El día que Esperanza Aguirre cambió sus hábitos

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Esperanza Aguirre admitía, durante su anuncio de retirada de la primera línea de la política, que el cáncer “presuntamente curado”  había  influido en la toma de esa decisión. Pero, para su núcleo más cercano, es algo más que una influencia. Sus pautas de conducta, según aseguran los suyos, cambiaron sensiblemente a raíz de la enfermedad.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, tras ser dada de alta de su breve convalecencia por el cáncer que sufrió hace apenas un año,  cambió sus hábitos y costumbres. Abandonó los almuerzos y comidas de trabajo, que eran habituales en su agenda, y sólo los admitía en casos muy especiales y de altísimo protocolo. Así, varios de los  grupos de periodistas que acostumbraban a realizar reuniones con mesa y mantel de por medio con la presidenta de la Comunidad de Madrid, como muchos otros colectivos con los que ella gustaba de estar en contacto periódico, dejaron de hacerlo. No era nada personal, se les explicaba desde el entorno de Esperanza Aguirre,  es que “la jefa ha cambiado su planteamiento de vida”. Aguirre decidió ir a almorzar a su casa tanto como le fuese posible y buscar prácticamente a diario tiempo para hacer ejercicio.

Más vida sana y más familiar, así describía uno de sus colaboradores la nueva etapa de Aguirre, iniciada tras ser dada de alta después de su intervención y posterior tratamiento, hace un año, a causa de un cáncer de mama. Sin embargo, de acuerdo con estas mismas fuentes, su rendimiento en el trabajo, al frente del gobierno de Madrid seguía siendo el mismo, igual que su costumbre de “estar permanentemente encima de los consejeros, mandándoles mensajes al móvil, para darles su opinión y comentarles las declaraciones que hacían y que ella seguía puntualmente a través de su teléfono móvil”. Con todo, “la enfermedad hizo replantearse muchas cosas a la presidenta, asegura uno de los miembros de su gobierno.

El día después del adiós de Aguirre afloran hipótesis y especulaciones sobre el motivo que más ha pesado en la decisión de la “lideresa” madrileña. Hay quienes señalan como detonante los mil millones de euros que la Comunidad de Madrid dejará de recibir del Estado; otros apuestan por la decepción que le ha provocado la puesta en libertad del preso de ETA Uribetxeberria Bolinaga, pero los más allegados no tienen dudas:  ante cualquiera de los supuestos mencionados, daría la batalla en su partido y al mismísimo Mariano Rajoy. La enfermedad cambió el chip y el paso a uno de los referentes del ala derecha del PP. Ahora Aguirre va a dedicar más tiempo a su vida personal. La vida política pasa a un segundo plano, pero no desaparece. Al menos, así se lo ha comentado a una compañera de partido que, tras hacer demasiado hincapié en la pérdida que representaba su figura para el PP, se encontraba con la siguiente respuesta de Aguirre: “no, si no voy a desaparecer… es muy posible que incluso nos encontremos pronto cara a cara en algún debate interno encendido, en el partido”. Genio y figura…

1 Comment
  1. andaluz says

    interesante recordar que los politicos no son inmortales y la vida pública un servicio no una profesion.

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