La ministra Bánez trampeó el fraude en el paro cuando implantó el buzón del delator

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La ministra de Empleo, Fátima Báñez, durante su intervención,ayer, en el Senado. / Juanjo Martín (Efe)
La ministra de Empleo, Fátima Báñez, durante su intervención ,ayer, día 8, en el Senado. / Juanjo Martín (Efe)

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, trucó o trampeó las cifras del fraude al subsidio de desempleo cuando el 5 de agosto pasado remitió una carta abierta a los medios de comunicaciónen la que invitaba a los ciudadanos a delatar anónimamente a los que cobraran el paro y trabajaran. La ministra animaba a los chivatos a dejar sus denuncias en el buzón de la web de su departamento. Se desconoce el resultado de la “delación solidaria” con los parados, pero los datos que manejaba entonces y a los que ha tenido acceso cuartopoder.es, gracias a la petición cursada por la diputada socialista Elvira Ramón Utrabo, revelan que el plan de lucha contra el fraude que impulsó en abril de 2012 era un absoluto fracaso.

La carta de Báñez a los medios de comunicación animando a la gente a denunciar los casos de trabajadores que cobren el subsidio de paro –un máximo de 1.100 euros mensuales si el parado tiene hijos menores- y realicen chapuzas o tareas remuneradas  bajo cuerda, afirmaba que en el último año y medio los inspectores de trabajo habían destapado 130.512 empleos en situación fraudulenta. Y a renglón seguido añadía que “en la lucha contra el cobro indebido de prestaciones por desempleo entre 2012 y los primeros 6 meses de 2013 se llevan ahorrados 3.160,67 millones de euros”.

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En otras palabras, que cada uno de esos 130. 512 “trabajadores insolidarios” con los más de cinco millones de parados registrados habría defraudado 24.217,46 euros al sistema en año y medio. El manejo de los datos para, en vez de impulsar el empleo, fomentar la práctica indigna y miserable del chivateo entre la gente trabajadora de los barrios y los pueblos como en los negros tiempos de la dictadura, fue tan burdo que incluso olvidó que la prestación máxima de un parado no pasa de 19.800 euros en año y medio.

Se comprende que la ministra se excediese en su obediencia de la consigna del momento: lanzar señuelos para distraer la atención del “caso Bárcenas”, el extesorero del PP que cobraba 20.000 euros mensuales sin trabajar, gracias a una decisión inexplicable y falsamente explicada por el presidente Mariano Rajoy. Pero la verdad del fraude, en papel oficial remitido al Congreso, es la siguiente: de enero a mayo de 2013 fueron dados de baja en el sistema de desempleo 131.358 personas por faltas leves, graves y muy graves. Y en el primer semestre de 2012, sin el cacareado plan Bañez de lucha contra el fraude, bastantes más: 135.458.

Según la normativa del año 2000, las faltas leves al desempleo, en su mayor parte derivadas de trabajos esporádicos no comunicados, se sancionan con la pérdida de 1, 3 y 6 meses de la prestación. Éstas fueron la mayoría: 120.901 en los cinco primeros meses de este año y 110.457 en el primer semestre del pasado. Las restantes, graves y muy graves, se castigan con la supresión del subsidio por un año, la suspensión definitiva de las prestaciones y la exclusión de los beneficios formativos y de fomento del empleo.

Luego ya, sobre la angustiosa situación de 1.845.571 trabajadores en paro que no reciben ni un euro del Estado, la ministra no ha hecho cuentas ni escrito cartas. Podría instar a su colega y amigo de Hacienda, el profesor Cristóbal Montoro, a que elimine las deducciones fiscales a los beneficios financieros y empresariales y no congele en 2014 la partida para la inspección fiscal, como ha hecho en el Presupuesto. Podría pedirle que fomentara el impulso delator con el buzón Montoro. Pero eso, después del gran ejemplo de justicia y solidaridad que ofreció a los más de seis millones de parados registrados y sin registrar y a la mayoría de la sociedad con la amnistía fiscal, sería sacar los pies del tiesto y podría costarle una reprimenda.

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