Rubalcaba convoca para noviembre la Conferencia Política que le consagrará como líder del PSOE

José Antonio Griñán, izquierda, y Alfredo Pérez Rubalcaba, durante la reunión que mantuvo el equipo económico del PSOE el pasado sábado. / Flickr del PSOE

Con una discreción poco habitual, quizá debida al deseo de evitar polémicas antes de echar a andar, Alfredo Pérez Rubalcaba comunicó el viernes pasado a los secretarios de organización de su partido su decisión de convocar en noviembre una Conferencia Política que elabore el ya bautizado como plan “PSOE 2015”. El Plan tiene como objetivo la modernización del aparato y la estructura externa para hacer que el partido sea más ágil y participativo de cara a los comicios que se nos avecinan, los vascos en especial, porque serán los primeros en celebrarse, se supone que en marzo, si Patxi López no los adelanta.

Si digo discreción es porque la Conferencia Política sustituye el compromiso adoptado por Rubalcaba cuando fue elegido secretario general en el 38 Congreso de Sevilla de celebrar una Conferencia en julio, sí, pero de Organización. Una conferencia para afrontar la modernización del partido, sobre todo en un aspecto fundamental: el de la regulación de las primarias en las que se elijan los candidatos a todo tipo de presidencias, incluida la del Gobierno, o las alcaldías de ciudades con más de 20.000 habitantes, tal y como se estableció en los Estatutos.

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Rubalcaba, tan astuto como siempre, ha convencido a todo el partido, incluso a los que fueron o siguen siendo “chaconistas” (esa horrible expresión ya tristemente extendida), de que no está el horno para bollos, de que todo es negociable y de que una Conferencia exclusivamente organizativa que abundase en las diferencias internas podría ser la puntilla para el PSOE y, sobre todo, para sus expectativas electorales, tan deterioradas en la actualidad. De ahí que, tras consultarlo con varios dirigentes territoriales (ya lo ha hecho con el decisivo José Antonio Griñán, con los presidentes autonómicos Patxi López y Javier Fernández y con un puñado más de ellos, aunque le quedan algunos de los que no fueron suyos en Sevilla, como el madrileño Tomás Gómez o el valenciano Chimo Puig), se lo haya anunciado a los secretarios de organización de las distintas federaciones del partido y le haya encargado a su número tres, Óscar López, que lo hiciera público.

El líder del PSOE quiere que la Conferencia Política sirva para ofrecer al electorado una imagen de unidad y renovación del mensaje que compense los pulsos que puedan librarse a la hora de fijar los criterios del modo en que se celebren las primarias o se fije el modelo de participación en las decisiones de los simpatizantes e, incluso, en algunos asuntos singulares, de los ciudadanos que se consideren votantes del partido.

La idea es modernizarse, pero “venderlo” como un relanzamiento del partido, una confirmación de la unidad que poco a poco, pacto a pacto entre Rubalcaba y sus rivales de otrora, ha ido cuajando en estos meses de liderazgo. Aunque no públicamente -como demuestra el hecho de que el Plan se llame PSOE 2015, que es cuando deben celebrarse las próximas generales-, en el debate latirá la idea de que la crisis está devorando a Mariano Rajoy, como devoró a José Luís Rodríguez Zapatero, y de que, en consecuencia, puede producirse un adelanto electoral.

El Secretario de Organización, tras explicar que la reunión ha tenido lugar una vez se han celebrado la mayor parte de los congresos regionales y provinciales del PSOE que han seguido al federal de Sevilla, el de principios de febrero -con excepción de Andalucía, Asturias y Canarias, que tendrán que estar celebrados antes del 31 de julio-, destacó que todas las federaciones habían respaldado “unánimemente” (incluso las presuntamente críticas) la hoja de ruta fijada por Rubalcaba.

López, en el anuncio de la Conferencia, dio cuenta de los objetivos. Se quiere hacer un partido útil, para fortalecer el PSOE, y la Conferencia “no será un punto de llegada, sino de partida, de la que saldrán planes con responsables, calendarios y objetivos para mejorar la acción electoral del partido y los canales de participación”. En definitiva, se trata de elaborar todo un ambicioso plan de modernización del PSOE, el Plan PSOE 2015, en el que, además, se pretende ampliar el papel que deben jugar en el partido las mujeres y los jóvenes.

El número tres no oculta que también se pretende recuperar el contacto perdido con los ciudadanos. Es decir, que se va a trabajar “con la vista puesta en 2015 para modernizar, actualizar, abrirse y volver a conectar con la sociedad para que el PSOE se fortalezca, sea más permeable y eficaz; en definitiva, para dar un paso más y volver a ser un partido a la vanguardia en el panorama europeo de los partidos socialdemócratas”.

El que se ha marcado Rubalcaba es un reto complicado. Interna y externamente. Deberá tirar a fondo de toda la sabiduría política que ha amasado en estos años. Quizá le salga bien porque estos tiempos de tribulación ayudan mucho a quienes, como él, practican con habilidad el “fiorentinismo” político.