Ajuste de cuentas en la cúpula del Poder Judicial

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Carlos Dívar (izda.) y Gómez Benítez. / Efe

Entre bastante y muy envenenadas están las relaciones en la cúpula del Poder Judicial cuando el consejero José Manuel Gómez Benítez denuncia al presidente, que lo es también del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, por presunta malversación de caudales públicos ante la Fiscalía General del Estado. Según Benítez, el presidente Dívar se fundió 5.658 euros en seis fines de semana en Marbella (Málaga) entre el 11 de septiembre de 2010 y el 14 de noviembre del 2011.

Los dispendios de Dívar con cargo a la institución corresponden a desplazamientos, alojamientos en hoteles de lujo, almuerzos y atenciones protocolarias. La cantidad mencionada se completa con la estimación de 27.000 euros de gasto de los escoltas, con cargo al Ministerio del Interior.

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Dívar se enteró de la denuncia porque le llamaron a eso de las 20:00 horas del martes desde la redacción del El País para preguntarle si tenía algo que alegar en su defensa. El presidente del CGPJ dijo, y reiteró ayer, que se pagaba sus viajes particulares. “Están todos con su recibo correspondiente, pagado por mí, y los viajes oficiales –que además es una miseria--  están ya cargados en la institución”.

Pero eso no quita para que la escandalera sea mayúscula. Imagínense a un ministro denunciando al presidente del Gobierno como malversador de caudales públicos. Pues equilicuál. Cierto es que si Montoro, pongamos por caso, denuncia a Rajoy por gastoso, dimite a continuación, algo impensable en el CGPJ, donde los consejeros eligen al presidente y no al revés.

Con independencia de que el muy católico y apostólico Dívar, un hombre de misa y comunión diaria, tenga familia en Málaga y viaje muchos fines de semana y, aprovechando la circunstancia, pase gastos si, como hacen otros consejeros, al día siguiente tiene reuniones y tareas institucionales, Gómez Benítez ha podido revisar las facturas del presidente porque, al contrario de lo que ocurre en otras instituciones, en el CGPJ se fiscaliza hasta el último euro y se exigen las notas a los vocales y a todos los funcionarios.

Esto es así porque Margarita Robles, exviceministra socialista de Interior, a la que llaman “la monja” por su austeridad –se le atribuyen unos gastos de 2000 euros desde 2008 hasta el día de hoy-- estableció un estricto control de los gastos, de modo que los consejeros, que cobran una retribución de 6.000 euros mensuales, han de justificar pormenorizadamente los gastos relacionadas con sus cometidos.

Esa documentación está a disposición de todos los vocales y Gómez Benítez, elegido en su día a propuesta del PSOE, dispone de tiempo suficiente para consultarla, habida cuenta de que sólo forma parte de una comisión (la disciplinaria) por haber dimitido de otras y de que su cometido se reduce a la reunión semanal de ese negociado y mensual del plenario.

En México dicen que si uno fija la vista en un punto, acaba apareciendo la mosca, y si se posa la mosca, es que hay mierda. ¿Por qué habría de fijar el consejero Gómez Benítez la vista en un punto llamado Dívar? Aparecen aquí supuestas razones como el hecho de que su amistad con Baltasar Garzón le llevara a ser su abogado defensor hasta que le dijeron que era incompatible con el cargo en el CGPJ.

Aparece también un episodio poco claro como la supuesta orden personal de inspeccionar el juzgado del que era titular un hijo del magistrado Luciano Varela, instructor de la denuncia contra Garzón, lo que pudo estimular el afán justiciero éste. Y, entre otras materias anotadas en fuentes jurídicas, aparece la legítima indignación de Benítez al comprobar cómo Dívar y otro magistrado escoraban decisivamente la sustitución del magistrado Javier Gómez Bermúdez como presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional por Fernando Grande-Marlaska. Bermúdez, que presidió el tribunal de la masacre del 11-M, y ha consechado la animadversión de algunos sectores tras el carpetazo del caso Faisán, ha evitado opinar sobre los manejos del CGPJ para sustituirle.

Más allá del destino que, tras las correspondientes pesquisas, la Fiscalía decida dar a la denuncia de Benitez contra Dívar, el ambiente en el CGPJ parece tan tóxico como poco edificante. Si al menos la nonata ley de transparencia nos permitiera conocer tan pormenorizadamente como a Benítez los dispendiosos y abusivos gastos de otras instituciones, la probidad arreciaría.

7 Comments
  1. andayqueteden says

    Gracias a los ajustes de cuentas se destapan siempre los casos de corrupción, que de no ser por eso, nunca saldrían a la luz. EL Gurtell lo destapó un concejal del PP que no pilló del reparto del paste después de estar en el ajo y tener datos para pringar a los jefes, siempre tan listillos. De Filesa, Malesa y Time Sport, lo mismo. Contadas las veces son los periodistas los que destapan el asunto como con ROldán, y siempre hay una gargante profunda. En este caso como en los anteriores, lo grave es que lo denunciado sea verdad, y no los motivos personales del denunciante. ¿Venganza, ajuste de cuentas, odio?¿No habría denunciado de ser este juez en lugar de Marlaska el presidente de la Sección Penal de la A-N.?¿No se ha nombrado a Marlaska para pagarle los favores hechos al PP por el caso Yak-42 y tantos otros asuntos archivados o no investigados por este «juez-estrella-vedette»? En Fin, lo importante no es el motivo de la denuncia, si no si los hechos denunciados son ciertos y delictivos, y me temo que este «capo» debe de estar arrepintiendose ahora mismo de no haberse pagado todos los «fines de semana caribeño» en Hotel de lujo de su importante sueldo, en lugar de cargarnoslo a todos. Si tuviera la más mínima vergüenza dimitiría ya mismo, pero como estos jueces son correa de trasmisión del poder político, hacen lo mismo que los corruptos que los nombran. !Si ha sido por venganza, que lo hubiera pagado de su bolsillo como hace todo dios, excepto cargos públicos sin escrúpulos!!

  2. julian says

    Mezcla Benitez con Bermudez. Parece poco serio

  3. Ramón says

    El juez Bermúdez ha sufrido las iras de la derecha indecente, no lo olvidemos. Y ha sido removido del puesto por los manejos de un presidente Dívar, expresidente de la Audiencia y todopoderoso en el CGPJ. Eso si que es poco/nada serio.

  4. anzelop says

    Si le he entendido, por poco tenemos que escupir al que cumple y alabar al sátrapa de sacristía, se le nota a la legua que no le cae bien Bermúdez. Ni que fuera usted aguirre o la cólera de dios.

  5. Zaratustra says

    La justicia es ciega, pero los que echaron a Garzón por cumplir su oligación de ejercerla veían toda la corrupción e injusticia secular que se esforzaron en tapar. ¿Por qué causa o razón? Por motivos políticos, sin duda.

  6. José says

    No desviemos el tiro, amigo Diez. ¿¿Facturó o no facturo el Sr. divar, viajes privados de placer al erarario público?. Esta es la cuestión. Interpretar el motivo del demandante es irse por los cerros de Ubeda. Al grano, amigo.

  7. Juana says

    Me parece estupendo que se sepan y denuncien estas cosas, porque si es verdad que el jefe del Tribunal Supremo cargaba sus viajes y estancias de placer al organismo, eso es corrupción pura y dura, y quien hace lo menos hace lo más, y debe dimitir como han tenido que hacer muchos concejales, máxime tratándose del jefe del Poder Judicial. Además me parece muy bien que Benítez haya tenido acceso a los datos y cumplido con su deber sin plantear el asunto en el pleno del CGPJ después del comportamiento resabiado del piadoso señor. ¿Será De Rosa el nuevo presidiente, tan derechista como el deteriorado señor?

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