O todos Garzón, o todos Dívar

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Imagen de archivo de Carlos Diviar. / Efe

Sólo en una cosa la Europa Occidental y la del Sur, vertiginosamente en camino de convertirse en exprimer mundo (¿o no?) sigue siendo opulenta comparada con Estados Unidos y con Asia: en el respeto a la vida privada de los personajes públicos. En ninguna parte como aquí es posible conciliar alta representación institucional con vodevil personal. Lo que en otras latitudes provoca descréditos y dimisiones fulminantes, en España, Francia, Italia o incluso la apestada Grecia se salda con un “¡qué tío (o qué tía)” y mucha sonrisa comprensiva.

En Italia hace falta ser el bestia de Berlusconi, o el capitán que ha hundido un barco con decenas de muertos, para que se active la leve moralina nacional. Al Rey de España le hizo falta el agravante de caza de paquidermos en África en plena crisis para que se le empezaran a computar los deslices conyugales. En Francia ha habido presidentes de la República que su mujer no les votaba porque se acostaba con otro, y el de ahora tiene una novia que le saca los ojos a su ex mandando tuits desde un despacho del Elíseo que paga el contribuyente. Por lo demás en la vida política española la doble o la triple vida ha estado perfectamente extendida y aceptada, desde vicepresidentes del gobierno con segunda esposa casi tan oficial como la primera, hasta presidentes autonómicos que rechazaban indignados dar explicaciones a la oposición de sus relaciones con señoras acusadas de corrupción, al grito de que eso era meterles el dedo en el ojo de la vida privada.

Hace poco hemos visto otro caso similar en la figura de Carlos Dívar. El todavía presidente, en el momento de escribirse estas líneas, del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial se ha resistido como gato panza arriba a dar explicaciones de sus escapadas personales a cargo del erario público creyendo estar blindado por la siguiente Santísima Trinidad:

  1. Que tales gastos constituyen una “miseria” en el mundillo y que eso mismo lo hace casi todo hijo de vecino.
  2. Que quien le denunció actuaba movido por la inquina más vil, por pura tiña política.
  3. Que indagar con quién compartió Dívar mesa, mantel y algo más en tales escapadas obligaría a entrar en terreno personal altamente minado, y como el “ataque” venía originalmente del lado progre…

El argumento 1 se descalifica solo y no merece mayor comentario que el de la imperativa ejemplaridad de ciertas figuras institucionales, más allá incluso de lo que la ley persigue. No todo lo que es legal es moral; por ejemplo, el overbooking en los aviones. Dívar no es el presidente de Ryanair, no se puede permitir ciertas piraterías sin desmerecer la toga y las puñetas.

Que el señor Gómez Benítez se la tiene jurada a Dívar (2) por lo de Baltasar Garzón no lo duda nadie. Del mismo modo que nadie medianamente ecuánime y serio puede dudar de que el autoproclamado magistrado mártir tiene un doble discurso que se lo pisa. Por un lado va de amigo de los pobres y de las víctimas del franquismo, por el otro pretendió vivir en Nueva York a cuerpo de marajá y de futuro Premio Nobel, y no dudó en extorsionar a entidades bancarias con las que tenía causas pendientes para costearse cursos y jornadas internacionales a su mayor gloria. Que Garzón fuese más listo que otros y mantuviera esta extorsión dentro de unos límites inmorales pero legales (él indicaba a los organizadores de los cursos que llamaran a tal o cual banco para que les soltara la pasta, y los organizadores, al ver a qué ritmo la soltaban, ingenuamente maravillados le consideraban una especie de Rey Midas…) le puede salvar de la picota, pero no del desprecio. Resumiendo, que él y Dívar están, en el fondo, en las mismas: ni el uno ni el otro han acreditado ser dignos del alto rango que ocupan o ocupaban. Y una miseria no lava la del otro.

Y llegamos al punto 3, el más espinoso. Porque a nadie decente o por lo menos inteligente le gusta aparecer como un homófobo, como alguien que persigue y acorrala la intimidad de personajes públicos que están en su perfecto derecho de no querer revelar cualesquiera que sean sus opciones sentimentales o sexuales. Todo el respeto y más para estas personas, y de paso un consejo gratis, que para hacerme la interesante lo voy a dar en catalán: si no vols pols, no vagis a l’era (si no quieres polvo, no te metas a trillar la mies). Si te preocupa tu privacidad, protégela. No te pagues las escapadas con la visa de la empresa, del gobierno o del Supremo. ¿O acaso nadie recuerda que a José Amedo le pillaron por usar la visa de los GAL para ir de putas?

Es un motivo de orgullo nuestra cultura mediterránea y latina de respeto a la vida privada. Pero por eso mismo hay que cuidarla, como el estado del bienestar. No vale usar la intimidad de escudo humano de otras vergüenzas. No es puritanismo preguntar con quién sale Dívar, sino esto quién lo paga. Y si resulta que lo pago yo, ¡que le corten la cabeza! Igual que a Garzón con toda su leyenda. Lo contrario es república bananera y oscuridad.

12 Comments
  1. anzelop says

    La fijación anti-Garzón es tan acentuada que sólo falta pedir el encausamiento del que tiene la honradez de denunciar el fraude, seña de identidad de los defensores del nacional-carlismo antimaketo. Como siempre se equivoca de enemigo. Y si quiere ver maharajás, los tiene aquí, mire y verá.

  2. ricardo says

    Yo me pregunto si hay alguna manera de que este ilustre magistrado devolviera el dinero de los viejes estos de pareja que se ha marcado? Estoy seguro que si pasara esto en EE.UU. este mamarracho estaria retratado.

  3. Jim says

    Querida Anna,
    De verdad me desconciertan y me deprimen algunas de tus observaciones. 1) A mí me consta que en Nueva York Garzón vivió en un piso para profesores, y cobró exactamente lo mismo que todos los visitantes distinguidos (que han sido más de diez) en el Center on Law and Security; ¿marajá? 2) retratas a los de la universidad como auténticos imbéciles que no saben recaudar fondos, cuando NYU había recaudado millones de dólares de empresas y fundaciones españolas mucho antes de que el mundo supiera quién es Garzón ¿extorsión?

  4. Anna Grau says

    Vuelve a leerte el artículo, James. Yo no juzgo a los recaudadores de NYU. Juzgo las sugerencias que, según mis fuentes, les hizo Garzón para pedir dinero concretamente a empresas con las que él tenía causas judiciales pendientes.

  5. Jim says

    «y los organizadores, al ver a qué ritmo la soltaban, ingenuamente maravillados le consideraban una especie de Rey Midas…» Si no es un juicio y un retrato de imbecilidad, no sé qué es. Entre los donantes fundadores del Centro RJC en NYU (con contribuciones millonarias), figuran Telefónica, Endesa, y un largo etcétera; son empresas y fundaciones españolas cuyos nombres, para cuando Garzón llega a NY en 2005, llevaban ya 10 años en el muro de benefactores de NYU. No sé cuáles son tus fuentes, Anna, pero pensé que yo era una de ellas, y que disfrutaba de tu respeto. Igual me equivoco, pero yo tenía entendido que ninguna de las entidades que patrocinaron actividades en NYU tenía causas judiciales pendientes con él. Me consta que el caso del Banco Santander, que es el que mejor conozco, la causa llega a su Sala meses después de su regreso de NY. Y la decisión que toma de archivarlo –a petición del fiscal– es avalada e incluso alabada por el pleno de la AN y, más tarde, por el TS.

  6. Anna Grau says

    Tú eres una de mis fuentes, pero no eres la única. Tengo otras. E insisto, yo no juzgo a los recaudadores de NYU. Ellos no tenían por qué saber ciertas cosas. Ignorar algo (por ejemplo, cómo funciona la justicia en España) no te convierte automáticamente en un imbécil ni acredita mala intención. Igual que ninguna de las dos cosas es requisito indispensable para ser crítico con Garzón. Con él y con cualquiera que se salte las reglas.

  7. Jim says

    Querida Anna, Esto no va a ir a ninguna parte, mejor lo dejamos. Siento haberte hecho perder el tiempo. Te mando un abrazo. –JDF

  8. Anna Grau says

    Y yo a ti otro

  9. Patronio says

    Que esto no es el ABC, señora Grau. Allí tragan con todo y todos los que les quieran engatusar. Aquí no.

  10. Dante says

    Efectivamente, la clave del asunto está en las últimas líneas del artículo: si no quieres que nadie entre en tus asuntos privados no los financies con dinero público.
    ¿Por qué no se puede estar en contra de la corrupción venga de donde venga? ¿No nos terminaremos de quitar la camiseta nunca. Cómo me gustas Anna!

  11. majaraja pobre says

    Pues si, eres homofoba (ademas de otras cosas por lo visto en tu articulo). Yo llevo criticando a Divar semanas y en ningun momento he tenido que decir lo que tu dices…
    La homofobia esta en ti, no en los que leen tu articulo. Te habria bastado con decir que ser homosexual no disculpa ser un ladron o algo asi… y que Divar robaba a la hacienda publica, par irse de viaje con su pareja. Porque igual de ladron seria si su pareja fuese una mujer…

    Yo tampoco habria hablado del Gal, con decir que a Al Capone le condenaron por evadir impuestos en lugar de por sus asesinatos habria bastado…
    Tu elijes tus «referencias» al escribir, lo que pasa es que son un poco fachas y anti-Garzon, y a mi, como lector, me fastidian..

  12. Jonatan says

    majaraja, pues hay que aprender a que no te fastidien las referencias ajenas y pretender que las tuyas sean perfectas, ¿no crees? Más práctica y ya verás cómo lo logras. A mí, el articulo me parece estupendo y claro, que es como tiene que ser.

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