"Hay gente rara, gente que no es de la nuestra"

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Aníbal Malvar *

En primer plano, uno de los concentrados, tumbado en el suelo, poco antes de que la Policía comenzara a desalojarlos esta madrugada. / Fernando Villar (Efe)

MADRID.– “Si levantas un brazo, ya es resistencia a la autoridad. Si mueves una pierna, ya es resistencia a la autoridad”. A Laura, que movió una pierna y quizá algún brazo, la desalojaron a la fuerza la madrugada del 12-M de la Puerta del Sol.

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“Mis padres se fueron a casa a las diez menos cuarto. Estaban convencidos de que la policía iba a cargar contra nosotros”, cuenta Kike Castelló, portavoz de Democracia Real Ya.

“Había gente rara. Yo sentía que entre los que nos quedamos anoche en Sol había gente rara. Gente que no es de nosotros. Pero a lo mejor estamos conspiranoides. Yo no me sentía protegida cuando nos arrastró la policía”, cuenta Laura.

– Ayer [12-M] había en Sol 45.000 o 50.000 personas. Hoy, en las asambleas, no hay ni 2.000.

– ¿Esperabas otra cosa? –dice el portavoz de DRY-. El porcentaje de gente que se implica es pequeño. Una cosa es acudir a una manifestación un día histórico y otra venir a trabajar a las asambleas.

13-M. Los indignados se empiezan a concentrar en Sol al mediodía. No muchos. Un par de decenas de lecheras policiales vigilan desde las calles adyacentes: Preciados, Carretas, Carmen, Fuencarral… Hay una media de un policía por cada tres concentrados. Más o menos. Hace sol.

Los indignados montan corros sentados en cuclillas. Se lee poeseía y se habla de los detenidos, 18, de anoche. Los policías se acercan y piden a todo el mundo la documentación. Amablemente.

Pero sin identificación.

Los indignados se quejan de que no pueden reclamar los abusos porque la policía va sin identificar. Los detenidos no pueden leer el número de placa del agente que los detiene. Un chaleco antibalas lo impide.

“A mí me arrastraron y pedí que me dejaran recoger el bolso. Querían que me identificara, pero en el bolso estaba mi carnet de identidad. Intenté saber el número de los policías que me arrastraban, pero no los veía. No tengo ningún tipo de defensa”, dice Laura, desalojada a la fuerza en la madrugada del 12 al 13 de la Puerta del Sol.

Imagen de la Asamblea celebrada anoche en la Puerta del Sol. / Emilio Naranjo (Efe)

Ayer la Puerta del Sol estaba tranquila. Salvo por la preocupación ante el futuro de los 18 detenidos de la madugada del 12:

– No hicieron nada y les pueden meter hasta cuatro años de cárcel.

– ¿Quiénes son?

– No lo sé. Gente. Aquí nadie sabe quién es nadie. Esto es un movimiento espontáneo.

– ¿Y cómo fue?

– Estábamos unos ochenta. Sentados. Eran las cinco de la mañana. Las lecheras nos rodearon. Y empezaron a arrastrarnos. Hicimos resistencia pacífica. Se los llevaron porque quisieron.

– ¿No hubo ningún tipo de bronca?

– No.

De los dieciocho detenidos, varios son delincuentes comunes. Con antecedentes por hurto, por ejemplo, e incluso por abusos sexuales.

– Ya te digo que a veces ves a gente rara.

– De nosotros a veces hasta se ha dicho que olemos mal.

– ¿Hay gente infiltrada para reventaros?

– Yo me dedico a la informática. Soy portavoz porque prefiero hablar a pegar carteles.

Hay más policías que indignados en la tarde noche de Sol: “¿Qué te esperabas?”.

(*) Aníbal malvar es periodista y escritor.

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