de45 a 47 del PSOE, la izquierda alcanzará los 55 necesarios para cerrar el paso a la derecha. Los electores decidirán si en Despeñaperros paran a la derecha y sobrevive la socialdemocracia.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal (dcha.), y la candidata del partido a la presidencia del Principado, Mercedes Fernández, ayer lunes, en una rueda de prensa, tras visitar el Museo de la Sidra de Nava (Asturias). / J. L. Cereijido (Efe)

Ha querido la circunstancia política unir como en el poema de Pedro Garfias que cantó Víctor Manuel a las gentes del Sur con las de Asturias, ahora llamada “principado”, cuya minería en declive y siderurgia amenazada va convirtiendo esta tierra de gente brava en autonomía geriátrica. La derecha, como es bien sabido, se presenta dividida: por un lado va el que fuera vicepresidente del Gobierno y ministro de Fomento con Aznar, Francisco Álvarez Cascos, un hombre que no renuncia a sus inveterados servicios a la nación, y por otro, su cordial adversaria y candidata del PP Mercedes Fernández, a la que llaman “Chelines” sin que casi nadie sepa por qué, aunque a muchos les suene a chelín en plural, moneda de escaso valor.

Me dicen los del PP que si Cascos saca más votos, le respaldarán como jefe del Ejecutivo del Principado, pero si Chelines le superara, su rencor le impedirá apoyarla como presidenta. ¿Significa esto que en Asturias podrá haber un gobierno de izquierda? Sí, aunque inestable. El PSOE sigue siendo la fuerza más votada. Sus siglas evocan una legendaria historia de lucha y sacrificio que va de Ramón Lamoneda a Teodomiro Menéndez, pasando por Manuel Bueno, sin olvidar a los fusilados del pozo Fumeres ni el renacer conciliador y democrático con Rafael Fernández. Sin embargo, su gestión en materia de contratación de servicios escolares, como en Andalucía con los expedientes de regulación de empleo, ha sido opaca y corrupta. Y eso la gente no lo perdona.

Lo lamentable, me dice Gaspar Llamazares, es que para llegar a un gobierno de izquierda, si se llega, Asturias dependa de la división de la derecha. La cita 25 del corriente fortalecerá o deprimirá, en todo caso, los ánimos ante la huelga general convocada por los sindicatos contra la reforma laboral cuatro días después, el jueves, 29-M, san Jonás en el santoral, personaje bíblico que sobrevivió al bocado y la digestión de la ballena y simbolizó la resurrección.

2 Comments
  1. Manel says

    Me parece un artículo bastante tendencioso Don Luís, a estas alturas pretender vender al PSOE como «de izquierdas» es como aceptar un barco como animal acuático, parafraseando aquel chiste del anuncio de un popular juego de mesa. Tal ofensiva no existe puesto que el PSOE forma parte de la misma, e IU no supone alternativa alguna puesto que desde mediados de los años 90 ha ido desdibujando su perfil político hasta quedar completamente irreconocible.

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