Aquí no se salva ni la Guardia Civil: se gastan más de 12.000 euros en los fastos de una toma de posesión

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El general José Manuel Díez Cubelos (izda.), durante la toma de posesión de su cargo como jefe de la Guardia Civil de Castilla y León, el pasado día 11, en presencia, entre otros, del delegado del Gobierno en la región, Ramiro Ruiz Medrano (centro), y el director general del Cuerpo, Arsenio Fernández de Mesa (dcha.). / J. Casares (Efe)

Leer este fin de semana el Diario de León ha sido como un resumen de la realidad española en general. Portada: “Sonora protesta para recibir al nuevo jefe de la Guardia Civil” por derrochar 12.000 euros en su toma de posesión. Contraportada: “Yo al banco le metí una preferente a mi manera”, dice Dionisio Rodríguez, El Dioni, en la presentación de su libro de memorias. Y remata el maestro de columnistas Pedro Trapiello, en alusión al nuevo disco de los hermanos Quijano: “¿Dónde está hoy el obligado compromiso de la música ante estos espectáculos lamentables de atraco y corrupción?... ¿en los boleros?... Dormi, amore, dormi…”

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Al grano. Resulta que, en presencia del director general de la Guardia Civil, un diputado coruñés a quien conozco desde hace años y que se ganó mi respeto y mi afecto por su buen hacer, Arsenio Fernández de Mesa –no entiendo cómo lo ha permitido- tomó posesión el nuevo general jefe del cuerpo de Castilla y León, José Manuel Díez Cubelos en la Comandancia de León. Los fastos, según ha denunciado la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y miembros de la Plataforma de Empleados Públicos y asociaciones profesionales de la provincia leonesa, costaron 12.000 euros. Sólo ensayar el desfile supuso unos 1.800 euros, según la asociación, y se ignora cuánto será el monto total cuando se añada el ágape que se celebró después del acto en las instalaciones del Casino Club Peñalba, ubicado en el céntrico paseo de Papalaguinda.

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Lo curioso es que el director general de la Guardia Civil afirmó en el acto que “este Gobierno no quiere gastar más de lo que recibe  de los españoles y por eso no vamos a endeudarnos; podrá gustar o no, pero es la forma en que vamos a salir de la crisis”. Fuera del acuartelamiento, unas quinientas personas, con la AUGC a la cabeza, protestaban con bocinas y silbatos contra el derroche y en defensa de los servicios públicos. No es de extrañar que el nuevo jefe de la Benemérita de Castilla y León, quien dijo ofrecer y exigir ejemplo, se pusiera tan nervioso que necesitase tres intentos para envainar la espada tras el saludo protocolario inicial.

Teniendo en cuenta los tiempos que corren, el secretario de la AUGC en León, Santiago Duarte, tuvo más razón que un santo cuando afirmó que “los funcionarios y los guardias se han quedado sin la paga extra pero quien ha tomado esa decisión hoy está aquí gastando dinero público y medios personales para agasajar a este nuevo socio del club”.

Duarte aprovechó la ocasión para denunciar que, encima, se esté haciendo una Reforma del Régimen Disciplinario que castiga a los guardias incluso con la expulsión por participar en actos sindicales o de carácter reivindicativo y sanciona a sus miembros con faltas graves por hacer declaraciones. Pero avisó: “Nosotros no nos vamos a callar y desde AUGC seguiremos denunciando todas estas malas prácticas, y si tenemos que volver a las capuchas y a la clandestinidad, lo haremos por el bien de este país”.

Lo que faltaba

Así que, después de ver una y otra hoja del diario hablando de imputados leoneses que si por Bankia, el Madrid Arena o los incontrolados informes policiales del exsecretario de Estado de Seguridad, Ignacio Ulloa; tras detenerse en la foto de Corinna Sayn-Wittgenstein, la amiga del Rey a la que ahora implica Diego Torres en el caso Urdangarin, a quien Hacienda puede acusar además de fraude al fisco, o leer esa pregunta “tan así” de Jordi Pujol (“¿qué coño es lo de la Udef?”); uno se detiene en la última página, se quita el sombrero ante la Cornada de Lobo de Trapiello y ve la cara sonriente de ese hombre, El Dioni, que se define a sí mismo como un ladrón honrado. “Yo no robé a nadie; robé a un banco, que nos roba a todos y lo sigue haciendo; yo, a mi manera, ya le metí la preferente… además, el seguro lo pagó luego la Unión y el Fénix, que presidía Mario Conde; así que ¡todo quedó en casa!”, señala mientras enseña la portada de su libro Palabra de ladrón.

En fin, que estamos para homenajear la memoria del gran Luis Carandell. ¡Menuda segunda parte de Celtiberia Sohw nos hemos perdido!

3 Comments
  1. celine says

    Me apunto a la idea de animar al gran Carandell -donde quiera que esté- a que escriba ese otro tomo de Celtiberia. Ay, dolor.

  2. msa says

    Parece que son incapaces de adaptar sus costumbres a los nuevos tiempos cuando les afvectan a ellos, no cuando les afectan a los demás ( recortes, suspensiones de pagas extras, etc.) LAS POSESIONES SON MEROS ACTOS ADMINISTRATIVOS, ASÍ ES QUE A FIRMAR Y A TRABAJAR Y NADA DE FESTEJOS ( desplazamientos, dietas, ágapes, comidas, etc.)

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