Al PNV le corre prisa el adelanto de los comicios vascos

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Iñigo Urkullu, en su primer encuentro con los periodistas tras ser propuesto por la Ejecutiva de su partido como candidato a lehendakari. / Luis Tejjdo (Efe)

El PNV está trabajando con la hipótesis de que el lehendakari socialista, Patxi López, adelantará las elecciones al próximo otoño (de agotarse la legislatura, las próximas elecciones vascas deberían celebrarse en primavera de 2013). Incluso, con el calendario en la mano, algunos de sus dirigentes apuestan ya por una fecha para ese adelanto electoral: el domingo 25 de noviembre. Y no se trata de una simple intuición de los estrategas del PNV, sino que, conforme las expectativas de voto de la izquierda abertzale van aumentado, la urgencia del PNV por ese adelanto de los comicios vascos crece para evitar que la opción que los independentistas acaben presentando a las elecciones pueda llegar a adelantarles y arrebatarles el primer puesto electoral.

Aunque la convocatoria de los comicios es competencia exclusiva del lehendakari, roto el pacto PSE-PP, que sustentaba al gobierno de López, los peneuvistas tienen claro que son los únicos que podrían dar algún apoyo puntual al Ejecutivo vasco y que no les conviene lo más mínimo hacerlo. Por ello, no habrá ningún tipo de ayuda o colaboración con el PSE.

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El PNV tiene ya esbozada su propia hoja de ruta, que pasa, en primer lugar, por concluir con el proceso de elección de su candidato, el ahora presidente del EAJ-PNV, Íñigo Urkullu, el próximo 5 de julio. A partir de ese momento, solo cabe extremar sus diferencias con el gobierno vasco hasta llegar al debate de los Presupuestos de la Comunidad. Entienden los líderes del PNV que ese debate desembocará en un adelanto electoral y, hasta entonces, van a intensificar su acoso al débil gobierno de López y su mensaje de que el PNV es el único partido que puede y debe dar estabilidad a Euskadi.

Sin embargo, hay una motivación oculta, que el PNV no tiene intención de airear, para provocar el adelanto electoral: el ascenso continuado en intención de voto que está registrando la izquierda abertzale en cualquiera de sus modalidades. Según los últimos estudios y sondeos que manejan los peneuvistas, son poco más de 22.000 votos lo que separan al PNV de su inmediato perseguidor, la izquierda abertzale. Y conforme pasa el tiempo, esa distancia se recorta. Por eso, con la izquierda abertzale pisándoles los talones, al PNV le corre prisa adelantar los comicios y evitar un posible adelanto en las urnas de los independentistas.

Celebrados los comicios, los dirigentes del PNV están convencidos de que tendrán un "cheque en blanco" extendido por socialistas y populares. Ambos partidos estarían dispuestos a poner sus votos al servicio de la investidura de Urkullu sin apenas nada a cambio o, mejor dicho, para evitar un posible acuerdo entre PNV y la izquierda abertzale.

El PNV está convencido de que gobernará en solitario, con apoyos puntuales de PP y/o PSOE y que, cuanto antes se celebren las elecciones vascas, más opciones tienen de ser la primera e indiscutida fuerza política. La cuenta atrás ya ha empezado para Urkullu.

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