El delegado de la Generalitat en Madrid llama 'errático' a Mas y dimite

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Jordi Casas, en una imagen de archivo. / senado.es

El delegado de la Generalitat de Cataluña en Madrid, Jordi Casas, ha presentado su dimisión irrevocable al president Artur Mas por su desacuerdo con la política independentista y el “lío político en el que se han metido”. Casas recibió ayer la aceptación de su renuncia y la comunicación de que será sustituido el 30 de julio por un diplomático de carrera, concretamente, el cónsul en Perspignan, Enrique Ruiz Molero.

En conversión con cuartopoder.es, Casas explicó que había planteado su renuncia al cargo hace varios meses al presidente catalán Mas, al que comunicó personalmente su desacuerdo absoluto con la política soberanista, que califica de “error mayúsculo”. En su opinión, Mas y, en último extremo, Jordi Pujol, han conducido a la sociedad catalana a un test insostenible del que ellos mismos no sabe cómo salir.

Casas reivindica “la sensatez de Miquel Roca”, un político al que, según dice, Pujol y sus adláteres independentistas, “que se han tirado al monte”, expulsaron de la política catalana “como si los autores de la Constitución y del pacto con Cataluña” fueran elementos despreciables, con los que ahora ya no hay que contar. El exdiputado y exsenador de CiU califica la política de la Generalitat de “cínica y errática” y asegura que la mayoría de la sociedad catalana no entiende a esos señores.

El todavía delegado de Cataluña en Madrid denuncia la política antiespañola que se está promoviendo desde los medios de comunicación oficiales. “Llama la atención, por ejemplo, que de seis tertulianos designados en TV3. ninguno se atreva a defender la españolidad de Cataluña”. Esa, por lo visto, es la libertad de expresión. Y aunque comprende el mal humor de la familia Pujol por los ataques relacionados con la corrupción política de que ha sido objeto, rechaza la respuesta del independentismo que están inoculando en la sociedad catalana.

En su opinión, los líderes políticos catalanes carecen de fuste y se someten a los grupos independentistas que se manifiestan en la calle y organizan conciertos, al tiempo que ejecutan de un modo implacable las políticas más antisociales hasta ahora conocidas contra las capas más humildes de la población. Casas afirma: “no es esto” y abandona la política.

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