Rubalcaba quiere dar tiempo a Navarro para que se desmarque del derecho a decidir pero Díaz mete prisas

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Alfredo Pérez Rubalcaba, de espaldas, saludando a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ayer, a su llegada a la Conferencia Política del PSOE. / Zipi (Efe)
Alfredo Pérez Rubalcaba, de espaldas, saludando a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ayer, a su llegada a la Conferencia Política del PSOE. / Zipi (Efe)

Todos los sectores del PSOE, tanto los oficialistas como los críticos, coinciden en una cosa cuando hablan de las relaciones con el PSC: es absolutamente imprescindible para el proyecto socialista del conjunto de España. Pero Alfredo Pérez Rubalcaba considera que hay que darle tiempo porque sabe que su estrategia va ligada a la aprobación de la pregunta sobre la independencia que apruebe el Parlament. “En cuanto aparezca la materialización de la pregunta que sitúe a la consulta fuera de la ley, Pere Navarro se desmarcará del derecho a decidir”, asegura un  alto responsable de Ferraz. En cambio, la presidenta andaluza, Susana Díaz, pide que la recuperación de lo que les une se aborde "sin dilación".

Alfredo Pérez Rubalcaba no oculta que la espera supone un enorme desgaste para el PSOE en su conjunto y para su liderazgo en particular, pero considera que es la única salida para conseguir que las aguas vuelvan a su cauce y recuperar un discurso común que ahora divide la decisión de los socialistas catalanes de apoyar el derecho a decidir, rechazado por los socialistas del resto del Estado, aunque estén unidos en lo más importante: el rechazo de la independencia de Cataluña.

En Madrid se comprende que el 80 por ciento de los ciudadanos catalanes apoya el derecho a decidir y el PSC no puede situarse al margen de ese sentimiento colectivo si no quiere desaparecer. Pero la dirección de Ferraz y muchos barones territoriales también piensan que el moverse entre dos aguas, la indecisión, está provocando de igual modo la sangría electoral.

Navarro pide tiempo para justificar la marcha atrás y Rubalcaba le entiende. También lo hacen la presidenta andaluza, Susana Díaz, Emiliano García Page e incluso Tomás Gómez. Nadie quiere romper. Pero la presidenta andaluza mete prisas y ayer mismo, en la Conferencia Política, pidió que se busque una salida sobre lo que une a los socialistas “sin dilación”, aunque no especificó para cuando.

En todo el PSOE la preocupación es enorme porque los tiempos políticos catalanes, marcados por Artur Mas y sus socios de ERC, dejan para largo la ruptura. Todos piensan que el Parlament aprobará la pregunta a finales de la primavera y que se pondrá fecha a la consulta para que coincida con la Diada, el 13 de noviembre, porque el 14 es domingo. Lo que sucede, añaden, es que al ser rechazada por las Cortes, es muy posible que el presidente catalán fuerce unas elecciones plebiscitarias que sustituyan a la consulta y que mantenga esas mismas fechas. Es decir, que ese día 14 también es una fecha perfecta para convocar elecciones autonómicas reivindicando una independencia sobre la que Rajoy no deja pronunciarse a los catalanes.

En las conversaciones mantenidas a varias bandas por Rubalcaba (con Rajoy, pero también con Mas y con Oriol Junqueras) el presidente catalán y el español aseguran que las plebiscitarias serían en 2016, para que se hayan superado las generales de finales de 2015. Pero el líder socialista no se fía en absoluto. Y sus allegados aseguran que siempre comenta que “Cataluña vive un problema formidable cuya solución ni siquiera se barrunta, no va a ser a corto plazo”. Un problema que sólo podrá resolverse con la tercera vía que propone reformar la Constitución, tal y como postula el PSOE en su propuesta de una España Federal. “Los catalanes quieren votar y tienen que votar algo; y lo único que puede ser legal es una reforma constitucional”, señala el líder socialista en privado.

Por eso cree que hay que dar tiempo al PSC, convencido de que tendrá tiempo para recuperar el voto perdido cuando rompa con el derecho a decidir justificando la decisión en que siempre ha postulado una consulta legal y la propuesta por CIU y ERC no lo será. Los socialistas andaluces tampoco quieren romper con el PSC y, al margen de los pronunciamientos de Susana Díaz sobre la unidad de España (no hay que olvidar que el PSOE como tal tampoco apoya el derecho a decidir de los catalanes), lo que señalan es que “hay que esperar a que alguien sustituya a Pere Navarro, que se está quemando a marchas forzadas”, como ha señalado un destacado dirigente andaluz en privado.

En cualquier caso, la coincidencia de Rubalcaba y Susana Díaz es total en que el PSOE no debe presentarse a las elecciones en Cataluña con sus siglas ni hay que hacer allí otro partido diferente al PSC. El líder del PSOE es contundente en ese punto y asegura a su gente que por más que José Bono, Alfonso Guerra y Juan Carlos Rodríguez Ibarra se hayan mostrado favorables a la ruptura, no dejan de ser “opiniones individuales” y el hecho de que, entre las 12.600 que se han presentado a la Conferencia Política, sólo haya una enmienda al respecto, de un reducido número de militantes extremeños, demuestra que el conjunto del PSOE no está por la labor.

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