Mesquida prepara el terreno para ser el candidato socialista en Baleares

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El exdirector general de la Policía y de la Guardia Civil, Joan Mesquida, el pasado martes, día 11, en Madrid, durante la presentación de su plataforma de debate. / Ballesteros (Efe)

Al PSOE le crecen los enanos. Y los militantes críticos. Critican al partido, a sus estructuras y a sus compañeros en la Ejecutiva Federal. En ocasiones lo disfrazan de debate constructivo que- argumentan los promotores- hay que abrir en el PSOE.  Esas críticas, directas o veladas,  caen en saco roto dentro del partido. Sin embargo, reciben una destacada atención mediática y eso, entienden desde la propia Ejecutiva socialista, ayuda a crearse una plataforma de lanzamiento y labrarse un cierto grado de conocimiento entre la gente. ¿Significa esto que todos los que presentan documentos y ponencias para el debate pretenden medirse con Alfredo Pérez Rubalcaba? No necesariamente, pero en casi todos los casos, tras la crítica se oculta la intención de presentarse como candidato no nacional, pero sí autonómico o municipal. Los últimos casos de críticos socialistas con presuntas aspiraciones son el ex director general de la Policía y la Guardia Civil, Joan Mesquida, o el vicesecretario general del PSPV-PSOE, Francesc Romeu.

Fuentes socialistas han asegurado a cuartopoder.es que “Mesquida está pensando en la candidatura socialista a la presidencia de Baleares. Su movimiento no va contra Rubalcaba, sino en beneficio propio”. Tal vez por ello, en sus propuestas filosóficas no hay críticas directas a Rubalcaba, ni a la dirección del PSOE, la misma que tendrá que darle su apoyo y su ayuda si se embarca definitivamente en la cruzada de la candidatura a presidente de Baleares.

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Cubierta del libro de Francesc Romeu.

No obstante, el mero hecho de salir ante la opinión pública pidiendo un cambio en el PSOE  puede reportar beneficios a quien lo hace, a juicio de los dirigentes socialistas consultados por este diario. En primer lugar, les da publicidad. Además los sitúa en una línea presuntamente crítica con un PSOE que atraviesa sus horas más bajas y puede generar incluso complicidades con parte de aquel electorado desencantado que abandonó al PSOE en anteriores elecciones. Todas parecen ser ventajas en esta suerte de plataforma de lanzamiento, que también  es el sistema elegido por el vicesecretario general del PSPV, que presentó recientemente su libro Hasta aquí hemos llegado, en el que aboga por un cambio de rumbo en la política socialista, para que lidere las necesarias reformas institucionales, económicas y sociales si no quiere quedarse en la marginalidad política. Romeu, por cierto, estudia presentarse a las elecciones primarias para ser candidato socialista en la Comunidad Valenciana.

Mesquida  en Baleares y Romeu, en la Comunidad Valenciana. Ambos parecen seguir una estrategia cortada por el mismo patrón. Esa estrategia  les distancia lo suficiente de la actual dirección del partido a ojos del electorado, pero se les visualiza dentro de la órbita socialista. Sin embargo, si tenemos en cuenta la mala imagen que, según los sondeos, tienen los políticos y, en concreto, los  dirigentes de los dos grandes partidos, ante los ojos de los electores, distanciarse de Zapatero, de Rubalcaba y de sus respectivos equipos tiene su recompensa. Desmarcarse de ellos “puntúa” ante el electorado, aunque como en el caso de Mesquida, hayan formado parte de sus equipos en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Rubalcaba y su entorno son conscientes –asegura un dirigente próximo al secretario general del PSOE– de la estrategia y de que estas dos no serán las únicas. Esperan más espontáneos pidiendo cambio radical al PSOE y fabricándose a la vez su propia plataforma de lanzamiento.