A buenas horas mangas verdes

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[caption id="attachment_1477" align="aligncenter" width="608" caption="Alfredo Pérez Rubalcaba, el pasado jueves, durante una conferencia de prensa tras mantener un encuentro con el candidato socialista a la presidencia francesa, Francois Hollande. / Efe"][/caption]Por usar una expresión gráfica, lo del PSOE es para mear y no echar gota. En unos cuantos días de marzo le ha dado tiempo a proponer mucho más de lo que fue capaz de poner en práctica en sus casi ocho años de Gobierno, lo que demuestra que la oposición, como la verdad, les ha hecho libres o, por lo menos, muy hacendosos. Ello no quita para que el PSOE siga teniendo un gigantesco problema, que trasciende a Rubalcaba, al que, por cierto, cada día se le nota más apagado, como un cirio pascual más allá de Pentecostés.Los socialistas luchan contra la memoria, y en esa batalla su único aliado es el tiempo, cuyo lento transcurrir debería hacer olvidar lo que hicieron, o mejor dicho, lo que no hicieron cuando en los pasillos de la Moncloa reverberaba el discurso hueco de Zapatero el optimista. Mientras eso no ocurra, nadie tomará en serio sus iniciativas o tal vez lo haga algún incauto, pero para subrayar a continuación aquello de a buenas horas mangas verdes.Los últimos siete días constituyen un ejemplo de la voluntad del PSOE de abrazar la socialdemocracia con un amor urgente, y hacer tabla rasa de un pasado que, como han demostrado insignes historiadores contemporáneos como César Vidal, aventajado discípulo de Herodoto, puede modificarse a voluntad si conviene. En este proceso de reescritura, el martes y 13 fue una jornada especial. El diputado Juan Luis Gordo planteaba modificar el impuesto de Sociedades para “obtener una mejor redistribución de los beneficios” porque, al parecer, -y de esto el Gobierno socialista no se había dado cuenta por puro despiste- “hay compañías que de forma legal consiguen eludir hasta dos tercios de la carga fiscal que les correspondería, y pagan ya por su beneficios menos que los hogares”.Este martes no fue un día para la hípica, ya que los socialistas volvieron a caerse del caballo. Contestaba el exministro Valeriano Gómez al Real Decreto del PP sobre la dación en pago, tema al que alguna vez se refirió Zapatero el rojo para afirmar que imponer la devolución de los pisos para saldar los créditos haría peligrar la solvencia del sistema financiero. Resulta que el peligro ya está conjurado y que, a juicio del PSOE, habría que establecer por ley una moratoria de dos años para los deudores hipotecarios que deban hacer frente a una cuota superior al 60% de la renta familiar y carezcan de rentas derivadas del trabajo o de actividades económicas. ¿Lo resistirá la banca ahora que gobierna el PP?Los socialistas se han vuelto muy inflexibles. Este pasado miércoles, su portavoz de Deportes, Manuel Pezzi, exigía que aquellos equipos de fútbol que no pagaran sus deudas con Hacienda no pudieran competir, al tiempo que reclamaba al Ejecutivo una ley para limitar la capacidad de gasto de los clubes morosos. De haber tenido antes esta idea, cuando eran ellos quienes gobernaban, los equipos no habrían acumulado una deuda con el Erario público de 752 millones de euros. ¿Se enteraron del pufo la exvicepresidenta Elena Salgado, hoy consejera de Endesa en Chile, y Jaime Lissavetzky, exsecretario de Estado para el Deporte y, en la actualidad, concejal del Ayuntamiento de Madrid? Es de suponer que no por sus múltiples ocupaciones.La semana anterior ya se había topado con la Iglesia, una institución a la que el PSOE se la tenía tan jurada que, durante su mandato, contribuyó a acrecentar sus ingresos para demostrar que la multiplicación de los panes y los peces era un milagro al alcance de cualquiera. Pues bien, es ahora cuando ha llegado el tiempo de la “laicidad positiva”, de revisar los acuerdos con la Santa Sede y de modificar la Ley Hipotecaria para que la Iglesia no pueda registrar a su nombre inmuebles y terrenos de manera “fraudulenta”. ¿Que por qué tampoco se hizo nada en los tiempos en los que la exvicepresidenta De La Vega confraternizaba con Benedicto XVI, el Nuncio, la Curia, y el sursuncorda? Porque no se puede estar a todo.Este PSOE renovado no pasa una. Y si vota a favor del decreto que permitará a los proveedores públicos cobrar por fin lo que les adeudan las distintas administraciones es “por responsabilidad”. Si a los socialistas no se les ocurrió hacerlo fue para no beneficiar a los bancos.En lo que se han plantado es en el tema de los recortes, porque ya se sabe que bajar el sueldo a los funcionarios, reducir las partidas a la dependencia y la ayuda al Tercer Mundo o congelar las pensiones no es equiparable a lo que está haciendo el PP. Rubalcaba lo ha dejado muy claro: lo que tiene que hacer el Gobierno es crear un impuesto a las grandes fortunas, y si el PSOE no lo hizo fue porque en ocho años no dio tiempo. Pero ahora se van a enterar.