Las diez materias que centrarán el debate sobre el maltrecho estado de la nación

Preparativos_debae_Estado_Nación_2013
Operarios del Congreso ultimaban ayer, día 19, en el hemiciclo los trabajos preparatorios del debate sobre el estado de la Nación. / Juan Carlos Hidalgo (Efe)

El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz tomó el papel que le entregó José Ignacio Fernández Toxo, se ajustó las gafas, lo examinó con atención, alzó la vista, sopló, miró al sindicalista de CCOO y dijo en su idioma: “Esto no es una crisis, es una depresión insoportable para su país”. La escena sucedió hace ocho meses. El profesor de la Universidad de Columbia y autor de El precio de la desigualdad añadió: “con seis millones de trabajadores en paro (más del 25% de la población activa) y la economía en recesión deben llamar a las cosas por su nombre”. La depresión y sus interminables secuelas de paro, pobreza, desigualdad, destrucción de la clase media y desintegración social serán hoy el primer asunto a tratar en el debate sobre el estado de la nación. Pero no será el único ni quizá el principal –dada la abundante corrupción objetiva y subjetiva del sistema-- del repaso de nuestros políticos a la insostenible situación a la que han arrastrado a este país.

1) El paro y la depresión.—El primer año de gobierno del PP, con Mariano Rajoy Brey de presidente, se ha saldado con 850.000 desempleados más sobre 2011 y una destrucción de empleo intensiva, favorecida por una reforma laboral a la medida de la patronal CEOE. Cuando un partido político desprecia los derechos de la mayoría en beneficio de unas concretas minorías, se dice que su política es inmoral, y más pronto que tarde está abocado al fracaso. El Gobierno de Rajoy ya ha provocado dos huelgas generales. Si el jefe del Ejecutivo y sus documentados ministros de Economía y Competitividad, Luis de Guindos; Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, y Empleo (hasta el nombre es errático), Fátima Báñez, sabían mejor que nadie y, desde luego, que las agrupaciones de obreros, o sea, los sindicatos, lo que había que hacer, ahí están los resultados y, lo que es peor, el negro horizonte en el corto y medio plazo.

Publicidad

2) El déficit y la deuda.—Sostenía Stiglitz que nunca, en ningún lugar del mundo, el ajuste draconiano del gasto público había contribuido a salir de la depresión. “Eso sólo vale para países muy pequeños”. Y, en efecto, la política de ajuste fiscal --con subidas de impuestos a trabajadores y consumidores-- ha acentuado la recesión y el desempleo. A estas alturas del año, cuando todavía no conocemos las cifras finales del déficit de 2012 que, sin embargo Rajoy exigía en diciembre de 2011 al anterior gobierno, ni el déficit se ha reducido al 6,3% comprometido en Bruselas –según los analistas, superará el 7%-- ni la deuda pública y privada se ha contenido –se situará en el 86% del PIB.

3) La sanidad y la educación.—Puesto que la depresión está siendo utilizada para desmantelar el Estado social y democrático de derecho, los recortes en Sanidad –con la implantación del copago, la negación de la asistencia universal y la privatización de la gestión--, serán una parte sustancial del debate. También la política de ajuste en las Universidades, la expulsión de profesores, la subida de matrículas a los alumnos, la reducción de becas, la supresión de programas de investigación y la fuga de cerebros, estarán presentes en el debate. Y asimismo, la contestada reforma de la enseñanza media que plantea el “españolizador” José Ignacio Wert, ministro reprobado del Gobierno de Rajoy.

4) Jóvenes en fuga y viejos sin ayuda.—El sufrimiento infligido a la sociedad, con el 60% de los jóvenes menores de 30 años en paro y camino de un masivo “exilio económico”, queda patente asimismo en el desmantelamiento del incipiente sistema de ayuda a las personas dependientes. “Cada hora se destruyen ayudas a 5 dependientes”, decía ayer el socialista Federico Buyolo al término de una jornada sobre derechos sociales. La ayuda a la dependencia iba a ser una fuente de generación de empleo y lo ha dejado de ser.

5) La reforma de las pensiones.—En contraste con el rescate de las cajas y bancos (45.000 millones de euros que computan como deuda pública, a pagar por todos los españoles) que unos gestores y supervisores llevaron a la ruina con sus desmanes y favores, los derechos de los pensionistas han sido quebrantados por el Ejecutivo que, tras las elecciones vascas, gallegas y catalanas se negó a actualizarles la pensión de 2012 conforme a la subida del IPC. Cabe esperar que el debate sirva para que el Gobierno les desvele ahora sus intenciones futuras y la reforma del sistema de Seguridad Social.

6) La amnistía y la reforma fiscal.—La amnistía fiscal de Montoro, recurrida por el PSOE ante el Tribunal Constitucional por considerarla una “estafa”, será también motivo de debate. El contraste entre el perdón a los defraudadores y delincuentes fiscales y el aumento de los impuestos a las rentas del trabajo y la subida del IVA al 21% al cine y la cultura, abocando a este país a la pobretería y la grisalla, resulta tan indignante que el debate tendría que servir para plantear una reforma fiscal justa, progresiva y sin excepciones para evasores, blanqueadores de casino y ruleta, SICAV y especuladores.

7) Hipotecas y desahucios.—El Gobierno de Rajoy que ha promovido la “dación en pago” de los activos tóxicos inmobiliarios al banco malo sin pagar impuesto de transmisiones ni IVA ni el IBI de las viviendas vacías a los ayuntamientos, ha tenido que ceder ante la presión de los afectados por los desahucios y reconocerles parcialmente y con condiciones el mismo derecho. Con 350.000 desahuciados por insolvencia sobrevenida al perder el empleo, suicidios, inmolaciones a lo bonzo y desesperación, cabe esperar que el debate sirva para liquidar una ley hipotecaria de principios del siglo pasado y un sistema procesal injusto y denunciado hasta por la cúpula del Poder Judicial.

8 ) El tasazo y la involución judicial.—Antes del debate y del recurso al Constitucional contra la subida de tasas, el propio ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, recogió el guante que le lanzó su compañera del PP y defensora del pueblo, Soledad Becerril, para anunciar la marcha atrás. Cabe esperar que el debate sirva además para clarificar la posición del Gobierno ante el derecho de las mujeres a decidir sobre su propia maternidad.

9) La desintegración territorial.—El presidente Rajoy ha sido incapaz de acordar nada con el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, y viceversa. Pese a su sintonía ideológica, ambos han añadido la crisis territorial a la depresión económica y a la crisis política e institucional. El desaparecido Fernando Lázaro Carreter criticó en una ocasión a Felipe González por abusar del galicismo “desagregación” en vez de “desintegración o disgregación”. ¿Qué término empleará Rajoy para decir que él tiene razón y el colega catalán es un peligro para la unidad del Estado?

10) La corrupción y la regeneración democrática.—La ciénaga de la corrupción llega a los piel del trono de Juan Carlos I de Borbón. Afecta personalmente al jefe del Gobierno y del PP en las notas de su burlesco tesorero Bárcenas. El espionaje entre políticos añade toxicidad a la atmósfera. La petición de austeridad y sacrificios salariales a los ciudadanos para salir de la depresión no se corresponde con el fraude, el latrocinio, el derroche y la golfemia de algunos gestores de lo público, dirigentes políticos, ejecutivos bancarios y representantes de la patronal. La indignación ante la falta de probidad estalla cada día en las calles. Si el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, quemó hace una semana la carta de la petición de la dimisión de Rajoy, cabe esperar que ahora se sume a la exigencia de elecciones generales que ha formulado el dirigente de IU, Cayo Lara, para abrir un proceso constituyente. La moción de censura, aunque sin ninguna posibilidad de prosperar, dada la mayoría absoluta del PP, permitiría a Rubalcaba exponer un programa alternativo para la regeneración democrática, con reformas constitucionales y electorales.