Rosa Díez: "Hay que provocar unas Cortes Constituyentes"

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La portavoz de UPyD, en una imagen del pasado miércoles, día 23. / Kiko Huesca (Efe)

Con 61 primaveras se dispone Rosa Díez González, natural de Sodupe (Vizcaya), a seguir dirigiendo Unión Progreso y Democracia (UPyD) durante cuatro años más. Ella se confiesa “una política vocacional” y no renuncia a decidir el color del próximo gobierno y a representar a esa “tercera España” que exige “regeneración” y una “catarsis”, una “revolución pacífica”, para acabar con el modelo de ocupación del poder por parte de los dos grandes partidos, garantizar la división de poderes, la igualdad de derechos y deberes, el modelo del Estado del Bienestar y la limpieza democrática frente a la corrupción objetiva y subjetiva. Si en España, dice, los reguladores y supervisores financieros hubiesen sido independientes, la crisis económica no habría sido tan catastrófica. Aspira a reformar la Constitución y establecer un Estado federal. Esta semana presentó su candidatura ante un grupo de militantes para que el 2º Congreso de UPyD, que se celebrará del 1 al 3 de noviembre en Madrid, renueve su liderazgo.

— ¿Se imagina una España sin Cataluña o estamos ante un problema de incompetencia política?

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— No me la imagino, no sería la España que hemos construido. Y no es un problema de competencia, sino de falta de corresponsabilidad por parte de la autonomía catalana y de respuesta adecuada por parte del Gobierno en esta materia.

— ¿Cuál es su propuesta para Cataluña?

— Nosotros planteamos para Cataluña y también para el resto de España un modelo de organización federal del Estado, coherente, racional y sin privilegios.

— ¿Acudirá a la manifestación del domingo con las víctimas de ETA?

–Nuestro partido va a estar allí apoyando a las víctimas, como siempre ha hecho, y llamamos a todos los ciudadanos a que acudan, porque las víctimas no sólo han sufrido el zarpazo del terrorismo de ETA, sino que son las defensoras de la democracia. Son víctimas de la lucha por la democracia y del sistema de libertad de todos.

— A usted también la quisieron matar con un paquete bomba que por suerte no llegó a estallar, creo que fue en 1997.

— No me gusta hablar de eso, sino de la gente que ha sufrido, que ha dado la cara, que ha sido el escudo de la democracia y sin la que la derrota de ETA no habría sido posible. ¿Te imaginas qué habría ocurrido con la democracia en este país si los planteamientos de los terroristas hubieran salido adelante? Por eso tenemos la obligación reconocer la lucha, el esfuerzo y el sufrimiento de las víctimas y de acompañarlas en todo momento.

— ¿Cree que la resolución del Tribunal Europeo de Derechos humanos formaba parte de la negociación con ETA?

— No me gusta ese afán conspiranoico. Lo que me interesa es cómo podemos evitar que esa sentencia sirva para que haya menos justicia. Por eso hemos planteado que se aplique individualmente –como se hizo con la ilegalización de Batasuna y ANV– y se exija a los terroristas que hagan el mismo recorrido que Inés del Río. Hemos apelado varias veces a la Fiscalía contra la legalización de Bildu y Amaiur porque no basta con una declaración en unos estatutos, sino que hay que tener en cuenta los hechos y los comportamientos de los individuos, y no hemos tenido respuesta.

— Ahora hay posibilidades técnicas de aplicar una política penitenciaria más humana. ¿Deberían ser trasladados los presos vascos al País Vasco?

— Esa decisión forma parte de la política penitenciaria, no sólo para los presos de ETA, sino para todos los presos. No entiendo esa apelación a medidas humanitarias.

— De Rosa Díez dicen –el ministro Montoro lo recordó el otro día en el debate del Presupuesto–, que no es nueva en la política, sino con mucha experiencia a la espalda. ¿Cómo debemos interpretarlo? ¿Qué razón principal la anima a seguir dirigiendo e impulsando UPyD?

— Pues que creo en la política y en la necesidad de la política porque me parece que la política y la democracia son inseparables. Mientras pueda aportar algo estaré defendiendo mi compromiso progresista para mejorar la vida y las condiciones sociales de los ciudadanos, especialmente, la de quienes padecen los abusos y las injusticias sociales. Yo empecé muy joven en política, es algo vocacional y seguiré haciendo política allí donde esté.

— ¿Cómo se entiende que su grupo parlamentario no haya respaldado la condena del franquismo y la demanda de justicia de las víctimas cuando su propio padre fue condenado a muerte por el franquismo por sus ideas socialistas? (Le conmutaron la pena por cadena perpetua).

— Nosotros hemos condenado el franquismo con toda contundencia; sinceramente, no tenemos que aprobar esa asignatura, y Carlos Martínez Gorriarán, que intervino sobre la Proposición no de Ley de Izquierda Plural, tampoco. Sencillamente, no compartimos determinados planteamientos huecos y retóricos. Son los hechos y no las proclamas lo que nos interesa.

— Pasó de la soledad como diputada en 2008 a obtener grupo parlamentario, con 5 diputados y más de un millón de votos hace dos años, en las generales de 2011. ¿Lo atribuye al mérito propio o al demérito de los adversarios?

— En 2007 constituimos un partido progresista, transversal y laico para regenerar la democracia porque lo mismo que 30 años antes entendimos que había que construir la democracia, comprendimos que era necesario regenerarla. Y ahora, seis años después, no sólo creemos que sigue siendo necesaria esa regeneración, sino que resulta imprescindible. Creo que el crecimiento de UPyD obedece a esa necesidad. Hay esa demanda de la sociedad y nuestro objetivo es servir de instrumento para realizarla sin miedo, sin fundamentalismos y con argumentos convincentes.

–Ahora se discute si le quitan más votos al PP o al PSOE.

–No compartimos la vieja política de que los votos son de tal o cual partido. Nosotros apelamos al libre albedrío. Los que nos voten, decidirán el porvenir de este país. Según los datos del CIS sobre el recuerdo del voto, hemos tenido electores que habían votado a IU, al PSOE y al PP. Y otros muchos que no habían votado a nadie. Nosotros no pensamos que los votos sean de uno u otro. Comprendemos que haya votantes de toda la vida, pero hay generaciones más jóvenes que saben que el voto no es cautivo, y nosotros les pedimos un voto crítico: si lo hacemos bien, que nos sigan votando, y si no, que nos echen.

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Rosa Díez. / K. H. (Efe)

— Le gusta que la vean como un peligro.

— Puede que seamos un peligro para el establishment; cierto es que hemos roto muchos tabúes: nadie quería hablar de la reforma de la Constitución, de la reforma de la ley electoral, de la quiebra de las Cajas de Ahorros mangoneadas por los grandes partidos, de la independencia del Consejo del Poder Judicial y del Constitucional –también en manos de los grandes partidos– y les hemos obligado a hablar de eso. Sí, para el viejo sistema, resultamos muy molestos.

— ¿Qué siente cuando la tildan de oportunista?

— Los adjetivos me la refanfinflan.

— Su desparpajo verbal le puede acarrear disgustos, como cuando llamó “gallego” a Zapatero.

— Es verdad que a veces no te expresas correctamente y eres objeto de interpretaciones alejadas del tono coloquial, aunque yo prefiero hablar sencillamente y sin rodeos, para que se me entienda, y no esconderme detrás de las palabras.

— Cuando hablaba de la demanda social de regeneración me vino a la cabeza preguntarle por el crecimiento de UPyD.

— Hemos tenido un crecimiento sostenido en número de afiliados y simpatizantes; nunca seremos un partido de masas, pero necesitamos crecer más para lo que se avecina. Según los datos del censo, tenemos alrededor de 6.000 afiliados y en torno a mil simpatizantes, quizá algunos más. También somos el partido con la cuota más alta, 20 euros al mes, aunque tenemos una de 7 para jóvenes, parados, pensionistas y otras personas que no pueden hacer frente a la cuota ordinaria. Aspiramos a autofinanciarnos.

— Algunas personas desde dentro del partido la han acusado de centralismo democrático.

— Los adjetivos sin argumentos son poco creíbles. Hay algunas personas que se han ido de UPyD y han realizado críticas y descalificaciones sin argumentos.

— He leído su ponencia política. Es monumental. Sin embargo, dudo de que se pueda mantener la cohesión de un partido sin una argamasa y una definición ideológica.

— Somos lo que hacemos, no lo que nos proclamamos. Y nuestra acción está guiada por unas señas de identidad inequívocamente progresistas, laicas, transversales, defensoras de la libertad, de la igualdad social, del Estado del Bienestar y del liberalismo democrático. Ya lo creo que tenemos ideología y principios ideológicos para orientar toda nuestra acción sobre la “tercera España” que queremos representar.

— Su bandera regeneracionista, intelectualmente tan atractiva, me lleva a preguntar si puede haber regeneración sin catarsis.

— Lo que hacemos representa una catarsis, una revolución pacífica, sin estridencias, que ha puesto de manifiesto todas nuestras carencias y la exigencia de unas reformas ya inevitables. Si en España los organismos reguladores hubieran sido independientes y eficientes, la crisis económica no habría sido una catástrofe para el sistema financiero y para el conjunto de la economía. Eso la gente lo tiene en la cabeza y no se le va a olvidar. Los que piensan que con la recuperación llegará el olvido, están equivocados. Se ha levantado el tapón, y cuando levantas el tapón de la botella y sale el gas, ya es imposible que vuelva a entrar, por mucho que se empeñen en recogerlo de nuevo.

— Vista la imposibilidad de exigir responsabilidades políticas por la gestión del conglomerado de Bankia y otras entidades, ¿podemos esperar responsabilidades judiciales?

— No pararemos hasta conseguirlo, ténganlo por seguro.

— ¿Si son imprescindibles para gobernar pondrán sobre la mesa la condición de la reforma de la Constitución que llevan a debate en su II Congreso?

— La regeneración requiere profundas reformas institucionales y es evidente que la reforma de la Constitución exige el consenso. Hay que provocar unas Cortes Constituyentes, si no en la próxima legislatura, en la siguiente. Nuestro modelo de acuerdo es el que propusimos en Asturias con unos puntos muy claros: fusión de municipios para aligerar la carga administrativa; comisión de investigación del “caso Marea”, que afecta al PSOE, con un miembro de cada grupo y sin voto ponderado; la reforma de la ley electoral, y un programa económico y social. Los únicos que aceptaron negociar nuestros planteamientos fueron los socialistas. Aunque unos te caigan más simpáticos que otros, la pareja de baile dependerá de la música.

— ¿Propondrán que se reforme el 135 de la Constitución, que supedita las políticas sociales al pago de la deuda, con el mismo procedimiento urgente que acordaron Rajoy y Zapatero?

— Si. Ellos pactaron ese precepto a escondidas y lo introdujeron por mayoría absoluta, de modo que la misma mayoría debe servir para derogarlo.

— ¿Ha hablado con Rajoy en estos dos años de legislatura sobre lo que llamamos la gran política: desempleo y economía, justicia, cohesión territorial, defensa, política exterior?

— Nada, sólo en el Congreso, cuando nos toca el cupo para formularle una pregunta, como ocurrirá el próximo miércoles.

— ¿Y con Rubalcaba?

— Tampoco, salvo algún intercambio de saludos en el Congreso.

— ¿Tiene la impresión de que UPyD está siendo ninguneada por el Gobierno?

— El presidente del Gobierno y el Gobierno en general tratan de quitarnos de en medio, de darnos poca relevancia, de negarnos que seamos un partido referente de la oposición a sus políticas, pero eso no nos afecta: sólo demuestra su debilidad.

— ¿Quizá se equivocó al hacer 20 preguntas a Rajoy sobre Bárcenas y debió formularle dos o tres para que contestara alguna?

— Negarse a contestar a las preguntas en el Parlamento es una definición de falta de responsabilidad, y cuando un presidente del Gobierno se niega a contestar no está siendo respetuoso con el sistema democrático.

— Sin embargo, el nuevo discurso de la salida de la recesión parece taparlo todo sin que, por otra parte, se aprecie una reacción de la oposición ante la operación propagandística desde el PP y La Moncloa. ¿Qué hacer?

— Si hemos salido de la recesión, debemos preguntar qué medidas va a aplicar el Gobierno para recuperar los servicios y los puestos de trabajo que han liquidado. Si según el señor Botín entra dinero a espuertas, ¿cuándo va a llegar ese dinero y ese crecimiento a la gente? Si cada mes han hecho un decreto recortando el Estado del Bienestar, ¿cuándo van a empezar a hacer decretos para que las cajas devuelvan lo que robaron a los ahorradores con las participaciones preferentes? ¿Cuándo van a hacer decretos para amparar a los desahuciados, para rescatar el sueldo de los empleados públicos, para los dos millones de hogares en los que no entra un salario, para los más de tres millones de personas excluidas y que están por debajo del umbral de la pobreza…? Salir de la recesión con 6 millones de parados no es salir de la crisis.

–Toda la oposición ha rechazado la ley Wert y se ha comprometido a derogarla. ¿Por qué no aparecen ustedes en la foto?

–Nuestra oposición y rechazo a una ley impuesta que nos devuelve al pasado, es inequívoca. Otra cosa es que tengamos que colocarnos en la foto con Amaiur, el PNV y ERC, con los que no estamos de acuerdo. Juntos, pero no revueltos.