LUIS DÍEZ | Publicado: - Actualizado: 11/1/2017 09:53

Rubalcaba, ayer, día 12, en el Congreso, durante su intervención en la sesión de control al Gobierno. / Emilio Naranjo (Efe)

Todo catalán sumergido en la carestía y la depresión económica experimenta un empuje independentista directamente proporcional al peso del desempleo, los recortes sociales y las subidas de impuestos que soporta. Pero el catalán, azuzado por los nacionalistas de derechas que gobiernan la Generalitat y de izquierdas que claman y reclaman la independencia, no sufre más angustias ni privaciones que otros ciudadanos del Estado español, y por eso el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, asoció la gran manifestación independentista de la Diada del 11 de septiembre con la gran protesta social convocada el próximo sábado en Madrid.

En su primera intervención parlamentaria del nuevo periodo de sesiones, el secretario general de los socialistas espoleó sin ningún éxito al jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, para que acepte el debate sobre los problemas sociales y territoriales. Dijo Rubalcaba que el Parlamento “tiene que tomar buena nota de lo que pasó en Barcelona y lo que probablemente vaya a pasar en Madrid el sábado, porque estamos asistiendo a un crecimiento de la tensión territorial y de la tensión social, a la que esta Cámara no puede ser ajena”. El presidente del Congreso, Jesús Posada, estuvo de acuerdo.

Traiga estos debates a la Cámara, que la dignidad de los españoles que representamos lo merece”, instó Rubalcaba a Rajoy. Pero éste, con mayoría absoluta, no ofreció el menor signo de aceptar un debate y considera más operativo gobernar por decreto. Abundó en la petición la portavoz socialista Soraya Rodríguez: “Cuando la calle habla, como habló ayer (por el martes en Barcelona) y hablará el sábado, no puede callar el Parlamento”. Ya en la última semana de agosto el PP dejo claro que no va a aceptar debate extraordinario alguno con el señor presidente.

En la apreciación de que “la crisis ha alimentado la deriva soberanista” en Cataluña coincidieron varios responsables socialistas, comenzando por la vicesecretaria general Elena Valenciano y prosiguiendo por el lehendakari Patxi López, para quien la impresionante manifestación de Barcelona “seguramente responde a que hay un sentimiento de agravio económico que genera un sentimiento independentista incluso en quien no lo es”.

Mientras tanto, Rajoy persevera en la sordina a la contestación ciudadana contra su política. En el caso de Cataluña sólo se compromete a “hablar en privado” con el jefe de la Generalitat, Artur Mas, a quien, según fuentes de Presidencia, considera “desbordado por el déficit y los problemas de financiación” y “sobrepasado por el lío y el guirigay”. Los 6.000 millones de préstamo que reclama se habilitarán a primeros de octubre en el marco del famoso Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) de 18.000 millones de euros, según reiteró ayer Cristobal Montoro. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría dijo que con Cataluña “hay que abordar los problemas en frío”.

¿Y con los ciudadanos del resto del Estado? A juzgar por las decisiones unilaterales, sin negociación ni consulta, que han caracterizado los recortes sociales, se puede decir que el Ejecutivo no está dispuesto a abordar ni en frío ni en tibio ni en caliente la consulta a los ciudadanos que reclaman las fuerzas de la Cumbre Social. Vale recordar que Rajoy sólo llamó a los dirigentes de UGT y CC.OO después de que Angela Merkel les recibiera en Belín. El miércoles, en el Congreso, cuando el líder de IU, Cayo Lara, le preguntó sobre los efectos del ajuste de 103.000 millones de euros en 2013 y 2014 y le pidió que sometiera su política a referéndum y que “no pase a la historia como el presidente del táper y tome nota de Hollande”, la respuesta fue una estruendosa carcajada de sus señorías del PP. La culpa, según Rajoy, es del déficit heredado.

Aunque el PSOE no se ha sumado a la exigencia de referéndum sobre la política de ajuste, Rajoy ni siquiera acepta la petición de Rubalcaba de debatir las condiciones del rescate, que, según éste, comenzarán por la no compensación del 3% de inflación a los pensionistas este año. El jefe del Gobierno se escudó en “lo estamos estudiando (el rescate) y no lo tengo decidido”. Se quedó la oposición diciendo: “Es una vergüenza que el Parlamento alemán haya debatido el rescate bancario español y aquí ni nos lo hayan explicado”.

La sordina parlamentaria quedó clara cuando el ministro de Defensa, Pedro Morenés, en vez de desautorizar al coronel golpista jubilado Alabán Castro, por haber agitado el espantajo de una intervención militar contra Cataluña, acusó de “clamorosa” a la socialista Teresa Cunillera por criticar su silencio. “Ese señor está retirado desde 2003 y no tiene límites a su libertad de expresión”, dijo el ministro, al que, por cierto, tanto IU como el PSOE criticaron por un crédito extraordinario de 1.800 millones de euros para pagar armamento adquirido en su anterior etapa como secretario de Estado de Defensa. “Para eso sí hay dinero, para inversión social no”, deploraron Diego López Garrido y José Luis Centella.

  • Ramon

    Yo también creo que la crisis, el paro y los recortes sociales de Rajoy y Mas provocan independentismo y autodefensa.

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