El PSOE pide a Rajoy que dé marcha atrás en su ”obsesión de laminar” la Ley de Dependencia

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Resumen del pleno del Congreso que aprobó la ley de dependencia el 30 de noviembre de 2006.

La ley de Dependencia, la denominada cuarta pata del Estado de Bienestar, fue sin duda uno de los más importantes logros de José Luís Rodríguez Zapatero. Con ella, los españoles pasaron a tener un nuevo derecho inexistente hasta entonces mediante un nuevo sistema de prestaciones públicas. Como con todo lo bueno, tenía que pasar. Ha durado sólo cinco años. Un suspiro en términos históricos.

En un extenso y detallado documento en el que analiza los destrozos causados por el Gobierno de Mariano Rajoy, el PSOE recuerda ahora que entró en vigor en 2007 y que en 5 años se benefician más de 768.600 personas dependientes, sobre todo, personas mayores de 65 años (el 74% ), de las cuales, la inmensa mayoría son mujeres (tres cuartas partes). Además, ha generado 123.000 nuevos empleos directos y 63.000 indirectos, convirtiéndose en uno de los motores del cambio hacia una nueva economía sostenible, y el gasto público para la atención a la dependencia se ha duplicado, pasando de 0,32% del PIB en 2003 al 0,64% en 2010, una auténtica inversión con importantes retornos sociales y económicos.

Es un nuevo servicio que pagan el Gobierno y las comunidades autónomas, que tienen que aportar al menos igual cantidad que el Estado. Pero la ley también prevé la participación de los propios beneficiarios en función de sus ingresos y patrimonio de forma equilibrada y justa. En realidad, es una forma de copago, pero sólo para quienes pueden aportarlo.

Hemos pasado, destacan los socialistas, de un modelo asistencial a un sistema de derechos, más profesionalizado y de calidad y hemos dado un salto cualitativo muy importante en la armonización de la atención a los dependientes, con independencia del territorio de residencia, atendiendo a las personas en todos los entornos, rurales y urbanos.

Es cierto que el PP votó en su día a favor de la ley, sin duda porque políticamente le hubiera perjudicado votar en contra, pero lo cierto es que el sistema de dependencia se ha puesto en marcha sin el apoyo de los populares e incluso, en ocasiones, con el boicot deliberado de algunos gobiernos autonómicos del PP. De hecho, por eso dijeron ya en la campaña electoral que no era viable. Y por eso, en sólo 6 meses, Rajoy ha aplicado ya 2 veces la tijera a la dependencia: primero, paralizando la aplicación de la ley para los dependientes moderados (lo hizo en su primer Consejo de Ministros) y haciendo que 400.000 personas que tenían reconocido el derecho a entrar en el sistema, lo perdieron de un plumazo, quedándose fuera, y, segundo, eliminando en los Presupuestos de 2012 la partida para el nivel acordado, pasando de 283 millones en 2011 a 0 euros en 2012, lo que implica un recorte total de 566 millones de euros si sumamos las aportaciones de las CCAA, porque ya no serán obligatorias.

Los socialistas añaden que con los últimos recortes del viernes, el Gobierno “le da la puntilla a la ley” con el desmantelamiento total del sistema de dependencia. Suponen, afirman, un ataque brutal contra las personas mayores y las mujeres porque se reduce la prestación económica, aumenta el copago con carácter retroactivo y se reduce en un 15% la prestación de los cuidadores familiares de las personas dependientes.

El copago servirá para sufragar los recortes en los Presupuestos Generales del Estado de forma que este nuevo ajuste lo paguen los dependientes y sus familias. Además, el gobierno también impondrá  el copago a las personas discapacitadas que, hasta ahora, estaban exentas.  En la actualidad, más de 179.000 personas siguen suscritas al convenio especial de cuidadores no profesionales de personas en situación de dependencia, de las cuales, el 92% son mujeres.

La “profunda revisión” del convenio, señala el PSOE, puede suponer que dejen de cotizar a la seguridad social, que ya no tengan derecho a pensión y, ahora, tampoco a tarjeta sanitaria. En definitiva, se recortan derechos (que afectan sobre todo a las mujeres) los dependientes se endeudarán y se paraliza la ley, de momento, por 2 años.

Otra de las novedades que introduce el Gobierno es un mecanismo de reconocimiento de deuda. Cuando el copago que tenga que hacer la persona dependiente sea superior a su pensión, generará una deuda con la Administración que heredarán los familiares, con cargo a la vivienda habitual del dependiente.

Por otro lado, el Gobierno eleva de los 6 meses actuales a 2 años el periodo de tramitación y concesión de las prestaciones sin generar ningún derecho retroactivo. A juicio de los socialistas eso supone, una paralización total de la ley en la práctica (de momento por 2 años) y que muchos dependientes morirán esperando la ayuda a la que tienen derecho por esta ley.

También se elimina la actual estructura de niveles dentro de cada uno de los grados, lo que previsiblemente supondrá la revisión de la valoración de muchas personas en situación de dependencia. Eso puede provocar que muchos dependientes vean rebajado el grado ya reconocido y que otros muchos sean expulsados del sistema.

En su primer Consejo de Ministros, Rajoy retrasó un año el acceso al sistema de los dependientes moderados (hasta 2013). Poco después, en el plan de reformas enviado por el gobierno a Bruselas, lo retrasaba ya 2 años ( hasta 2014). Y ahora, lo hace hasta 2015. Aunque todo hace sospechar, dicen los socialistas, que lo que en realidad quiere Rajoy es retrasarlo sine die.

La conclusión del PSOE es radical. En 7 meses, el Gobierno está destrozando una ley que, desde el 2007 estaba corrigiendo una injusticia social arrastrada desde hace décadas: que las familias que tuvieran una persona dependiente a su cargo se vieran solas y sin ayuda para atenderlas.

“Rajoy quiere volver a esa situación”, aseguran. “Los recortes que ya ha hecho este Gobierno a la ley de dependencia y los que ahora se anuncian tendrán consecuencias dramáticas para muchos ciudadanos, sobre todo las personas mayores, que están siendo especialmente castigadas por Rajoy con la subida de impuestos, con el copago de las medicinas, con el recorte de 425 medicamentos y ahora con la ley de dependencia”, concluyen. Y, por eso, reclaman al presidente “que rectifique y dé marcha atrás en su obsesión de laminar esta ley”.

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