Pistoletazo de salida hacia el referéndum en Cataluña

Marta Lasalas *

Artur Mas, Oriol Junqueras y diputados de CiU y ERC aplauden, ayer, en el 'Parlament', tras conocer la aprobación por amplia mayoría de la declaración soberanista. / Toni Albir (Efe)

BARCELONA.– El Parlament de Cataluña formalizó ayer el primer paso en el proceso que ha de permitir “el ejercicio del derecho a decidir” de los catalanes. La Cámara aprobó una declaración solemne que recibió el voto a favor de 85 de los 135 diputados, representados por los grupos de CiU, ERC, ICV-EUiA y un sí crítico de la CUP –uno de sus tres diputados votó a favor y los otros 2 se abstuvieron-. Frente a ellos, se registraron 41 votos en contra, de PSC, PP y Ciutadans. Fue un pleno cargado de electricidad y con la densidad de un debate de máxima trascendencia. El PSC fue el que salió peor parado después que una sonora grieta dividió en plena votación al grupo socialista ante la mirada atónita del hemiciclo. Cinco de los 20 diputados del PSC rompieron la disciplina y no emitieron su voto para eludir así el rechazo al texto impuesto por la dirección. Rápidamente a través de la rendija abierta por los críticos se desencadenó una reacción en cadena por el territorio que provocó que diversos cargos municipales y dirigentes históricos socialistas se sumaran a la protesta.

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El pueblo de Cataluña tiene, por razones de legitimidad democrática, carácter de sujeto político y jurídico soberano”, así reza el primer punto de la declaración, al cual se ha agarrado la dirección del PSC para no apoyar el texto. La resolución aprobada apuesta por un proceso escrupulosamente democrático, en el que se utilizará todos los marcos legales existentes para hacer posible el derecho a decidir, con un papel protagonista del Parlament y con el establecimiento de diálogo y negociación con el Estado español, las instituciones europeas y el conjunto de la comunidad internacional.

Por la mañana, al dirigirse a los diputados para explicar el nuevo gobierno con que CiU piensa encarar la legislatura, Artur Mas insistió ante el pleno que la aprobación de esta declaración que horas después se había de votar no obedecía a ningún capricho sino a “un mandato del pueblo de Cataluña que hay que respetar”. El president de la Generalitat, que por la tarde no intervino en el debate de la propuesta, aseguró que la política clásica no sirve para afrontar los retos planteados e hizo un nuevo llamamiento al consenso.

De hecho, el documento que ayer se votó es resultado de largas negociaciones durante las cuales CiU y ERC han eliminado las referencias al Estado propio que figuraban en el texto original para facilitar la incorporación del PSC. Las conversaciones han permitido añadir la firma de ICV-EUiA con la redacción de una nueva declaración en que se recogían las propuestas de los ecosocialistas, pero no consiguió más que un sí crítico de la CUP, que considera que la resolución se queda corta y debería referirse a todos los territorios que integran los Països Catalans.

Hasta el último momento se mantuvo la presión para sumar a los socialistas al consenso. Sin embargo, la formación de Pere Navarro se opone a la referencia a Cataluña como sujeto político soberano y argumenta que el texto plantea una consulta al margen de la legalidad vigente. Lo cierto es que, a pesar de que incorporó en su programa electoral de las pasadas elecciones la reivindicación del derecho a decidir, hoy la cúpula del PSC aparece atenazada: desde Madrid presiona la oposición del PSOE a plantear este debate –con una sorprendentemente activa Carmen Chacón– mientras en el Parlament, el sector catalanista alerta de los peligros de quedar alineados con el bloque españolista de PP y Ciutadans lo cual amenaza con hacer añicos la histórica transversalidad del partido.

La tensión desembocó este martes en una complicada reunión del grupo parlamentario donde los diputados críticos reclamaron que la dirección reconsiderara su postura o bien abriera la puerta a la libertad de voto. Ninguna de las dos exigencias fueron aceptadas, por lo cual los cinco diputados, entre ellos el alcalde de Lleida, Àngel Ros, decidieron no votar en lo que se ha convertido en la más grave rebelión que ha vivido nunca el grupo parlamentario socialista a lo largo de su historia.

El gesto del sector catalanista no impidió que el PSC apareciera finalmente compartiendo las filas del rechazo a la declaración con PP y Ciutadans, que no  ahorraron las referencias a esta circunstancia durante el pleno. La popular Alicia Sánchez Camacho llegó a provocar la sonrisa de los presentes al saludar con una irónica “bienvenida a la democracia” al socialista Pere Navarro después que anunciara el no del PSC a la propuesta.

La contundencia del momento no sólo ha hecho mella en el PSC, también los socios de la federación de Artur Mas –CDC y Unió- protagonizaron un duro pulso durante la jornada previa al pleno. El desencadenante fue una crítica directa de la federación de Barcelona de CDC contra el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida. La tensión trepó con rapidez hasta la cúpula de la federación lo cual obligó a los máximos dirigentes nacionalistas a intervenir a lo largo de la mañana de ayer para apaciguar los ánimos. A estas alturas a nadie se le escapa ya que la tensión del reto que tiene planteado la política catalana está poniendo a prueba las costuras de todos los partidos y de las propias instituciones.

(*) Marta Lasalas es periodista.