No hay apolíticos, hay mono de política

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Eva Piquer es periodista catalana, novelista catalana, independentista catalana, número 7 (como independiente) de la lista de ERC a las elecciones catalanas del próximo 25 de noviembre y a pesar de todo amiga mía. Leo con interés un artículo que ha escrito que se titula Carta a un amic apolític (Carta a un amigo apolítico), y que en lo sucesivo citaré directamente traducido al castellano, que si no, no acabaríamos nunca.

Dice el artículo de mi colega y adversaria política (yo no soy nada independentista, por si no se había notado) y sin embargo amiga, citando a Joan Fuster: “La política la haces o te la hacen” (¿como el sexo?). Y añade de su cosecha: “El fútbol, el excursionismo o la reproducción de las mariposas pueden interesarte o no, es tu problema, tú te lo pierdes. Pero la política no es un hobby: es una responsabilidad y una necesidad. ¿A que vas al médico cuando estás enfermo, aunque la Medicina no te interese? Por lo mismo deberías informarte sobre aquellos que nos van a gobernar, y votar en consecuencia”.

Sigue una inquietante, aunque seguramente pertinente reflexión, sobre lo triste de que valga igual un voto ponderado, meditado e inteligente, que el voto indocumentado o irreflexivo, por no hablar del voto imbécil. He aquí una de esas verdades que no se pueden enunciar con meridiana claridad si uno no quiere salirse por la escuadra de la incorrección política. Mi amiga Eva soslaya el obstáculo con otra cita que le permite concluir que “por supuesto, la cuestión no es que las personas con mayor conciencia ciudadana tengan mayor peso específico en el sistema representativo, más bien el objetivo sería aumentar la cultura política del conjunto de la ciudadanía”. Genial. ¿Y por qué no aumentar la nobleza, la generosidad y hasta la belleza de la gente?

Concluye Eva con la advertencia de que mucha gente que se proclama apolítica lo es menos de lo que ella misma se cree…y hasta más de derechas de lo que parece y conviene. Ya se sabe que la política en mayúsculas es de izquierdas o no es. O eso dice el manual del niño y del votante bien educado.

Yo coincido con algunas cosas más y con otras menos de lo que dice el artículo de mi amiga, del que destacaría el noble empeño, la genuina obstinación por arrastrar a mucha más gente a la política. Por removilizar a tanto nihilista de salón, reventador de utopías y pasota. Ya lo decía Jordi Pujol, que sólo hay un pecado, sólo uno, que los dioses no perdonan ni perdonarán nunca: consiste en apagar el fuego que calienta el corazón de los hombres. La irreemplazable llama de lo que ilusiona. A pesar de las apariencias no es un proverbio catalán sino indio.

Lo único que me mosquea es que siempre que se habla del voto indeciso, del voto en blanco, de la abstención o del apoliticismo se dé por hecho que todas esas cosas vienen a ser defectos de fábrica del votante. Algo así como una fea frigidez de fondo que no se contenta ni se conforma con nada, que no atiende a razones de buena fe y de esfuerzo, de lo difícil que están la vida y el gobernar o hacer oposición, etc, etc, etc.

Puede. Pero también ocurre que la gente se quiera calentar y no pueda. Que mire para un lado, mire para el otro…y sólo vea cráteres lunares. Una política tan plana y tan fláccida que a ver quien es el guapo o la guapa que se pone las pilas. A lo mejor esto es como lo otro, que no hay votantes apolíticos, sino políticos invotables. Monumentos a la impotencia ideológica.

Es verdad que esto ha pasado en casi todas las épocas y en las mejores familias. Pero es cierto que tiende a pasar más cuando más se tensiona y menos opciones se dan al matiz, la gradualidad, el sí es, no es…y la mismísima duda. Cuanto más brutalmente se le dice a la gente o blanco o negro, o caixa o faixa, o socialismo/independencia/lo que sea o muerte…bueno, se convence más a los ya convencidos, pero al precio de dejar sin convencer o en la más melancólica de las incertidumbres a silenciosas, hastiadas masas de gentes.

Tomar atajos, incluso cuando se toman con la mayor de las ilusiones y de buena fe, tiene su precio.

7 Comments
  1. celine says

    Eres una monstrua, Grau. Fina ironía, vasta inteligencia. sé de al menos un votante de CIU que va a votar en blanco, tras sesudas discusiones con sus amigos, entre los que me cuento. Espero de corazón, que no se quede solo en el gesto y le sigan muchos más (con acento).

  2. Ángel says

    Me alegra observar una gran ecuanimidad (en este caso teñida de gran ironía) en el análisis que la articulista hace de la política catalana. Hacen falta muchas «Annas Graus» para rebajar la estúpida tensión a la que el Molt Honorable ha llevado la discusión política.
    Enhorabuena Sra. Grau.

  3. Dante says

    Me apunto a los comentarios anteriores: esta mujer vale un «potosí»

  4. Adrián says

    El articulo bastante bien, no obstante si uno habla de apoliticismo y abstención a la luz de los resultados de las elecciones vascas y gallegas hay que decir que su amiga Eva tiene bastante razón. Precisamente en estas elecciones los votantes tenían muchas opciones a ambos lados del espectro. No se trataba de unas comunidades tremendamente bipartidistas como si lo son otras, donde se comprende mejor, segun mi punto de vista, el asqueo general y la desidia del votante. Tal y como estan las cosas es un pecado no ir a votar o hacerlo por la derecha.

  5. Verbarte says

    El apoliticismo es una de las consecuencias de que los maquinistas del tren de la democracia hayan eliminado las vías alternativas y conduzcan hacia el mismo destino. http://wp.me/p2v1L3-bz

  6. fat elpho says

    El artículo de tu fraternal amiga y, sin contradicción, adversaria usa la estrategia habitual en la propaganda política. A saber: meto las palabras cultura y democracia a ver si tienes a bien tragártela doblada. Es lo de siempre, en todos los lados. Y es cansino. ¿Por qué lo llaman cultura democrática cuando quieren decir «yo tengo la verdad de mi lado»?

    ZP contradiría tu tesis: a más presión, más gente vota. A partir de este fin de semana voy a empezar a dramatizar. Micrófonos de Gabilondo inesperadamente abiertos dijeron.

  7. maddog says

    Sóc independista, catalanista i soberanista, no em considero nacionalista i en el cas d’un hipotètic referendum d’autodeterminació votaré que no, considero que CAT no està preparada i la cosa té collons després de 35 anys de pujolisme i post-pujolisme. A les catalnes votaré CiU em semblens els menys dolents i això encara te més collons.

    siu Anna i publica més…que pel ABC ja fa setmanes que no surt res i aqui poca cosa, on escrius ara?

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