Por qué David se fue sin un duro a la India

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Trailer de 'Indian way', la película que rueda en la India David Blanco.

Yo tenía pensado escribir un artículo aquí sobre un joven gallego y director de cine que se llama David Blanco, autor de "La sombra del sol", y que ahora anda por la India buscándose la vida y la obra sin una puñetera subvención. Le pedí que me escribiera y que me contara. Por su interés reproduzco la carta aquí entera. Si le mueve el bolsillo a un solo inversor o le levanta la moral a una sola persona ya habrá valido la pena. Mi olfato me dice que hay que seguir MUY de cerca lo que hace este menda...

Imagen de David Blanco en la página oficial de 'Indian way'. / indianwayfilm.com

¡Hola Anna,

Pues nada, voy a contarte un poquito la razón de por qué estoy aquí haciendo este proyecto. En el 2004 me hice mi primera incursión en India, tres meses viajando solo... El país de primeras me impactó, aunque nunca me había llamado especialmente este destino. Quizás le tenía un poco de manía y prejuicios por todo esa nebulosa creada en Occidente sobre que éste es un lugar místico (nunca más lejos de la realidad). La India es todo menos espiritual.. India es otra cosa, o otras muchas cosas... pero, rotundamente, lo que sí no es, es espiritual o ésta, por lo menos, no es una de sus características fundamentales.

A mí me pasó lo que a muchos viajeros: la India me entró directamente por vena. Nunca diré que India me gusta, o que me disgusta, solo diré que necesito de este país, como un adicto necesita de su dosis. La India fue un lugar de reencuentro conmigo mismo, sin haberlo buscado y sin estar predispuesto a ello. ¿Por qué sucedió así? Creo porque la India es el lugar más diferente que conozco al resto de los lugares que he visitado, es un espejo antitético que te refleja a ti  como lo que eres realmente, no como lo que quisieras ser. El indio es puro individualismo, sin hipocresía (o por lo menos, sin la hipocresía judeocristiana a la que estamos acostumbrados). En la India cada indio es un mundo, cada cual tiene su religión, sus rituales particulares y diferentes al vecino, y cada uno va a su ritmo y a su bola... En la carretera cada cual conduce como le da la gana, no frenan, nunca: primero soy yo, luego yo y mas tarde yo (por eso pitan continuamente reafirmando la presencia). Y es la ley del más fuerte, el vehículo más grande gana, pura supervivencia. El espiritualismo que a nuestros ojos practican no es más que un mecanismo pragmático de conseguir sus objetivos mas mundanos a través de sus deidades: dinero, salud, amor,.. Y lo hacen sin intermediarios. Pactan cada uno de ellos directamente con su dios. Este individualismo exacerbado también queda patente en algo, para nosotros, inaudito: para un indio no existe el espacio privado, sólo el público: un indio nunca pensará que te molesta porque se te quede fijamente mirando mientras te tomas un café, o se entrometa en una conversación de golpe, aunque no lo conozcas de nada... Están en su onda y no tienen el código de la colectividad o el pudor (a pesar de que sean 1.200 millones de personas viviendo bastante apiñadas). No tienen nuestras vergüenzas, porque eso atañe a lo que piensan los demás de uno, y al indio no le interesa nada más que él mismo y/o su más reducidísimo entorno (su mujer y sus hijos)... Lo de la mujer es un decir, y tema aparte a comentar el truculento machismo de este país.

Un grupo de mujeres y niños, en Hosur (India). Fotograma de la película de David Blanco. / indianwayfilm.com

El indio es el más impaciente del mundo y al mismo tiempo el más paciente de todos.

La India es un lugar donde todo tiene cabida, donde todo es posible... Hay un famoso dicho en hindi que refleja lo que es la India: "Sab Kutch Milega" que significa "Aquí todo es posible".

Lo anterior es solamente un ejemplo de lo desconcertante que es para mi este país... Y por eso me gusta. La India te resetea sin tú quererlo...

¿Por qué quiero rodar una película aquí? Pues la verdad, no lo sé. Yo me guío por mi intuición y esto es lo que el cuerpo me pide. En mi primer viaje me contaron muchas historietas y una de ellas es la que inspira la película INDIAN WAY. Un indio llamado Anthony me contó su propia historia, que había estado caminando durante una semana desde su pueblo en Cuddalore (donde ahora estoy) hasta la ciudad de Bangalore, en búsqueda de trabajo; al llegar se enteró que se había producido el tsunami, y que uno de los pueblos afectados era donde vivía su familia. No tenía un duro para volver al sur, no podía llamar a su mujer porque eran muy pobres y no tenían teléfono, no sabía si los suyos estaban vivos o muertos... Anthony parecía desesperado. Le dije que no se preocupara, que le pagaba el billete en tren de vuelta (unos 3 euros, fíjate tú) y el hombre se me puso a llorar emocionado dándome mil gracias. El hombre se perdió entre la multitud, corriendo hacia la estación. Nunca más supe de Anthony. Me encantaría volver a encontrarlo, pero la dirección postal que me facilitó en Tamil Nadú es muy incierta, como buscar una aguja en un pajar.

Pues el tsunami del 2004 a mí me pilló en la Fundación Vicente Ferrer. El 26 de diciembre dieron la noticia del desastre, Vicente (que vivía entonces) dio la orden inmediata de movilizar a su gente y sus recursos y rápidamente se fueron a las zonas afectadas.Yo comenté que era arquitecto, que si necesitaba de mis servicios, o si no para lo que fuera, encantado, que me sumaba al convoy y que me iba con ellos a echarles un cable. Vicente me dijo que yo no estaba preparado para eso, que no sería útil que estuviese con ellos, que aquello iba a ser un infierno.

Me fui dos días después de la Fundación y, a partir de ese momento, mi viaje de placer cambió. No me sentía con ganas de seguir turistiqueando de aquí para allá, ignorando lo que había pasado, miles de personas muertas en Tailandia e India, arrasados por una ola gigante.. Ya en Bangalore me puse en contacto con el Faro de Vigo, donde habíamos escrito con otros colegas varios artículos de arquitectura; les informé que me encontraba en la India, que si querían les escribía un artículo contándoles mis impresiones de lo que estaba pasando aquí. Aceptaron. Y de un artículo, pasó a una serie de ellos. Así comenzó mi periplo de periodista: viajé durante un mes por los pueblos más perdidos del sur de Tamil Nadú, entrevistando a afectados, familias de pescadores que lo habían perdido todo y muchos a toda su familia. Publicaron periódicamente los artículos en la sección internacional, curioso, yo que no soy ni por asomo periodista. Esa experiencia fue dura, a veces llegaba al hotel y me ponía a llorar. Imagínate entrevistar a un joven pescador al que se le han muerto de golpe sus tres hijos, su mujer y su madre...

Con esta experiencia brutal, con la historia de Anthony, con cosas que me contaron y otras que me inventé, de vuelta a España me puse a escribir el guión de INDIAN WAY.

......

Pues nada, ahora estamos aquí, sin un puto duro, intentando levantar esta película, para la cual algo de pasta sí necesitamos. ¿Por qué me vine en estas condiciones? Porque no tenía opción. Tal y como te habrá contado Elena, teníamos una subvención del Ministerio que nos quitaron...  Tenía planificado venirme a la India y aquí andamos. Ahora mismo ya hemos encontrado a los actores, estamos buscando localizaciones y ahora esperando a ver si entra algo de financiación...

De momento estamos en Tamil Nadú con mi amigo Kiko, que es el jefe de producción, y en una semana llegará Eva, la directora de arte. Los tres somos amigos, estamos sin cobrar y con todo el positivismo del mundo, aunque a veces hay duros momentos de desánimo. Lo mínimo que necesitamos para hacer esto son 40.000 euros que no tenemos... A ver si alguno de los ocho inversores con los que estoy hablando (en España e India) se animan de una vez. La fecha de previsión de inicio de rodaje se aproxima y nuestra ansiedad se incrementa día a día. Espero que vayamos encontrando soluciones y se nos aclare todo un poco. De momento nos queda dinero para vivir un mes más...

Aquí andamos, a veces, un poco saturados de lo difícil que al hombre blanco le supone pasar desapercibido por estos lares, algunos piensa que no piensen que solo somos dólares con patas. Nos encaramos con las situaciones, regateamos y negociamos todos los días, ahorrando la pasta al máximo... Y te aseguro que es agotador.

Bueno, no sé qué más te puedo contar de momento.

Mírate la página oficial de la peli www.indianwayfilm.com, donde encontarás mucha información (trailer, fotos, sinopsis, mi historial profesional, etc, etc.). También tenemos un blog en el que vamos informando periódicamente de nuestros avances.

Muchas gracias por todo y un fuerte abrazo.

Me tengo que ir a dormir; hoy también ha sido un día largo.

2 Comments
  1. celine says

    Qué buen tino el de la impresión que India le produjo a este cineasta. Me parece que esa película puede ser un crack. Ojalá encuentre quienes le ayuden con ese dinero. Voy a repicar esta carta por donde pueda para aportar mi granito de arena. Gracias, Anna.

  2. fat elpho says

    Lo que está claro es que la India es el país ideal para masoquistas occidentales.

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